Decíamos ayer…Viaje a Salamanca

Tenía yo un arranque estupendísimo (aunque algo pedante) con Fray Luis de León y su consabida anécdota (salía en el Trivial y todo), hasta que los de ABC han venido a chafármela con su rigurosidad histórica. En cualquier caso, volviendo a la idea original, este «decíamos ayer» viene a colación de mi práctica habitual de retomar viejos borradores para las publicaciones del blog, y de la que aún os hablé en el último post. Ahora mismo tengo unos veinte borradores, de los que, medianamente escritos, puede haber prácticamente la mitad, vamos, que estarían a un par de correcciones de párrafos, depuración de chistes malos y edición de las fotografías. El problema es que creo que aún así, con todo esto último solucionado, muchos seguirían sin servirme. Es decir, publicar hoy «Nuevo pedido de SquishTish», que edité por última vez en 2015, como que no lo veo…

SquishTish, 2015.
Por no dejaros con la intriga, pedido de SquisTish en 2015. Sólo una mira a cámara, así que creo que ya sé el porqué de no publicar entonces 😂

Sin embargo, en éstas estaba, cuando pensando precisamente en esta cita, me acordé de que mi último viaje con colegas, en aquella vida pre-Covid tan feliz y despreocupada que teníamos, fue precisamente a Salamanca. Pero mejor os pongo en situación: mi grupo compis de promoción de la opo (soy una chaponcilla, sí), cuando se nos acabaron las bodas como excusa para juntarnos, organiza/ba todos los años, al menos, un viaje de grupo. Generalmente a casas de turismo rural, donde Cristo perdió la sandalia, con pisci y demás atracciones para que sus retoños estén entretenidos; pero también, cuando hay suerte, a capitales de provincia, con agenda adulta más molona. Y digo cuando hay suerte, porque suelen estar mejor conectadas con este maravilloso noroeste en el que vivo, no porque no me guste estar en una casa aislada, rodeada de críos, sin poder decir ni un taco…porque además de tener unos niños monísimos y saladísimos, están muy bien educados. Y es verdad, palabrita del niño Jesús, y no lo digo sólo porque a veces hasta me lean 😜.

En algún lugar de Castilla
Ya no me acuerdo si es en Castilla la Nueva, la Vieja (no os enfadéis, es que en mi clase del cole los mapas aún no estaban actualizados, y siempre me hizo mucha gracia el nombre), un área de servicio o la casa de turismo rural, pero la foto es de 2014, en una de esas juntanzas rurales de las que os hablo.

Pues justo hace un par de años, por el puente de Difuntos que ahora tenemos a las puertas, tocó viaje molón a Salamanca. Y lo de molón no fue sólo por el destino (que qué ciudad más bonita), sino porque, además de la compañía (son chicas muy majas y sus familias también), tuvimos la suerte de tener una cicerone estupenda. Vamos, que además de visitas culturales nos pusimos las botas comiendo y bebiendo, porque mi amiga Raquel, que se ocupó de organizarlo todo, es que vale un Potosí.

Viaje a Salamanca, 2019.
Aquí casi a las puertas del hotel, que veis al fondo.

Nos alojamos en el Hotel Abba Fonseca, muy céntrico y bien situado, muy apañado y con un precio muy razonable. Vamos, que si volvemos este siglo, no descartamos repetir. Y mirad si la ubicación era una maravilla, que justo al otro lado de la calle tenía el Colegio Arzobispo Fonseca (y era fácil aparcar, que me saltan las lágrimas al recordarlo):

Viaje a Salamanca, 2019.
Qué pena tener aún el móvil viejo… Por cierto, como siempre, lleva pañuelo de Victoria Barbie Designs, pantalones de Clear-lan y abrigo de Elenpriv.

Con unas vistas alucinantes de la Catedral, porque si bien mi móvil de entonces, lo que es las fotos en automático, las sacaba un poco regulinchi, si tenías tiempo para fuchicar en el modo manual, te permitía hacer fotos nocturnas como ésta:

Viaje a Salamanca, 2019.

Y diréis, pues tampoco está tan bien. Cierto, pero es que perdí la original cuando la tarjeta SD se me fue a la porra este verano, así que todo lo que estáis viendo hoy son copias bastante mal editadas que se salvaron de milagro por irse a otra carpeta de guardado. Pero volviendo al tema, nuestra guía nos tenía preparado de todo, en especial, pateos por la ciudad:

Viaje a Salamanca, 2019.
La gabardina es de Clear-lan y el bolso de Integrity Toys.

Con parada obligada en la Universidad y las Escuelas Mayores, de las que ya no tengo fotos de interior, por lo que os acabo de contar de la SD, #shameonme:

Viaje a Salamanca, 2019.
La foto es un descarte recuperado, pero no podía dejar de publicar esa ubicación, 🙈🤣

Y claro, en nuestro itinerario no podía faltar tampoco la Catedral. Si tenéis ocasión, no perdáis la oportunidad de hacer la visita Ieronimus, que incluye salas, torres, terrazas y triforio desde la balaustrada superior:

Viaje a Salamanca, 2019.
Viaje a Salamanca, 2019.
Terraza de la Torre Mocha.
Viaje a Salamanca, 2019.
La estancia más elevada, donde cuelgan las campanas.

Viaje a Salamanca, 2019.
Este es el recorrido por la balaustrada superior de la Catedral Nueva, un pasote.

Y además, como os digo, mucho paseo con terraceo, cafés y copas, que ya estamos todos en la edad. Vamos, lo que viene siendo el turisteo con amigos:

Viaje a Salamanca, 2019.

Y poco más que contaros, que me entra demasiado nostalgia, por lo que hasta aquí mi crónica de hoy. Añadir sólo que en las últimas fotos viste vaqueros y gabardina de Clear-lan y jersey de Imida Dolls. Los complementos (gafas y mini móvil) son originales de Barbie, y el paraguas lo conseguí en ebay, en una tienda de Hong Kong.

La verdad es que hubiese estado genial hablaros de los restaurantes y locales que visitamos, porque realmente nos pusimos las botas, pero al perder las fotos de ese viaje, no tengo manera de acordarme sin tener que darle la lata a nadie. Si eso ya actualizaré la entrada para el mes, año o década…pero por hoy me despido. Sed felices y disfrutad de lo que queda de domingo 😘.

Viajar con muñecas: Bélgica (II)

Creo que ya os lo he dicho alguna vez: suelo usar los borradores de WordPress como bloc de notas. Así, cuando se me ocurre algo que contaros, empiezo a escribir, aunque sólo sea un par de líneas y un título, y lo dejo ahí guardado a la espera de más tiempo o inspiración. Esta mañana, me he encontrado con el borrador de la entrada que ahora estáis leyendo, que edité por última vez nada más y nada menos que en 2015😱…vamos, que casi ya ni me acuerdo del viaje y para colmo las fotos que hice entonces son un poco un  horror. Y esto último ya lo he vivido, porque cuando compartí las fotos de Londres, aunque el retraso no fue tan exagerado como el de esta vez, me llevé un currazo considerable recuperándolas con Snapseed y otros programillas de imagen, porque chicos, admitámoslo, hay que ver lo que han avanzado los móviles en cosa de pocos años y lo poco apañada que era yo entonces.

Viajar con muñecas: Bélgica (II)

En fin, que después de horas de búsqueda entre los archivos de fotos (yo lo guardo todo, absolutamente todo, no veáis la Diógenes digital que estoy hecha 😅), conectando móviles viejos, discos duros externos y demás…por fin aparecieron los originales y, lo que en un principio iba a ser cosa de repasar el puñado de fotos que compartí en su día, se me ha ido un poco de las manos al comprobar cómo mejoraban exponencialmente si después de editarlas aún se le ponía algún filtro de Instagram.

Viajar con muñecas: Bélgica (II)
Sigue sin ser perfecta, pero teníais que haberla visto antes  😅

Así que, hecha esta introducción para que valoréis en su justa medida lo mucho que me lo curro por mis lectores, ahí va la sesión, empezando por Brujas, nuestra primera escala de ese día, donde tomé las fotos que estáis viendo.

Viajar con muñecas: Bélgica (II)

Conocida como la Venecia del norte por sus canales y puentes, es una ciudad adorable, a la que se llega en nada desde Bruselas en tren, lo que la convierte en un destino turístico imprescindible e ineludible. Lo llenas que estaban sus calles lo dejaban bien claro.

Viajar con muñecas: Bélgica (II)

No sé cómo será la cosa en estos tiempos Covid, pero cuando llegamos, aún siendo un día lluvioso de junio, había mareas de gente. Ya sé que no se ven en las fotos, pero es lo bueno de ir con dos guías, que siempre encuentras rutas alternativas 😜.

Viajar con muñecas: Bélgica (II)

Y en ellas aparecen recunchos llenos de encanto donde sacar fotos, que menos mal que no borré en su día 😅, como estos pequeños canales y callejones sin salida.

Viajar con muñecas: Bélgica (II)

O estas otras, haciendo equilibrios, en las que podéis ver dónde se apoyó, gracias a las deportivas de los Accesory pack de las Barbie Basics de hace ya unos diez años, que son bárbaras para que se aguanten solas en pie:

Viajar con muñecas: Bélgica (II)

Y lo que estaba intentando:

Viajar con muñecas: Bélgica (II)
El cielo ya anunciaba la lluvia que nos iba a caer…🙄

En fin, que ese día paseamos mucho y comimos mucho chocolate…porque descubrí una de las mayores lambonadas del mundo: los puestos ambulantes de Godiva, con fondue de chocolate y fresas…no, si al final va a ser que sí me acuerdo bien de este viaje 😁

Viajar con muñecas: Bélgica (II)

Y de ahí que nos fuimos ya a Gante, apurando al máximo el día. Esta vez la foto es de las antiguas, porque no he podido encontrar la original, así podéis comparar 😉:

Estación de St. Pieters (Gante / Gent).

Y en Gante, fotos, pocas, porque acabamos mojados como pitos. Aún así nos dio tiempo a dar un paseo por la ciudad, siguiendo nuevamente las rutas recomendadas por la guía.

Viajar con muñecas: Bélgica (II)
Y pensar la de paraguas que conseguí luego y lo bien que le hubiesen quedado…

De hecho, la tengo delante ahora, mientras escribo, y las hojas de Gante están arrugadas de haberse empapado bien en su día 😅

Viajar con muñecas: Bélgica (II)

Por cierto, que como hace mucho que no sale, lo mismo ya no os acordáis de ella. Es Kenzie Mystery Squad, con reroot de Vanelg1 y maquillaje retocado por mí, que viste camisa y pantalón de Clear-lan, el pañuelo creo que era de un muestrario y la cámara es un llavero que podéis/podíais encontrar en la web de Lomography. No hay foto detalle, porque ya no sé dónde está nada…no veáis qué disgusto tengo con lo de la camisa…😪

Viajar con muñecas: Bélgica (II)

En fin, que espero que hayáis disfrutado de la entrada de hoy. Desde luego que otras veces soy más selectiva con las fotos…al menos intento no repetir postura 😅.

Viajar con muñecas: Bélgica (II)
Nota mental: colocar bien manos y brazos.

Pero sinceramente, creo que esta vez tenía mono. Demasiado tiempo sin viajar. Demasiado.

Viajar con muñecas: Bélgica (II)

Y con ésta, que creo que es una de mis favoritas, ya me despido. Me temo que ya no estoy acostumbrada a escribir en WordPress y, por si fuera poco, han cambiado modos en la edición…vamos, que lo mismo estoy montando un caos con las fotos, con lo que me convendría ir publicando ya por si hay mucho que arreglar.

Tenéis mi palabra de que habrá tercera parte, espero que esta década.

También os echo de menos 😘

Barbie, Rosa Clará, Sita Murt y las casualidades de la vida

Vivía feliz en Barcelona, hace ya más de diez años, cuando con ocasión de los fastos mundiales por el 50 Aniversario de Barbie se celebró, en el Pabellón Italiano de Montjuïc, la Exposición Generación Barbie. Tal como lo describió la nota de prensa de Europapress, se trataba de un montaje original y muy elaborado, que mostraba las obras de las cincuenta autoras, además de vídeos y textos que definían la personalidad de Barbie, y que después de una anunciada fiesta de inauguración, abriría al público el día siguiente. Añadía también que se trataba de «cincuenta mujeres que destacan en el mundo profesional, cultural y artístico, que se han unido a la celebración del 50 aniversario de Barbie y han creado una obra relacionada con su actividad profesional que rinde tributo a la muñeca. Con generosidad, entrega y una especial percepción del mundo que las hace únicas, han enriquecido los matices de la personalidad de Barbie, aportando nuevos temas de reflexión, sueños y fantasías, recuerdos e ilusiones y, lo más importante, el latir de sus emociones».

Y después de semejante descripción (el latir de sus emociones, ¿en serio?), ahora preguntaréis…¿qué tal la expo? Pues no tengo ni idea, hoy voy de cuñada total. Me pasé a curiosear por allí antes de tiempo, el día de la inauguración misma, cuando no estaba aún abierta al público general, y lo único que pude ver fue a los VIP saliendo del recinto; además, por entonces yo ya tenía miopía, así que ni siquiera los distinguí bien y eso que había algunos de los que soy muy fan 😅. Y semanas más tarde, cuando pensé en volver, ya había concluido. El tiempo vuela cuando se está ocupada y yo, de siempre, soy un despiste con patas. Eso sí, os confieso que tampoco lo lamenté demasiado entonces, porque con estas cosas era (y soy) un poco reticente y como hoy estoy con la mala baba subida y no todo va a ser positivismo en este blog, os voy a contar el porqué. Primero, porque Barbie llegó tarde a España (demasiado), así que estas mujeres, salvo contadas excepciones (Alaska, gracias por existir), probablemente fueron generación Nancy (por poner una, no entendáis esto como un desprecio, por favor), con lo que sus rollos y reflexiones intrusistas (que no han jugado con Barbie en su vida, Hulio!), además de interesarme poco, me aburren bastante; segundo, porque como ya empezáis a sospechar después de esto que acabo de escribir, soy del sector #Barbintegrista, y ver que cogen cualquier playline cutre y mal peinada para customizar, porque como no tienen ni idea, no distinguen una de otra, me enerva de una forma…ufff, ya estoy tecleando fuerte. Tercero, porque no me las creo (aquí además de integrista, soy un poco mala persona), me imagino a su relaciones públicas/agente comentándoles: oye, tenemos evento, de Barbie, sí, sí, la muñeca, lo vas a pasar pipa, que sí, va fulanita también, verás, además vas a salir en prensa y al menos cuatro revistas de moda, sí, no te preocupes por eso, piensa cualquier discurso inspirador/empoderador y ya está, no te metas demasiado con ella que esto es patrocinado…ah, y hay que preparar una muñeca en miniatura, sí, sí, que no te preocuuuuupes, cualquier cosilla, pero piensa que es para promocionar también tu última colección, no creo que sea complicado, ¿aún tienes a aquella becaria?…Y es que a esas alturas de mi vida ya había visto demasiadas #BarbieVestidasPor como para que mis expectativas fuesen muy bajas, aunque he de reconocer también (que ya se me va difuminando la mala leche a medida que escribo), que en los últimos años están mejorando mucho. El factor @barbiestyle se nota, vaya si se nota.

Pero volviendo al tema, que hoy me pierdo con tanto haterismo; entre este popurrí generacional, había varias diseñadoras de moda que nos brindaron con la versión mini de sus creaciones, quedando desde entonces dos en mi memoria, la Barbie de Tous, porque con ella se curraron más de lo habitual la idea de la customización, haciendo una mini Rosa Oriol muy graciosa, y la de Rosa Clará, porque en la época fue una de las que más difusión tuvo en medios:

Barbie Rosa Clará y Barbie Tous
Aquí fotos oficiales de ambas

Y la casualidad que da título a esta entrada es que el otro día, ojeando la web de ventas de segunda mano, me fui a encontrar con la de Rosa Clará, y tras meditarlo unas horitas (las novias no son lo mío), ahora está mi casa ocupando armario 😅:

Barbie Rosa Clará

El vestido está muy bien cosido, aunque como dice mi amiga Vane, para ser Rosa Clará, ya se pudo haber buscado un modelo más trabajado. Y es que la verdad, se limitaron a plantarle un palabra de honor con mucho volante a una Silkstone Debut, sin ni un solo complemento específico, tipo velo o ramo, sin adaptar su maquillaje y sin cambiar siquiera sus joyas originales, aros y pulsera. Por cambiar, no le cambiaron ni los zapatos, que pintaron los que traía la muñeca:

Barbie Rosa Clará, detalles.

Al menos es una Silkstone, que siempre da un poco de nivel al resultado y encima ahora están en fase revalorización. En cualquier caso, el vestido se puede sacar fácilmente y poner a otra modelo:

Barbie Rosa Clará


Y digo al menos, porque rebuscando entre otros productos del vendedor, aparecía otra Barbie, con pinta de pertenecer a la misma exposición y que, tras un rato de investigación online, efectivamente, resultó ser la de Sita Mur, y como ya habréis sospechado a estas alturas, tras meditar otro rato sobre la conveniencia de seguir tirando más cuartos, se fue pa la saca también:

Barbie Sita Mur

La foto azul es del vendedor, le sigue la oficial y, la tercera, es de un desfile. Viendo la azul tenéis que reconocer que le eché valor: un horror de muñeca, con cara de lado y brillante de laca, e iba a decir también mal peinada, pero sería injusto con lo que se han esmerado en ella, porque conseguir que aguante en ese tipo de pelo, tantos años, tiene mérito…Pero vamos a lo importante para mí, la ropa, ¡ay! ¡la ropa! tenía una pinta estupenda. Y, aunque tengo por consigna mantener la integridad de las creaciones OOAKs, sin transformarlas ni lo más mínimo para respetar la visión creadora del artista, en este caso ya os digo que tengo claro que este respeto se limita a su ropa 😅 . Por ahora se lo lleva esta rubiales, pero ya le buscaré modelo definitiva:

Barbie Sita Mur

Y es que la primera impresión no me engañó, la ropa es una maravilla. El vestido es toda una delicia, forrado y muy bien rematado, vamos, que se nota el mimo y el cuidado en su confección. ¡Hasta trae medias! y la chaqueta de punto, básico al ser un modelo de Sita Murt, remata un conjunto muy armónico; vamos una compra perfecta.

Barbie Sita Mur
Repetid conmigo, para hacer fotos hay que llevar las gafas puestas.

Si les hubiesen dejado una muñeca mejor como base, habría sopapos por ella, eso desde luego, así que gracias por quedaros con una Fashion fever, fea como pegarle a un padre y que así pueda ser ahora parte de mi colección 😘 . Por cierto, hay que ver cómo se cierran los círculos, ¿eh?

Barbie Sita Mur

Nuevo proyecto: azulejos.

No os hacéis idea, de verdad, del tiempo que llevo queriendo preparar un diorama con azulejos. Había dado mil vueltas en mi cabeza a diseños tanto de suelos como de paredes y hasta a cómo tunear una cocina que tengo desde hace años. Sin embargo, la ocasión ideal surgió el otro día, cuando descubrí que en uno de los bazares chinos de mi ciudad empezaban a traer un montón de material para marquetería y manualidades. Esto es importante, porque desde que ya no dispongo de mi tienda habitual de maderas (se dividió el negocio y van recuperando máquinas poco a poco), conseguir bases sobre las que trabajar se me estaba haciendo bastante complicado.

Nuevo proyecto: azulejos.
Barato, barato!

Entre este material nuevo que ahora venden, hay un montón de tableros, tanto de madera de balsa como de MDF, en diferentes formatos, entre los que está el de 30×20 de la foto anterior. Mis últimos dioramas tienen ya un largo de 60 cms y, aunque los zócalos  los hago siempre con un alto de 15 cms, valía la pena probar a unir dos de esas piezas,  a ver qué tal quedaban. Así que encolé el borde y pegué, colocando un par de listones a lo largo para asegurarme de que la unión quedase más fijada:

Nuevo proyecto: azulejos.
La cola de siempre, que no falte.

Entonces, con las dos filas de listones ya fijadas, me quedaba libre un espacio de 18×60 cms para cubrir con algo. Estamos en la noche del miércoles, víspera de Jueves Santo. No iba a tener nada abierto en dos días así que decidí apañarme con lo que tenía en casa. Ser una Diógenes en potencia ayuda. Me puse a buscar diseños por libros, revistas e internet; en un principio pensé en algo clásico, un azulejo andaluz o mejor aún, portugués; al final, tras meditar sobre el estilo habitual de mis dioramas, me decidí por algo clásico, sí, pero mucho más moderno: los azulejos de Gio Ponti. Imprimí en cartulina y luego la pegué con cola sobre una lámina de cartón fino, con la misma cola de antes, extendida con pincel para que quedase uniforme. Como soy una ansias de la vida, al cuarto de hora ya estaba cortando el cartón según la línea de los azulejos y pegándolos en la base de MDF:

Nuevo proyecto: azulejos.
Sólo tengo fotos malísimas de móvil, disculpad.

Primera fase terminada. El resultado ya era muy chulo pero el color se me había distorsionado un poco con la humedad del encolado. Aquí debéis tener en cuenta que utilicé una impresora casera sobre papel cartulina normal: no va a tener la intensidad de impresión de una impresora profesional y además es un papel muy poroso y permeable. Tampoco di mucho tiempo para que secase bien, porque lo dicho, soy una ansias con muy poco tiempo libre. La ventaja: queda más realista el efecto de azulejo «pintado a mano», con una intensidad más irregular en el acabado.

Nuevo proyecto: azulejos.
Empezó azul, pero va tendiendo al malva.

Segunda fase a la mañana siguiente: barnizado. Aquí utilicé un barniz cerámico, especial para conseguir el efecto vítreo. El dibujo original se oscureció un poco, pero mantenía su color. Leí indicaciones: entre 10 y 12 horas de secado. Ja, que voy a esperar yo tanto. A la media hora veo que va secando pero que queda mate, le echo más. Sigue mate. Hummmmmmmm. Aquí empiezo a improvisar. Imposible que yo no tenga barniz brillante en casa…Bote sin estrenar de barniz de poliuretano brillante…¿y cuando he comprado yo eso?…no importa, vamos pa’llá.

Nuevo proyecto: azulejos.
Los barnices que usé. Y aún acabo de encontrar por casa otro cerámico, para la próxima lo pruebo…

Lo aplico directamente sobre el zócalo porque no me voy a poner a buscar una bandeja, ¿no?…ay, malísima idea…palabras malsonantes en mi cabeza ¡¡¡muy malsonantes!!! ¡¡¡el barniz brillante me está humedeciendo la base de papel!!! pierde intensidad, cambia de color y encima se emborrona…no quiero ver esto. Me voy a por la salsa de tomate que se me va a quemar. Comemos. Manuel pregunta: -«¿por qué huele a disolvente la casa? ¿ya estás con tus experimentos?»…Le pongo cara de afectada y deja pasar el tema. Terminamos de comer. No me atrevo a mirar hasta pasadas horas. Está seco, sí, y algunos puntos están más descoloridos, pero no importa, porque se ve bonito, muy bonito. Respiro de alivio. Desde luego, este diseño es que lo salva todo:

Nuevo proyecto: azulejos.

Pues venga, superadas las horas de tensión, y amanecido un nuevo día, montemos diorama. Va a ser un baño por primera vez. A buscar las piezas. ¿Recordáis que os conté que en una ocasión les pinté el césped de blanco a mis padres? Fue por culpa de esta bañera. La verdad es que quedó fatal y con grumillos, pero la cámara de fotos todo lo perdona y actualizándola con dorado mejor que mejor.

Nuevo proyecto: azulejos.

Y aquí breve inciso: el dorado ya no es cani, ahora está de moda, es lo que hay. También os digo, me veo volviendo a dejarla blanca entera de nuevo en un par de años, que estas tendencias son muy efímeras. Más lata me dio el lavabo, que como no le encontraba el espejo original, decidí aprovechar el de un viejo tocador de Barbie. Resultado: no fui capaz de despegarlo, se me desgarró en la mano y ahora llevo tiritas en tres dedos. Al final, para el espejo usé una cartulina plateada y solucioné el tema:

Nuevo proyecto: azulejos.

Y aquí edito la entrada, porque me estáis preguntando mucho por los muebles de la foto. Ya os aclaro que llevan un montón de años conmigo y que  los pinté de blanco hace bastante tiempo, así que no hay fotos del proceso. No obstante, tras mucho rebuscar por google, aquí tenéis los datos de los muebles originales:

Barbie Glam bathroom furniture & Sindy Vanity Set
Que no os engañe Mattel, los grifos no son metálicos. Plastiquillo gris y a vivir…
  • La bañera es de la colección Glam de Barbie y, si no me equivoco, la compré en el Corte Inglés hace como diez años, así que sí, se vendió en España.
  • La pileta la compré en una juguetería de pueblo que liquidaba stock antiguo, también hará una década y creo que es de principios de los 90. Por lo que he visto en internet, Sindy sacó bastantes variantes de ese modelo, con cambios en el color, la grifería y algún otro detalle, por lo que, en general, es fácil de conseguir usada.
  • Y aunque no lo preguntéis, la toalla que lleva es del set de lencería Fancy Frills Fashion #2977, del año 1991, que lleva conmigo desde entonces.

Y hasta aquí por hoy, ahora ya de verdad. Me ha quedado un foto final un poco recargada de más, pero ya la mejoraré. Como también espero mejorar en el tema azulejos y, para la próxima, darle masilla en las juntas. En fin, proyectos, ya sabéis cómo van 😉 .

Nuevos imprimibles: libros Assouline

Lo de tirarse el rollo tiene que llevarse a hasta las últimas consecuencias; así que decidida a hacer libros en miniatura para mis muñecas, las ediciones de Assouline eran un objetivo obligado.

Conocí la editorial, como casi todos los coleccionistas, supongo, cuando sacaron a la venta aquel espléndido libro dedicado a Barbie por su cincuenta aniversario. Tenía fotos maravillosas (Edel P. Devora, del que soy mega fan, había colaborado) pero como costaba cerca de seiscientos pavos, me quedé con las ganas. Además, he de decir que con lo grande que era creo que no me cabría en casa (con lo que no se consuela quien no quiere).

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Foto oficial. Venía con estuche y todo…qué cosa más bonita!

Siendo como es una marca relativamente nueva (apenas supera los veinte años) se ha significado desde su origen por una temática muy definida, vinculada al diseño, en su concepto más amplio, y al estilo de vida, con la idea del lujo como concepto clave. Y si bien hay libros de todos los precios, los caros, son muy, muy caros. En fin, que en su página web hay más detalles para quien quiera profundizar en el tema, que esto es un blog de muñecas y la entrada es de imprimibles 😛

Assouline mini-books

Como se ve en la foto, están pensados para la estantería Huset de Ikea, así que, en proporción, sus dimensiones son un poco más pequeñas que las de los reales. Son todos del mismo formato, salvo el de Mattel, que es un poco mayor; aún así, tiene el mismo grosor que los demás, 5 milímetros.

Mini libros de Assouline. Escala 1/6

El archivo de impresión es éste: Assouline libros

Y los pasos están en este tutorial.

La bolsa (para la que actualizo la entrada), viene en este archivo: Assouline bolsa. Los pasos son los que vienen en este tutorial, pero ojo, el archivo está pensado para utilizar papel de color, en este caso rojo carmesí, como las originales. Queda mejor y se gasta menos tinta, así que todo ventajas.

Definitivamente, ahora no me queda ya más que añadir, salvo los detalles del diorama de la foto que encabeza esta entrada:
– Modelo: Ooak Barbie.
– Pared y suelo de los tutoriales. Estante de la pared hecho con cartón pluma (próximo tutorial).
– Armario azul y alfombra, Huset de Ikea.
– Sillas de Pop Life Barbie. (Ufff, y pensar que en la página oficial valía 10$).
– Cuadros y libros DoItYourself.
– Tocadiscos y altavoces, de Las Cosicas de Nuria.
– Guitarra de coleccionable Salvat.
– Mini cámara de fotos Diana de Lomography.
– Bolsa de Barbie Look City Shopper.

Tutorial de imprimibles: revistas para Barbie, Poppy Parker y otras muñecas escala 1/6.

Tutorial revistas

Un clásico en el mundo de los dioramas son los imprimibles. Diseños estampables en papel, destinados desde a cubrir paredes como la de esta foto, hasta a montar muebles, pasando, cómo no, por libros y revistas.

En esta entrada me voy a centrar precisamente en las revistas, también como las de la foto, que son realmente sencillas de hacer (más que el suelo, lo prometo) y muy resultonas. De hecho, simplemente con escanear cualquier revista que tengamos por casa e imprimir luego con su tamaño reducido a escala 1/6, ya tendríamos las pastas de una.

Sin embargo, en el caso de las revistas de moda, he optado por diseñarlas a partir de mis propias fotos, porque para determinadas cosas soy un poco purista y en mi cabeza cuadriculada no encaja que una muñeca pueda tener una revista en cuya portada salga una persona real. Me parece que es como romper con la magia del 1/6. Como la parte de fotografía y edición cae fuera de lo que pretendo que sea este tutorial, empezaré con los pasos una vez que se tiene ya el imprimible.

Los pasos son sencillos. Primero hay que imprimir este archivo :

Imprimible Revistas Vogue

La impresión quedará mejor si se hace en papel fotográfico, pero ojo, si lo hacéis con vuestra propia impresora, no os olvidéis de indicar en el programa el tipo de papel que vais a utilizar, y así garantizaros un resultado óptimo. Si queréis que además sea eterno, cubridlo con celofán, y así quedará protegido y no le saltará la pintura.
El tamaño de las revistas VOGUE es de 4,8 cms de alto. Si cuando al darle a imprimir tenéis activada la opción «ajustar a página» el diseño quedará un poco reducido. No es grave, pero si no lo hacéis siempre igual, os exponéis a que cada tanda de revistas vaya en un tamaño.

Cortar y doblar: Una vez que haya secado bien la impresión (especialmente si se usa papel fotográfico), la cortaremos y haremos dos dobleces con mucho cuidado para remarcar el lomo de la revista. Este momento es quizá el más delicado, porque si no se dobla por el punto exacto, o se roza mucho al presionar, además de que luego no lucirán en la estantería, se estropea la impresión, sobre todo si no lo habéis forrado antes con celofán o forro transparente autoadhesivo. Un buen truco es serviros de una regla o un objeto con arista en 90 grados para seguir la línea, y una vez que esté más o menos marcada, pasar «el rodillo».

Tutorial imprimibles

El contenido de relleno es opcional. En general, en los rellenos de libros se suele usar cartón pluma, cartón fino y también hojas sueltas. El único cuidado con el cartón pluma (sobre todo cuando usemos piezas de grosor considerable, que será a partir del medio centímetro) es que como es muy blando, al cortar no quede deformado, así que cutter bien afilado y buen pulso. De todos modos, en este caso de revistas con un lomo que alcanza apenas los dos milímetros, yo prefiero poner hojas, que corto de un taco de notas intentando aprovechar la parte encolada, para que no se desparramen.

ACTUALIZACIÓN IMPORTANTE: no os perdáis las recomendaciones de uso de goma eva, siguiendo el consejo de mi amiga Carmen, y que podéis encontrar pinchando aquí.

En cualquier caso, si usamos el taco:
Tutorial revistas

Independientemente de lo que elijamos, sólo fata pegarlo a las pastas ya impresas por el lomo interior y nuestra revista estará lista.

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