Seguimos en casa: blush & couch

No acabo de pillar muy bien lo de las fases de la desescalada (y no mintáis, vosotros tampoco, porque como me decía un profesor, si no tienes dudas es que no lo has entendido), pero la realidad es que por ahora seguimos en casa. Así que voy a aprovechar para compartir por aquí mis últimas sesiones de fotos, así como unos consejillos chorra, publicados en la Fanpage de Facebook, (y que ahora titulo en inglés para tirarme un poco más el rollo 😅):


Las ventanas y la lámpara de las últimas entradas. Aquí le sacamos partido a todo.

El primero, por orden cronológico, es el del blush o colorete. Parece una tontería, pero un poco de rubor en las mejillas puede darle muchísima vida a nuestras muñecas y, la verdad, no hay nada más fácil de hacer, como ya os expliqué hace tiempo en el tutorial de poner pecas:

Cómo poner pecas a nuestras muñecas: tutorial
Machaco y mezclo la tiza en un folio, y luego aplico en la muñeca como si usase una brocha de colorete.

Lo destacable, en este caso, es que no pongo fijador; cuando me canso del tono, lavo la cara sin más y hasta puedo darle otro tono o dramatismo según la época o el humor con que me pille.

La idea la saqué ya hace muchos años de Rotoplast. Y abro paréntesis para batallita: como seguro ya sabréis, Mattel cedió licencias de fabricación y comercialización de Barbie en diferentes países entre los años 70 y 90. Aquí tenemos las míticas Congost, pero hubo muchas más, como Cipsa en México, Estrela en Brasil, Top Toys en Argentina, Plásticos Gloria en Chile,​ o Basa en Perú. En Venezuela tuvieron a Rotoplast, que fabricó unas morenas de ojos violetas, guapas a rabiar, con la particularidad de que el colorete que llevaban era auténtico. Nada de pintado, pillaron maquillaje de verdad y a vivir. Pues bien, uno de los mayores tesoros de mi colección es una de esas Rotoplast, de la que no tengo foto decente porque se quedó en casa de mis padres (qué se le va a hacer, ya reeditaré la entrada), así que desde muy pronto practiqué eso del make up real, si bien sustituyendo el maquillaje de uso humano por tiza espolvoreada de pasteles, y hasta aquí el origen de mi truquito casero. Pero es que mirad qué mona:

Y aún no había desmontado el diorama del todo, cuando se me ocurrió cubrir el sofá rosa de Minimagine con una funda de cojín, doblada a la mitad. En dos minutos, con un par de alfileres para darle una caída más estética, ya tenéis un sofá nuevo. Que ojo, yo he cubierto uno auténtico, pero este sistema sirve igual para tapar una estructura básica de cartón pluma u otros materiales menos glamurosos 😉:

Y una vez colocada, a darle rienda suelta a los filtros, que la funda de algodón tiene una textura de lo más fotogénica:

Y bueno, con una MTM posando, ya ni os cuento el juego que tendréis para repanchingaros a gusto…

Y poco más que contar en un post que era una excusa para compartir por aquí mis últimas fotos. Simplemente añadir que el conjunto de camisa y pantalón vaquero es de Clear-lan, mientras que en las primeras fotos, viste camiseta de London Peachy Baby Shop, falda de un Pack de ropa Fashionista tall y deportivas de Momoko.

Cómo personalizar una cocina para Barbie

A estas alturas de cuarentena y aún no he cocido pan, ni ordenado el armario ni hecho limpieza de cajones, pero al menos me estoy poniendo al día con viejos proyectos de Barbie… y cuando digo viejos no exagero, porque en el año 2013 ya tenía esta cocina, con ganas de “trasnformarla” desde el minuto uno. La culpa, de mi amiga Vane, que tenía la versión más guay (inasequible ya entonces) y bueno, que fuese un poco fulerilla tampoco ayudaba demasiado a quererla tal como era 😅:

Cómo personalizar una cocina de Barbie
La susodicha, versión de stock.

Esta cocina o muy similar (rosa fundamentalmente) se encuentra aún sin demasiados problemas por Ebay y Aliexpress, incluso he leído comentarios de que también se vende en bazares tipo “Todo a cien” (toma viejunada), con un precio que ronda entre los 20 y 30 euros, más envío. Vamos, que se puede arriesgar con ella sin tener un dolor de bolsillo. Hay otra versión de Imaginarium, que tienen mis sobrinas, con mismo molde pero con una acabado infinitamente mejor, que ni necesita apaños. Como podéis ver, se compone de cuatro módulos independientes,  con un montón de piezas móviles, muy sencillas de desmontar y, aprovechando eso, con lo primero que me puse fue precisamente con los tiradores grandes rojos de los electrodomésticos. Simplemente con una capa de pintura plateada, ya os digo que el conjunto mejora exponencialmente:

Cómo personalizar una cocina de Barbie

Añado para dar más tensión a esta historia: se me agotó el bote a los dos segundos. Un disgustazo, porque no tengo otro metalizado igual de bueno, ya que cubre de manera uniforme de una pasada, seca rápido… En fin, que no cabían más lamentos, había que seguir trabajando. Lo siguiente fue cambiar el fondo de los módulos. No tiene mucha ciencia, es un cartón que sale con presionar un poco: yo lo forré en blanco y lo volví a colocar en su sitio. El fondo del horno lo quería metalizado, así que usé un poco de papel de aluminio y lo plastifiqué. Para salir del paso, bien, pero cuando vuelva a ser libre usaré cartulina plateada o le daré pintura en spray:

Cómo personalizar una cocina para Barbie

Si habéis llegado a este punto de customización y no os atrevéis a más, es más que suficiente. Ya tendrá un aspecto bastante mejor que el original y habrá perdido el aspecto “juguete” inicial, y bueno, si quitáis la pegatina de la cafetera sobre la pileta, ya ni os cuento 😁. Pero como hemos venido a jugar, yo voy a seguir un poco más. A mano en casa (y que me gustasen), tenía sólo dos opciones de color para las puertas, verde o gris. El gris en spray, lo que era una ventaja (más rápido y homogéneo en su aplicación, sin problemas de adherencia), y el verde, con el que iba a tocar usar pincel y ya veríamos cómo aguantaba. Tras una primera prueba en gris, lo descarté al momento, porque: a) las puertas quedaban muy sosas; y, b) tampoco me llegaba la pintura para todas. Que hay que ver cómo se evapora. Total, que la pintura en spray aún no seca del todo me sirvió como imprimación para pintar luego con la verde y así aproveché para pintar tres pares de puertas… hasta que, como os estaba diciendo, se me acabó el gris. Me quedaban entonces por pintar aún las blancas (motivo por el que decidí dejarlas así) y las “acristaladas”, pero eso ya lo os contaré luego.

Cómo personalizar una cocina para Barbie

Con una buena parte de la cocina pintada en verde, el estilo ya había quedado bastante definido. Ahora había que decidir combinación de mesado, tiradores y frente, puntos en los que me jugaba el realismo (bueno, igual aquí me estoy pasando de dramática) y sobre todo la estética. Tenía otro bote de pintura metalizada aún disponible, color cobre. Claro que, si estaba disponible, era precisamente porque no lo uso demasiado y es que, a diferencia del plata, sale muy aguado y hay que dar mil capas  para que quede uniforme. Para colmo, tiene una potencia de aspersión que hace que salga todo volando al aplicarlo (lo mismo manché un poco el suelo también), y al recogerlo/agarrarlo te deja los dedos perdidos. Y ni lavando 50 veces al día las manos, como hago ahora, consigo quitar la pintura que parece mugre debajo de mi uña. Pues bien, concluyendo, ese bote de pintura es el que utilicé para tiradores, asa, grifo y hasta tostadora, porque será coñazo de aplicar, pero el color combina estupendamente:

Cómo personalizar una cocina para Barbie

Siguiente punto fundamental: el revestimiento de la pared. Aquí corté un pedazo de cartón siguiendo la silueta de la pared de los tres módulos con muebles. Ojo, no os olvidéis de lijar/raspar el soporte en el que se une el asa encima del fregadero, porque sobresale un poquillo. Una vez tengáis el cartón cortado, es todo elegir el diseño que queráis pegarle. Las opciones son infinitas y, de hecho, llegué a dudar mucho con la idea de poner azulejos, pero al final ganó el terrazo, que para algo está tan de moda. Y mira que no me gustaba nada de pequeña, pero está visto que no se puede escupir al cielo. Me descargué una foto de una baldosa que encontré en internet, tras adaptarla a la medida que buscaba la imprimí en cartulina y la luego la pegué…y ahora  ya la cocina empezaba a tomar forma.

Cómo personalizar una cocina para Barbie

A estas alturas, con una sola pieza de pared uniendo los módulos, tocaba hacer lo mismo con el mesado. Y una aclaración necesaria en este punto: los módulos no encajan formando ángulos rectos perfectos, sino que si pegamos lado con lado, formarán un frente curvo (cóncavo o convexo según miréis de frente o no, tampoco sé cuál es cual, de hecho tampoco distingo izquierda y derecha y aquí estoy, escribiendo tutoriales). Así que nada de apretar, hay que dejar que ventilen un poco entre ellos. Eso no quita que con el tiempo los vaya a fijar a una “pared” trasera, pero por ahora se aguantan así. En cuanto al mesado, volviendo al tema, antes de nada, quité la cocina eléctrica original del juego para que quedasen todos los muebles a la misma altura. Que sí, muy chulas las lucecitas y el sonido… pero los hornillos eran un horror y no había forma de salvarlos y el frente de mandos era curvo.

Saqué otra vez un patrón con cartón, dejando hueco únicamente para el fregadero, que como va encajado en el mueble, decidí no cortar ni modificar, de forma que el mesado iría encima. Para darle más firmeza, además de elevar un poco el conjunto, uní tres piezas de cartón con las mismas medidas, con la salvedad de que, en la superior, dejaría un hueco más pequeño para el fregadero y así se disimularía más la unión.

Cómo personalizar una cocina para Barbie

Pegué las planchas una a una, con cola blanca, uniéndolas además con cinta de carrocero para mantener la tensión, y una vez secas, las cubrí con maderitas de tilo.

Cómo personalizar una cocina para Barbie

Y a estas alturas ya está casi todo listo. La pared la pegué sólo por un lado (el del asa), porque tengo que dejar fácil la mudanza 😅(la idea es pegarlos definitivamente cuando los fije a la pared esa de la que os acabo de hablar), y el mesado simplemente lo dejé apoyado (con idea de también pegarlo en un futuro). Como me quedaba un hueco en el módulo del horno, ahí pegué un frente de cartón, al que luego le pegué a su vez una foto que edité a medida de un horno real (plastificada, ojo, que nos tiene que durar) y, por último, pegué los mandos originales y alguna piececilla más a modo de botones:

Cómo personalizar una cocina para Barbie

La placa de inducción también es una foto, impresa a medida, de una real que descargué de internet; la forré con cinta adhesiva transparente y, una vez recortada, la pegué sobre una tarjeta de plástico ligeramente más pequeña. Así, los bordes que sobresalen se doblan ligeramente y el resultado es estupendo:

Cómo personalizar una cocina para Barbie
Me la olvidé al sol, mucho sol, y se me deformó. Que no os pase lo mismo.

Ya sólo quedan las últimas puertas. A estas alturas ya no tenía imprimación y se añadía una complicación, el material es distinto al de las otras, parece metacrilato pintado por su cara interior. Tras barajar varias opciones, al final opté por cubrirlas enteras, a juego con el mesado. Pegué con cinta de carrocero (como se despegue voy lista) unas piezas de cartón a las que pegué las tablitas. Tenía esperanzas entonces de hacer otra cosa con las tiendas abiertas, pero la verdad, me gusta bastante su acabado, así que en cualquier momento puedo fijarlas con pegamento y pista. Por cierto, la cinta de carrocero la usé para cubrir el “cajón” del fregadero, porque se puede pintar por encima estupendamente:

Cómo personalizar una cocina para Barbie

Vale que ahora no abren o cierran demasiado bien, pero tampoco lo hacían antes 😅. Y poco más que contaros de este diorama, salvo que le puse una base de centímetro y medio, para elevarla un poco y que esa base se compone de tres planchas de medio centímetro de cartón pluma pegadas, que forré con papel de fotografía blanco para que tuviesen un acabado más satinado.

Cómo personalizar una cocina para Barbie

Aún me quedan cosas por hacer, básicamente porque mi impresora me está chuleando miserablemente (imprime sólo cuando quiere, una desesperación), de hecho después de la foto anterior, aún conseguí imprimir tableros de mandos para el lavavajillas y el microondas:

Cómo personalizar una cocina para Barbie
Mesa de Minimagine y sillas de Flying Tiger

Y bueno, no pierdo la esperanza de, con infinita paciencia,  conseguir imprimir también cajas y demás botecillos para llenar los muebles de comida. Pero esa será una segunda parte del tutorial de la cocina. Por hoy creo que llega, eso sí, espero que lo hayáis disfrutado…y ahora a colgar cosas del tipo #foodporn #healthyfood #goodfood

Cómo personalizar una cocina para Barbie
Cómo molan las pijadas de Re-Ment

 

Diorama con ventanas: dormitorio cálido.

No hay nada como hacer de la necesidad virtud. En estos tiempos en los que no puedo bajar a mis tiendas de manualidades habituales a por material, me he propuesto ir tirando con lo que hay por casa, básicamente con el reciclaje de proyectos que nunca llegué a acabar porque sus expectativas de éxito eran remotas. La cosa es que hacía muchísimo tiempo que quería hacer una pared con ventana fija y, aunque ya lo intenté varias veces, el resultado nunca me había convencido demasiado: o quedaba mal, directamente (una no es infalible), o quedaba antiestético, que a efectos prácticos, para mí, es lo mismo. Y oye, estar encerrada en casa sin poder salir (yo me tomo el confinamiento en serio), se me antojó como el momento perfecto para intentarlo otra vez. Y eso, que a reciclar se ha dicho…

Diorama con ventanas: dormitorio cálido.
Pantalón de pijama vintage, de Ken, y camiseta de Elenpriv.

La pared que veis se compone de dos planchas de cartón pluma, de medio centímetro de grosor cada una, pegadas cual panel de sándwich con cola, dejando en medio otra plancha más pequeña de metacrilato, que vendría a hacer la función de cristalera. Las objeciones a esta pared fueron muchas, empezando con que durante el proceso, el metacrilato se me manchó de pegamento y pintura (y a saber de qué más, que soy muy de picar algo a todas horas), y al intentar limpiarlo con acetona, el remedio fue casi peor que la enfermedad. Los colores para pared y marcos que elegí tampoco ayudaron, recordando más a una sala de espera de un hospital que a un interior con encanto. Y para colmo, como el ventanal era tan grande, no me dejaba casi sitio para muebles y cuadros, dejando al descubierto toda mi “trastienda” y su caos. Vamos, que no lo tiré a la basura porque no suelo perder nunca la esperanza y sobre todo, porque llevo un Diógenes dentro muy poderoso:

Diorama con ventanas: dormitorio cálido.

Ambos lados de cartón pluma eran en principio idénticos (como os digo el metacrilato estaba en medio), con alféizar y todo, así que simplemente dándole la vuelta tenía otra oportunidad para empezar de nuevo. Eso sí, iba a evitar errores pasados y, lo primero, era reducir el tamaño de la ventana. La solución fue sencilla: pegué un trozo de cartón pluma a modo de parteluz contundente, de unos 7 centímetros de ancho, con lo que me quedaban a su vez dos vanos estupendos de más de 10 centímetros de ancho para montar las ventanas que quisiese. No hay fotos del proceso, porque no contaba con hacer un tutorial de esto, pero vaya, que no tiene mucha ciencia: una pieza a medida, pegada sobre el propio metacrilato y a la que para disimular las uniones, pegué un  folio de papel autoadhesivo normal:

Diorama con ventanas: dormitorio cálido.
Flecha negra: se puede ver el folio con el que tapé mi añadido-chapucilla
Flecha blanca: listones provisionales, para hacer presión durante el secado de la cola.

Luego empecé a cubrir los huecos con maderitas de diferentes grosores, buscando un diseño más o menos mono: laterales y alféizar con palitos con un grosor tipo palo de helado que tapaban mejor el corte irregular del cartón pluma y, para lo que serían ya las “puertas” de la ventana (completamente falsas, porque van pegadas directamente al metacrilato), usé las mismas láminas finas de tilo que uso para los suelos entarimados, de 0,6 milímetros de grosor, con alguna de más relieve para travesaños y dar un toque decorativo a los marcos. Las posibilidades son infinitas, todo depende de vuestras ganas e imaginación.

Diorama con ventanas: dormitorio cálido.
Uff, no os fijéis en los fallos, ya repasaré la pintura cuando consiga otro bote.

Y después de esto, a pintar. Hice varias pruebas de color, hasta que finalmente encontré  en el fondo del armario el bote de pintura tono gris paloma que usé con el diorama de la chimenea.

Diorama con ventanas: dormitorio cálido

Esto me va a permitir combinarlos en un futuro, sin olvidar tampoco que es un color que me encanta, que pasa del tostado al azulado según la luz del día o el filtro de instagramen flipada que le aplique:

Diorama con ventanas: dormitorio cálido

Y una vez montado, a disfrutarlo. Las ventanas, pensadas para poner sofá debajo sin que queden tapadas, son igualmente compatibles con un cabecero como el de esta foto. Es una simple pieza de cartón pluma, que pinté en el mismo tono más oscuro que usé con las ventanas, pero que al final decidí cubrir con el mismo tejido de la colcha: dos servilletas estupendas que compré hace unos meses en Zara Home. Por cierto, que ya os conté aquí los secretos de montaje de la cama, así que sigo con lo demás. Las sábanas y cojines también las hice con una bajera de Zara, que se me había desgarrado al sacarla de la lavadora (aún no me explico ahora cómo pudo pasar), pero que me vino de perlas para este conjunto. Eso sí, los cojines me dieron una lata estupenda, que estoy desentrenada con la aguja:

Diorama con ventanas: dormitorio cálido

Y aquí os dejo otros detalles que no se aprecian bien en la foto general. Por cierto, me gusta más la bandeja con chocolates que con macarons, pero si los preferís, no olvidéis que ya compartí el print hace unos añitos:

Diorama con ventanas: dormitorio cálido.

Y hasta aquí por hoy…mañana, si tengo ganas, ya reeditaré la entrada con alguna fotilla más.

#QuédateEnCasa

– ¿Sigo sin acabar con la reforma del piso? -Sigo.

Y seguimos en obras...
Vale, va un poco más avanzada que esta foto, pero no es cosa de ir ahora a repetirla.

-¿Sigo agobiada de trabajo? – Sigo.

https://bonequea.com/?p=7207
En vez de revistas, imaginad expedientes, ¡muchos expedientes!

– ¿Por qué puedo escribiros hoy después de tanto tiempo? – Pues porque me he traído ese trabajo a casa y ahora estoy en lo que sería la “pausa del café”.

– ¿Y por qué me lo he traído a casa? – Pues porque además de tener esa posibilidad, estamos en plena pandemia por el coronavirus y me tomo en serio ya no solo lo de no contagiarme yo (que #tocomadera, estoy coma un buxo), sino lo de no contagiar a nadie más. Así que, en la medida de lo que esté en mi mano, voy a intentar no moverme de casa estos días, que para algo Manolito hizo acopio de papel higiénico.

#QuedateEnCasa Stay Home
Sí, es de verdad, ya os contaré cómo hacerlo.

– ¿Me es mucho problema? – Ninguno, me gusta mucho golfear, no lo niego, pero enredando en casa también lo paso divinamente. Además, creo que si me lavo las manos una vez más, se me va a caer la piel a cachos…Así que al tema, que después de tanto tiempo sin hablaros por aquí cuesta arrancar 😉

Tras meditar un momento y dejar el tutorial del mini-rollo de papel higiénico para la próxima entrada, he decidido que muchas fotos de dioramas os dejarían una lectura estupenda, que para algo el asunto va de quedarse en casa…pero os recuerdo que sigo trabajando, así que tirando de mi jetilla habitual, voy a recuperar fotos antiguas  (no veáis que archivo tengo ya) con algún bonus track no publicado antes por aquí, que espero que disfrutéis mucho:

Marcia Harrys hace cosas muy molonas, como esta estantería verde que fue mi regalo del último San Valentín, aunque otros años no le anduvieron a la zaga tampoco:

Y siguiendo con mis dioramas favoritos, aprovecho para enseñaros uno de los que está entre ellos desde siempre, y eso que ya tiene sus añitos:

Relax at home. Citrus Obsession Barbie.

Porque si os fijáis, antes casi siempre ponía marco a mis fotos…son cosas que ahora me permite distinguir sin problema en general las más antiguas, así que ahí va primera batería de fotos con marco:

Bonjour Mademoiselle Poppy Parker

PlasticLab, Marcia Harrys & The Scissors Madrid

Ooak Hippie Dippy Poppy Parker

It Airways Poppy Parker

Nuevo suelo blanco para dioramas

Ultra-pink diroama. She's arrived Poppy Parker

https://bonequea.com/?p=5105

Poppy Parker, Takashi Murakami & SquishTish

Mi nueva planta. Tutorial en www.bonequea.com

Marcia Harrys, again.

Colorful diorama.

Victoire Roux, Sanglian & Marcia Harrys.

Ooh La La! Poppy Parker

Pero como nada es eterno, un día dejé de usarlo:

Ooak Barbie City Shine

My new sofá, by Minimagine

Marcia Harrys

Ooak Groovy Galore Poppy Parker: Hollywood Hostess

Barbie Chanel

Barbie Ooak & Armario de As Miniaturas do Tocas

Ooak Barbie Fashionista #59 Tropi-Cutie Original

Barbie Ooak & consola de As miniaturas do Tocas

https://bonequea.com/?p=8112

Barbie Ooak y Tocador de As Miniaturas do Tocas

My first Bogue's Vogues

Bonequea x Elenpriv

Bonequea X Elenpriv

Ooak Barbie Fashionista #59 Tropi-Cutie Original

On the Avenue Barbie Convention Doll

On the Avenue Barbie Convention Doll

Ooak Traveling Incognito Poppy Parker

Diorama Marcia Harrys / Jonathan Adler

Blue Chiffon Ball Gown Barbie

Sin embargo, lo habitual en los últimos es este fondo rosado (es que lo tengo muy a mano y se monta antes que los de papel dibujado):

Sigo personalizando muebles: cómoda en negro y dorado

Tropie Cutie

O el azul «Tardis»:

Dioramas de dormitorios

Que es tan grande que es en el único que puedo poner camas, o más bien “LA” cama:

Dioramas de dormitorios

Por no hablar del diorama de la chimenea, con las que os he saturado últimamente, así que para no hacerlo aún más os remito a la entrada correspondiente, sin perjuicio de incluir alguna foto aquí, ahora:

Y hasta aquí por hoy. Creo que tenéis entretenimiento para rato. Esta vez no voy a poneros los detalles de lo que sale en cada foto, porque si entráis en post antiguos seguro que aparece y, como ya os he dicho, sigo trabajando, aunque sea en casa 😉 Que esto #NoSonVacaciones.

Y seguimos con la obra...

 

¡Feliz Navidad!

Os tengo muy abandonados, lo sé. Este año está siendo un poco locura de trabajo, familia y  reforma. Sí, reforma, que la cosa se nos está alargando un poquillo…y es que cuando te advierten de que se sabe cuándo empieza pero no cuándo acaba, ¡no exageran!

Feliz Navidad / Merry Christmas

Pero no voy a malgastar este pequeño rato que tengo con quejas y lamentos…¡vamos a lo importante!, ¡a felicitaros las Fiestas!, ¡a desearos que las disfrutéis como cuando erais peques, en las que éstas eran las mejores (y más excitantes) noches del año!…y es que ojalá la ilusión aguante lo suficiente para hacernos olvidar que somos mayores. Sed felices. Un abrazo.

Actualiza tus muebles de Barbie…

…O cómo montar un buen diorama por dos duros: un título para la entrada de hoy menos glamuroso pero más certero, y es que aprovechando el fresquete de estos días me he dedicado al tuneo de muebles, con procesos rápidos y sencillos a la vez que muy lucidos en su resultado. Y creedme que tenía ganas, muchas ganas.

Actualiza tus muebles de Barbie...
Visten sudaderas de Elenpriv, pantalón rosa de Euphoria Dolls, vaquero de The Scissors Madrid y pañuelo de Victoria Barbie Designs.

Hace bastantes meses que preparé un diorama en color menta, que se componía de dos paredes pensadas para formar un ángulo recto, una lisa y la otra con un gran ventanal que lamentablemente nunca veréis porque me lo cargué justo antes de poder lucirlo. Ni os cuento el cabreo, porque como ya os he dicho muchas veces, soy fan del éxito fácil y esa ventana fue una lata montarla. Aún así, mi gusilla por un diorama en ese color seguía ahí, y cuando el otro día quise hacer una composición para enseñar unos modelazos que tenía por casa, me decidí a rescatarlo. Pero aún había otra cosa más importante que me llevaba a ese color: un sofá de Marcia Harrys que llevaba conmigo desde hacía ya dos Convenciones de Barbie y al que no le había encontrado aún fondo a su altura…hasta que me pasé por el bazar chino y me compré esto:

Actualiza tus muebles de Barbie...

Con lo que hice esto otro:

Actualiza tus muebles de Barbie…

La cómoda es idéntica a la malva que pinté hace unos meses. Si pincháis en las letras en negrita os llevará a ese post donde lo explico con detalle. Iba a ponerle otros tiradores para variar un poco, pero es que la pobre está tan mal hecha, son tan desiguales los cajones, que la mejor forma de disimularlo es así como veis. En cuanto a estantería, simplemente tuve que quitarle la tapa al joyero, disimular agujeros y pegar esos dados de madera a modo de patas, que pinté en dorado para darles un toque especial. No puse más adornos ni embellecedores porque los “estantes” no son especialmente regulares ni paralelos, y así evité que se notase aún más. Si os animáis, intentad fijaros a la hora de comprar, algunas piezas son un verdadero desastre. Por cierto, que al igual que en la versión malva, la pared y los muebles son del mismo color, ando últimamente muy enganchada a los total looks 😉

Actualiza tus muebles de Barbie…
Top y pantalones de Elenpriv

Y sí, como podéis ver en esta foto, el sofá es una verdadera maravilla…Y sí, como igualmente podéis ver, aún sigue mereciéndose un mejor diorama. Pero a lo tonto, ya hemos llegado a la mitad de este post y seguro que la segunda parte os interesa aún más…porque la base es un conjunto playline original de Barbie, de los que se encuentran en cualquier juguetería:

Actualiza tus muebles de Barbie.

Y tras el despiece, un poco de spray, metálico para las patas y blanco (porque era el bote que me quedaba por casa) para los asientos:

Actualiza tus muebles de Barbie.

Aunque pertenecen a la misma gama, la pintura metálica es estupenda porque seca en cuanto te das media vuelta. La blanca es una desesperación…y para mi ansiedad habitual va fatal. Es decir, que no esperé a que secasen para montar las sillas y ahora hay pegotes de mis huellas y mis intentos de taparlas. Menos mal que el blanco disimula y a un metro no se ven (al menos yo, porque soy miope). En cuanto a la tapa, me iba a currar una composición con tablillas hasta que me di cuenta de que no se iban a apreciar (#TrabajarPaNaEsTontería) al tiempo que me acordé de que tenía una plancha de madera de balsa del tamaño perfecto (#LaQueGuardaSiempreTiene), así que después de lijar y cortar:

Actualiza tus muebles de Barbie...

Tocó pegar y fijar las planchas con cinta de carrocero para que no se moviesen:

Actualiza tus muebles de Barbie...

Mezclé cola blanca de carpintero con cianoacrilato (que seca al momento). Ni idea de si se puede hacer, no detecté reacción anómala y las piezas se han adherido perfectamente, sin deformarse (con la cola sola sí lo hacían al ser tan finas). Este experimento lo he hecho bajo mi propia responsabilidad, pero vosotros, si decidís hacer lo mismo, tened presente a esta tristemente célebre socorrista:

Por cierto, aproveché para pintar también los cubiertos (a los que corté el gancho para el dedo) y el cuenco. A las copas les corté la base para enganchar en la mesa, ya que ahora ese agujero queda tapado, pero les dejé el gancho para el dedo ya que se oculta fácilmente y además me va a ser más fácil sujetarlas en la mano de la muñeca:

Actualiza tus muebles deBarbie...

Y ahora sí ya, el resultado final, del que sólo me dio tiempo a una foto decente, porque justo cuando empecé a fotografiarlo se formó un nubarrón de tormenta que me dejó sin luz, ya veré si mañana por la mañana repito:

Actualizando tus muebles de Barbie...
Vaaale, lo admito, lo mejor del conjunto es el espejo de Marcia Harrys.

Y hasta aquí por hoy. De verdad que siento teneros tan abandonados.

Y seguimos con la obra…

Parece que esto va camino de ser la obra del Escorial, pero no. Nos costó arrancar (malditas licencias municipales) pero ahora va todo muy rápido, incluso demasiado. Estas últimas semanas no hemos parado de visitar tiendas, naves y almacenes. Y es muy complicado, ya os lo voy advirtiendo….incluso teniendo la ayuda de una interiorista maravillosa como la nuestra, porque aunque descargamos casi todo en ella y a estas alturas creo que la necesitamos tanto como el respirar, al mismo tiempo nos abre a propuestas y posibilidades que nunca se nos hubiesen ocurrido, con lo que toca volver a ver, comparar y decidir.

Y seguimos con la obra...

Para que me entendáis, a ver, confesad, ¿alguna vez habíais pensado seriamente en qué grifo queríais para la pileta del baño?, de verdad, ¿de pequeños a lo que aspirabais era a tener un buen trabajo para poder comprar el grifo de vuestros sueños?…Seguro que no. Pues entonces creo que ya podéis imaginaros mi tesitura a la hora de contestar a una pregunta directa del tipo “el grifo ¿empotrado en pared o en pileta? Pues eso, haríais como yo, diríais “y yo qué sé, un grifo normal”.  Y ahí descubrís que el concepto de “normal” ya no existe y grifos parece que hay millones.

Y seguimos con la obra...

Cuando leí El Perfume – esto creo que le pasó a todo el mundo -, durante una temporada me parecía que captaba todos los olores de mi entorno; luego volví a la normalidad y ya los noto sólo en verano y en el transporte público…Esto viene a que ahora sufro un efecto parecido y me fijo en los grifos que veo en todas partes: en el trabajo, en la cafetería en la que paro, en las revistas…algo que antes era imperceptible para mí, salta a mis ojos en todas partes. Y no sólo son los grifos (sus mandos y colores), de cada cosa hay múltiples posibilidades para elegir y aparecen conceptos como azulejos (o pondremos piedra, mejor madera, no?),  mierda, ¿esto va brillante o mate?, ufff, las puertas…¿barniz natural o lacado en blanco, lo mismo con una pátina…?, ¿corredera?, ¿oculta?…y ¿qué tamaño?…se os va de precio, no, no…es bonito pero no sale nada bueno, descartado…oscilobatiente, eso ni se discute…(y paro aquí con los ejemplos, porque creedme, tengo para escribir una Biblia y creo que ya he resultado suficientemente ilustrativa).

Y seguimos en obras...
Con licencia para matillar.

En fin, que con este panorama y con trabajo que me sale por las orejas (sobre todo por esto último, pero paso de aburriros con lo de siempre), soy presa del estrés, cada vez tengo más canas y para colmo me estoy poniendo como un bocoy…porque sepáis que yo supero la presión comiendo. En general supero casi todo comiendo, y eso no hay faja que lo contenga.

Y seguimos en obras...

Y expuestas quejas y lamentos, recordando que esto es un blog de muñecas, ahí va la razón de la entrada (bastante clara a estas alturas): ya que tengo un diorama único (el piso en reformas) que va a durar poco (o con eso cuento), habrá que que sacarle partido…así que una de fotos a pie de obra, que me he pasado hace un rato para pipear cómo va…y además me he comprado un set de herramientas en miniatura que quiero estrenar.

Y seguimos en obras...
Me pasaría horas mirando estas mini-herramientas.

Como véis aún queda mucho por hacer, pero mucha es la ilusión y la energía…que las calorías que me meto ¡son para algo!

Y seguimos con la obra...

En fin, que como toca seguir me despido ya; espero que hayáis disfrutado mis cutrefotos de móvil. Para compensaros, os dejo foto en condiciones de mi último suelo, ya que seguimos con la misma ropa 😉 :

Y seguimos con la obra...

PD: Ella lleva pañuelo de Victoria Barbie Designs y peto de Elenpriv, con camiseta de Clear-lan.

PD2: No, no voy a pintar ninguna pared del piso en azul. No me dejan. Venirme arriba con los suelos ya es otra historia…

Sacándole partido a mi última pared

Después del caos, desorden, desesperación y pestilencia de su proceso, desde luego que al diorama de la chimenea del tutorial del otro día tengo que sacarle partido. Por lo pronto, ya os voy avisando de que la pared no se va a quedar ahí, sino que voy a continuar con el patrón básico ya hecho, preparando más módulos para poder ir ampliándola según mis necesidades, acoplándolos entre sí en un sistema que ya tengo bastante pensado.  Y es que, por muy grande que sea (junto con la pared azul, de hecho, es la mayor que he utilizado hasta ahora), sigue quedando pequeña para montar un salón en condiciones, más aún si tenemos en cuenta que la chimenea impone necesariamente separar el mobiliario de ella. Como eso tocará otro día y, además, estoy bastante liada esta temporada, para no dejar demasiado abandonado el blog (que da un poco de penica ya), la entrada de hoy va a ser puramente contemplativa. Es decir: que voy a publicar mis últimas fotos con este diorama y a vivir de rentas. El DIY para cuando tenga más tiempo 😉

Y siguiendo esa idea, esta foto ha sido una vil excusa para enseñar por aquí el último jersey que me tejió Karine’s, una maravilla como todo lo que ella hace, que con los pantalones de Dress forma la combinación perfecta, en la que unas piezas de Sargadelos vienen a cerrar el conjunto. El fondo negro de la chimenea canta un poco, así que como veréis algo más adelante, ya está solucionado. De todos modos, lo que me pedía el cuerpo realmente, era hacer una composición más rompedora y, si bien mi proyecto inicial sigue esperando por un poco más de espacio, esta alternativa me dejó muy satisfecha:

Sacándole partido a mi última pared. Diorama con chimenea.

En ella se mezclan muchísimas piezas que he ido coleccionando en los últimos años y que ya tenéis muy vistas en mis fotos, como el chifonier oriental, el sofá y la mesa de café de Marcia Harrys, la silla Normann Copenhagen o las plantas, cuadros y espejos.

Sacándole partido a mi última pared. Detalles del diorama.

Como novedades está una cómoda color avellana de As Miniaturas do Tocas, los tapices de pared que me traje de Arizona este verano o las figuras de elefantes hechas de cinabrio.

Sacándole partido a mi última pared. Detalles del diorama.

Y en cuanto a la ropa, el pantalón y la chaqueta son de DRESS, con camiseta granate de Clear-lan, a los que da vida el pañuelo inspirado en Gucci de Victoria Barbie Designs.

Sacándole partido a mi última pared. Ooak Barbie, The Dress & Victoria Barbie Designs.

Y tirando de archivo nuevamente, otra propuesta de uso que es también un especial metalizados. Es decir, le he estado dando fuerte a un aerosol (parezco ya la Thatcher) en color gris metalizado con el que el rosa o cualquier color cutre/hortera de stock deja paso a nuevos acabados estupendos y realistas:

Sacándole partido a mi última pared. Diorama con chimenea.

He pintado la maleta de la Barbie viajera de este año, las patas del piano de la Barbie Compositora y el radio casette de la curvy MTM Dancer…también dos uñas, un poco de mi pantalón y algo de suelo, pero ha valido la pena ^.^

Sacándole partido a mi última pared. Diorama con chimenea, detalles.
La silla Panton de Vitra Design Museum ni tocarla, eso sí…

Por cierto, ella va vestida de Miss Yao, con medias de SquishTish, pendientes de Poppy Parker y botas de Barbie Fashionista. Otra vuelta de tuerca a este diorama, con un estilo más orientalizado, se conforma gracias a estas piezas de Marcia Harrys y a las láminas que me han traído de Japón (gracias de nuevo, Yolanda), que esta vez combiné con un vestido ya más sencillo de Tirin & Katten. Aún sigo sin saber en qué pensaba yo ese día para no usar el kimono que tengo por estrenar…pero ya repetiré diorama con él, palabra:

Sacándole partido a mi última pared. Tirin & Katten dress.

Y ahora ya sí, como despedida, después de esta tomadura de pelo de entrada con fotos de archivo, una nueva para la ocasión, cargadita de filtros, en la que puede ser que de pared se vea poco, pero al fin y al cabo esa es la idea de un fondo básico de diorma, que destaque lo que está delante, mis Ooaks vestidas con modelazos pink de Silkstone:

Sacándole partido a mi última pared. Ooak & Silkstone Fashions.

Y hasta aquí por hoy. Nos vemos, disfrutad de la vida 😉

Nuevo proyecto: azulejos.

No os hacéis idea, de verdad, del tiempo que llevo queriendo preparar un diorama con azulejos. Había dado mil vueltas en mi cabeza a diseños tanto de suelos como de paredes y hasta a cómo tunear una cocina que tengo desde hace años. Sin embargo, la ocasión ideal surgió el otro día, cuando descubrí que en uno de los bazares chinos de mi ciudad empezaban a traer un montón de material para marquetería y manualidades. Esto es importante, porque desde que ya no dispongo de mi tienda habitual de maderas (se dividió el negocio y van recuperando máquinas poco a poco), conseguir bases sobre las que trabajar se me estaba haciendo bastante complicado.

Nuevo proyecto: azulejos.
Barato, barato!

Entre este material nuevo que ahora venden, hay un montón de tableros, tanto de madera de balsa como de MDF, en diferentes formatos, entre los que está el de 30×20 de la foto anterior. Mis últimos dioramas tienen ya un largo de 60 cms y, aunque los zócalos  los hago siempre con un alto de 15 cms, valía la pena probar a unir dos de esas piezas,  a ver qué tal quedaban. Así que encolé el borde y pegué, colocando un par de listones a lo largo para asegurarme de que la unión quedase más fijada:

Nuevo proyecto: azulejos.
La cola de siempre, que no falte.

Entonces, con las dos filas de listones ya fijadas, me quedaba libre un espacio de 18×60 cms para cubrir con algo. Estamos en la noche del miércoles, víspera de Jueves Santo. No iba a tener nada abierto en dos días así que decidí apañarme con lo que tenía en casa. Ser una Diógenes en potencia ayuda. Me puse a buscar diseños por libros, revistas e internet; en un principio pensé en algo clásico, un azulejo andaluz o mejor aún, portugués; al final, tras meditar sobre el estilo habitual de mis dioramas, me decidí por algo clásico, sí, pero mucho más moderno: los azulejos de Gio Ponti. Imprimí en cartulina y luego la pegué con cola sobre una lámina de cartón fino, con la misma cola de antes, extendida con pincel para que quedase uniforme. Como soy una ansias de la vida, al cuarto de hora ya estaba cortando el cartón según la línea de los azulejos y pegándolos en la base de MDF:

Nuevo proyecto: azulejos.
Sólo tengo fotos malísimas de móvil, disculpad.

Primera fase terminada. El resultado ya era muy chulo pero el color se me había distorsionado un poco con la humedad del encolado. Aquí debéis tener en cuenta que utilicé una impresora casera sobre papel cartulina normal: no va a tener la intensidad de impresión de una impresora profesional y además es un papel muy poroso y permeable. Tampoco di mucho tiempo para que secase bien, porque lo dicho, soy una ansias con muy poco tiempo libre. La ventaja: queda más realista el efecto de azulejo “pintado a mano”, con una intensidad más irregular en el acabado.

Nuevo proyecto: azulejos.
Empezó azul, pero va tendiendo al malva.

Segunda fase a la mañana siguiente: barnizado. Aquí utilicé un barniz cerámico, especial para conseguir el efecto vítreo. El dibujo original se oscureció un poco, pero mantenía su color. Leí indicaciones: entre 10 y 12 horas de secado. Ja, que voy a esperar yo tanto. A la media hora veo que va secando pero que queda mate, le echo más. Sigue mate. Hummmmmmmm. Aquí empiezo a improvisar. Imposible que yo no tenga barniz brillante en casa…Bote sin estrenar de barniz de poliuretano brillante…¿y cuando he comprado yo eso?…no importa, vamos pa’llá.

Nuevo proyecto: azulejos.
Los barnices que usé. Y aún acabo de encontrar por casa otro cerámico, para la próxima lo pruebo…

Lo aplico directamente sobre el zócalo porque no me voy a poner a buscar una bandeja, ¿no?…ay, malísima idea…palabras malsonantes en mi cabeza ¡¡¡muy malsonantes!!! ¡¡¡el barniz brillante me está humedeciendo la base de papel!!! pierde intensidad, cambia de color y encima se emborrona…no quiero ver esto. Me voy a por la salsa de tomate que se me va a quemar. Comemos. Manuel pregunta: -“¿por qué huele a disolvente la casa? ¿ya estás con tus experimentos?”…Le pongo cara de afectada y deja pasar el tema. Terminamos de comer. No me atrevo a mirar hasta pasadas horas. Está seco, sí, y algunos puntos están más descoloridos, pero no importa, porque se ve bonito, muy bonito. Respiro de alivio. Desde luego, este diseño es que lo salva todo:

Nuevo proyecto: azulejos.

Pues venga, superadas las horas de tensión, y amanecido un nuevo día, montemos diorama. Va a ser un baño por primera vez. A buscar las piezas. ¿Recordáis que os conté que en una ocasión les pinté el césped de blanco a mis padres? Fue por culpa de esta bañera. La verdad es que quedó fatal y con grumillos, pero la cámara de fotos todo lo perdona y actualizándola con dorado mejor que mejor.

Nuevo proyecto: azulejos.

Y aquí breve inciso: el dorado ya no es cani, ahora está de moda, es lo que hay. También os digo, me veo volviendo a dejarla blanca entera de nuevo en un par de años, que estas tendencias son muy efímeras. Más lata me dio el lavabo, que como no le encontraba el espejo original, decidí aprovechar el de un viejo tocador de Barbie. Resultado: no fui capaz de despegarlo, se me desgarró en la mano y ahora llevo tiritas en tres dedos. Al final, para el espejo usé una cartulina plateada y solucioné el tema:

Nuevo proyecto: azulejos.

Y aquí edito la entrada, porque me estáis preguntando mucho por los muebles de la foto. Ya os aclaro que llevan un montón de años conmigo y que  los pinté de blanco hace bastante tiempo, así que no hay fotos del proceso. No obstante, tras mucho rebuscar por google, aquí tenéis los datos de los muebles originales:

Barbie Glam bathroom furniture & Sindy Vanity Set
Que no os engañe Mattel, los grifos no son metálicos. Plastiquillo gris y a vivir…
  • La bañera es de la colección Glam de Barbie y, si no me equivoco, la compré en el Corte Inglés hace como diez años, así que sí, se vendió en España.
  • La pileta la compré en una juguetería de pueblo que liquidaba stock antiguo, también hará una década y creo que es de principios de los 90. Por lo que he visto en internet, Sindy sacó bastantes variantes de ese modelo, con cambios en el color, la grifería y algún otro detalle, por lo que, en general, es fácil de conseguir usada.
  • Y aunque no lo preguntéis, la toalla que lleva es del set de lencería Fancy Frills Fashion #2977, del año 1991, que lleva conmigo desde entonces.

Y hasta aquí por hoy, ahora ya de verdad. Me ha quedado un foto final un poco recargada de más, pero ya la mejoraré. Como también espero mejorar en el tema azulejos y, para la próxima, darle masilla en las juntas. En fin, proyectos, ya sabéis cómo van 😉 .

Diorama con chimenea. Algo así como un tutorial.

Hace ya unos años que Cristina, de Delfina’s Dolls Designs, me recomendó usar un marco de fotos cortado por la mitad para montar una chimenea escala 1/6. Pues bien, los mismos años hace que, siguiendo su consejo, me compré uno en Zara Home y se lo di a mi padre, jubileta y coleccionista de accesorios de Black and Decker, para que me lo cortara en dos…y sí, lo hizo al momento, pero los dos pedazos resultantes se fueron directos a mi armario del olvido. Lamentablemente, en ese armario las cosas no es que estén colocadas demasiado bien, más al contrario, las voy apilando así como puedo, en un equilibrio precario y mantenido muchas veces a presión, por lo que es bastante frecuente que las cosas salgan lanzadas directas al suelo, o peor, a mi cabeza. Y como ya os habréis imaginado, el otro día cayó una de las mitades y se hizo unos cuantos añicos en el suelo (no en mi cabeza, menos mal). Y esto era una señal clara de que había que ponerse con este proyecto de una vez.

Diorama con chimenea
Mi padre es un sol

En cuanto al proceso ya os avanzo que esta vez hay pocas fotos (no siempre me acuerdo de la fase tutorial) y encima malas de móvil, pero intentaré compensaros con mucho texto. Para empezar, utilicé planchas de cartón pluma de un centímetro de grosor (que como ya no tengo en tienda, consigo pegando dos de medio centímetro, esta vez con cola blanca de carpintero), siendo el tamaño total de la pared 60 cms de ancho por 50 de alto. Utilizando como referencia el ancho del marco de fotos, corté otra pieza también de un centímetro de grosor, con el mismo alto que la anterior, y recorté con un cutter lo que sería en hueco de la chimenea, manteniendo una distancia a ojo de un par de centímetros con lo que era la forma del marco y un poquito más con lo que sería el suelo.

Diorama con chimenea

A qué altura poner el marco es algo completamente subjetivo, yo quería que la chimenea llegase más o menos hasta el codo de una Barbie talla pivotal, así que iba a tener que cubrir la distancia que quedaba hasta el suelo; esto es algo de lo que, de haber elegido un marco rectangular en su diseño interior, no hubiese tenido que preocuparme, pero qué queréis que os diga, éste me pareció divino, además de recordarme muchísimo a la chimenea de Sam Spade en El Halcón Maltés. Pero antes de cubrir esa altura, siguiendo el orden de las cosas, me puse con la distancia entre el marco y el hueco que dejé en el cartón pluma:

Diorama con chimenea

Saqué para ello un molde de la forma interior del marco (donde encajaría el cristal), para que después fuese más fácil colocarlo sobre la pared una vez terminado; con este molde corté una pieza de 2 mm de grosor de cartón pluma que, tras hacerle el hueco de la chimenea, pegué sobre la base de cartón pluma. En el collage anterior podéis ver que el marco colocado sobre esa pieza encaja perfectamente y no se mueve, a falta de pegamento, claro está. Para cubrirla haciendo un efecto ladrillo, usé el cartón de la tapa de una caja de huevos, que bañé bien por ambos lados en cola blanca de carpintero:

Diorama con chimenea

Ojo, se trata de cubrir también las paredes del hueco de la chimenea, tapando así el corte de las planchas, que no queda bonito precisamente. Para ayudaros en este proceso, podéis poner algún alfiler para fijar bien la pieza de cartón y que seque bien doblada.

Diorama con chimenea

A continuación, igualé el espesor de la parte de abajo de la chimenea, a base de piezas de cartón pluma superpuestas, que cubrí finalmente con una pieza de cartón que bañé también con la cola blanca. Por cierto, fue casualidad que el cartón clavase el color de la chimenea, pero me vino estupendamente.

Diorama con chimenea

Y hasta aquí todo había ido bastante bien. Así que os voy a contar mis errores, para que no caigáis también en ellos. Cuando ya me tocaba la fase molduras, me di cuenta que no tenía bastantes. Era sábado por la tarde y la tienda en que las compro habitualmente no abre, ¿pero eso me frenó? …¡claro que no, si planificar es de flojos! ¡hay que improvisar! Así que me lancé con lo que tenía a mano, desmonté paredes viejas para conseguir más maderitas y hasta combiné unas pequeñitas que conseguí en un Todo a cien: es decir, me maté a hacer cálculos para poder completar un diseño chulo con lo poco que tenía, que además, como estaba cortado en mil trozos, me llevó la vida pegar.

Diorama con chimenea

Pero…¿aprendí de esta lección? Para nada, seguí en la mía de no esperar para comprar más cuando las tiendas especializadas estuviesen abiertas y aunque no tenía pintura suficiente, empecé a mezclar lo que tenía por casa. Craso error, no me llegó ni para la mitad del diorama…¿y me paré? Ja! en eso vi un bote en spray gris, y sin probar ni nada, le di por encima. Apestaba. No había manera de ver la peli de la noche tranquilos. ¿Y paré ahí? NOOOOO, porque el tono no acababa de convencerme. Domingo por la mañana, después de ir a tomar un chocolate con churros con mis sobrinas (azúcar a tope en el organismo, atención a mi euforia hiperglucémica), me encontré con el bazar chino abierto…y había otro spray distinto más clarito, que como total, dudar es de cobardes, pa’la saca. Como había quedado para comer fuera, sólo tenía un momento para aplicarlo, ahora o nunca, que con suerte ya estaba seco al volver (mente malévola, ¿por qué me haces esto?)…y sí, tal como ya estáis imaginando, fue una idea pésima. Este spray aún apestaba más que el anterior, además, aunque su color era muy bonito empezó como a disolver el de la anterior capa (estas cosas debería grabarlas), y salieron burbujitas/cuarteados por todas partes. Para colmo, la pintura era sumamente pegajosa, no había forma de quitarla: herví agua y metí las manos, me eché lavavajillas, corté las uñas a ras…y aún así llegué a comer con las manos hechas un desastre, cubiertas de pintura gris y un disgusto de narices. Otro fallo evidente, no usé guantes porque no tenía. Menos mal que el disgusto se me pasó comiendo…

Y al volver ¿qué me encuentro? que mi casa sigue oliendo a rayos y que la pintura parece que se desconcha con facilidad, pero en vez de retirarla con cuidado, no, le di con un trapo. En fin, una desfeita de la que no hay imágenes porque no estaba yo para fotos. Afortunadamente, retiré con una cuchilla bastante del sobrante así como los grumillos de pintura más evidentes, y ya con la tienda de manualidades abierta pude comprar pintura en condiciones (mismo tipo que la del diorama azul), en un color gris paloma que pega perfectamente con el original del marco. De cerca aún se aprecian grumos pero hasta quedan bien, dan un efecto “pared antigua” muy chulo. Afortunadamente, no hay que tirarlo a la basura:

Diorama con chimenea

Bueno, después de contaros todo el proceso, voy a hacer un poco de penitencia, que ya me toca (véase volver a pasar la aspiradora para acabar con las virutas de pintura),  y de paso prometerle a Manuel que no lo volveré a hacer más (angelico, es que es tan pulcro y ordenado que con estas cosas lo pasa fatal). Pero antes de despedirme, información de esta última foto: mi muñeca lleva top de The Scissors Madrid y pantalones de Dress Aitor López Antxia, y los bustos forman parte de uno de los divinísimos conjuntos decorativos de Marcia Harrys.