Y seguimos con la obra…

Parece que esto va camino de ser la obra del Escorial, pero no. Nos costó arrancar (malditas licencias municipales) pero ahora va todo muy rápido, incluso demasiado. Estas últimas semanas no hemos parado de visitar tiendas, naves y almacenes. Y es muy complicado, ya os lo voy advirtiendo….incluso teniendo la ayuda de una interiorista maravillosa como la nuestra, porque aunque descargamos casi todo en ella y a estas alturas creo que la necesitamos tanto como el respirar, al mismo tiempo nos abre a propuestas y posibilidades que nunca se nos hubiesen ocurrido, con lo que toca volver a ver, comparar y decidir.

Y seguimos con la obra...

Para que me entendáis, a ver, confesad, ¿alguna vez habíais pensado seriamente en qué grifo queríais para la pileta del baño?, de verdad, ¿de pequeños a lo que aspirabais era a tener un buen trabajo para poder comprar el grifo de vuestros sueños?…Seguro que no. Pues entonces creo que ya podéis imaginaros mi tesitura a la hora de contestar a una pregunta directa del tipo “el grifo ¿empotrado en pared o en pileta? Pues eso, haríais como yo, diríais “y yo qué sé, un grifo normal”.  Y ahí descubrís que el concepto de “normal” ya no existe y grifos parece que hay millones.

Y seguimos con la obra...

Cuando leí El Perfume – esto creo que le pasó a todo el mundo -, durante una temporada me parecía que captaba todos los olores de mi entorno; luego volví a la normalidad y ya los noto sólo en verano y en el transporte público…Esto viene a que ahora sufro un efecto parecido y me fijo en los grifos que veo en todas partes: en el trabajo, en la cafetería en la que paro, en las revistas…algo que antes era imperceptible para mí, salta a mis ojos en todas partes. Y no sólo son los grifos (sus mandos y colores), de cada cosa hay múltiples posibilidades para elegir y aparecen conceptos como azulejos (o pondremos piedra, mejor madera, no?),  mierda, ¿esto va brillante o mate?, ufff, las puertas…¿barniz natural o lacado en blanco, lo mismo con una pátina…?, ¿corredera?, ¿oculta?…y ¿qué tamaño?…se os va de precio, no, no…es bonito pero no sale nada bueno, descartado…oscilobatiente, eso ni se discute…(y paro aquí con los ejemplos, porque creedme, tengo para escribir una Biblia y creo que ya he resultado suficientemente ilustrativa).

Y seguimos en obras...
Con licencia para matillar.

En fin, que con este panorama y con trabajo que me sale por las orejas (sobre todo por esto último, pero paso de aburriros con lo de siempre), soy presa del estrés, cada vez tengo más canas y para colmo me estoy poniendo como un bocoy…porque sepáis que yo supero la presión comiendo. En general supero casi todo comiendo, y eso no hay faja que lo contenga.

Y seguimos en obras...

Y expuestas quejas y lamentos, recordando que esto es un blog de muñecas, ahí va la razón de la entrada (bastante clara a estas alturas): ya que tengo un diorama único (el piso en reformas) que va a durar poco (o con eso cuento), habrá que que sacarle partido…así que una de fotos a pie de obra, que me he pasado hace un rato para pipear cómo va…y además me he comprado un set de herramientas en miniatura que quiero estrenar.

Y seguimos en obras...
Me pasaría horas mirando estas mini-herramientas.

Como véis aún queda mucho por hacer, pero mucha es la ilusión y la energía…que las calorías que me meto ¡son para algo!

Y seguimos con la obra...

En fin, que como toca seguir me despido ya; espero que hayáis disfrutado mis cutrefotos de móvil. Para compensaros, os dejo foto en condiciones de mi último suelo, ya que seguimos con la misma ropa 😉 :

Y seguimos con la obra...

PD: Ella lleva pañuelo de Victoria Barbie Designs y peto de Elenpriv, con camiseta de Clear-lan.

PD2: No, no voy a pintar ninguna pared del piso en azul. No me dejan. Venirme arriba con los suelos ya es otra historia…

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Sacándole partido a mi última pared

Después del caos, desorden, desesperación y pestilencia de su proceso, desde luego que al diorama de la chimenea del tutorial del otro día tengo que sacarle partido. Por lo pronto, ya os voy avisando de que la pared no se va a quedar ahí, sino que voy a continuar con el patrón básico ya hecho, preparando más módulos para poder ir ampliándola según mis necesidades, acoplándolos entre sí en un sistema que ya tengo bastante pensado.  Y es que, por muy grande que sea (junto con la pared azul, de hecho, es la mayor que he utilizado hasta ahora), sigue quedando pequeña para montar un salón en condiciones, más aún si tenemos en cuenta que la chimenea impone necesariamente separar el mobiliario de ella. Como eso tocará otro día y, además, estoy bastante liada esta temporada, para no dejar demasiado abandonado el blog (que da un poco de penica ya), la entrada de hoy va a ser puramente contemplativa. Es decir: que voy a publicar mis últimas fotos con este diorama y a vivir de rentas. El DIY para cuando tenga más tiempo 😉

Y siguiendo esa idea, esta foto ha sido una vil excusa para enseñar por aquí el último jersey que me tejió Karine’s, una maravilla como todo lo que ella hace, que con los pantalones de Dress forma la combinación perfecta, en la que unas piezas de Sargadelos vienen a cerrar el conjunto. El fondo negro de la chimenea canta un poco, así que como veréis algo más adelante, ya está solucionado. De todos modos, lo que me pedía el cuerpo realmente, era hacer una composición más rompedora y, si bien mi proyecto inicial sigue esperando por un poco más de espacio, esta alternativa me dejó muy satisfecha:

Sacándole partido a mi última pared. Diorama con chimenea.

En ella se mezclan muchísimas piezas que he ido coleccionando en los últimos años y que ya tenéis muy vistas en mis fotos, como el chifonier oriental, el sofá y la mesa de café de Marcia Harrys, la silla Normann Copenhagen o las plantas, cuadros y espejos.

Sacándole partido a mi última pared. Detalles del diorama.

Como novedades está una cómoda color avellana de As Miniaturas do Tocas, los tapices de pared que me traje de Arizona este verano o las figuras de elefantes hechas de cinabrio.

Sacándole partido a mi última pared. Detalles del diorama.

Y en cuanto a la ropa, el pantalón y la chaqueta son de DRESS, con camiseta granate de Clear-lan, a los que da vida el pañuelo inspirado en Gucci de Victoria Barbie Designs.

Sacándole partido a mi última pared. Ooak Barbie, The Dress & Victoria Barbie Designs.

Y tirando de archivo nuevamente, otra propuesta de uso que es también un especial metalizados. Es decir, le he estado dando fuerte a un aerosol (parezco ya la Thatcher) en color gris metalizado con el que el rosa o cualquier color cutre/hortera de stock deja paso a nuevos acabados estupendos y realistas:

Sacándole partido a mi última pared. Diorama con chimenea.

He pintado la maleta de la Barbie viajera de este año, las patas del piano de la Barbie Compositora y el radio casette de la curvy MTM Dancer…también dos uñas, un poco de mi pantalón y algo de suelo, pero ha valido la pena ^.^

Sacándole partido a mi última pared. Diorama con chimenea, detalles.
La silla Panton de Vitra Design Museum ni tocarla, eso sí…

Por cierto, ella va vestida de Miss Yao, con medias de SquishTish, pendientes de Poppy Parker y botas de Barbie Fashionista. Otra vuelta de tuerca a este diorama, con un estilo más orientalizado, se conforma gracias a estas piezas de Marcia Harrys y a las láminas que me han traído de Japón (gracias de nuevo, Yolanda), que esta vez combiné con un vestido ya más sencillo de Tirin & Katten. Aún sigo sin saber en qué pensaba yo ese día para no usar el kimono que tengo por estrenar…pero ya repetiré diorama con él, palabra:

Sacándole partido a mi última pared. Tirin & Katten dress.

Y ahora ya sí, como despedida, después de esta tomadura de pelo de entrada con fotos de archivo, una nueva para la ocasión, cargadita de filtros, en la que puede ser que de pared se vea poco, pero al fin y al cabo esa es la idea de un fondo básico de diorma, que destaque lo que está delante, mis Ooaks vestidas con modelazos pink de Silkstone:

Sacándole partido a mi última pared. Ooak & Silkstone Fashions.

Y hasta aquí por hoy. Nos vemos, disfrutad de la vida 😉

Nuevo proyecto: azulejos.

No os hacéis idea, de verdad, del tiempo que llevo queriendo preparar un diorama con azulejos. Había dado mil vueltas en mi cabeza a diseños tanto de suelos como de paredes y hasta a cómo tunear una cocina que tengo desde hace años. Sin embargo, la ocasión ideal surgió el otro día, cuando descubrí que en uno de los bazares chinos de mi ciudad empezaban a traer un montón de material para marquetería y manualidades. Esto es importante, porque desde que ya no dispongo de mi tienda habitual de maderas (se dividió el negocio y van recuperando máquinas poco a poco), conseguir bases sobre las que trabajar se me estaba haciendo bastante complicado.

Nuevo proyecto: azulejos.
Barato, barato!

Entre este material nuevo que ahora venden, hay un montón de tableros, tanto de madera de balsa como de MDF, en diferentes formatos, entre los que está el de 30×20 de la foto anterior. Mis últimos dioramas tienen ya un largo de 60 cms y, aunque los zócalos  los hago siempre con un alto de 15 cms, valía la pena probar a unir dos de esas piezas,  a ver qué tal quedaban. Así que encolé el borde y pegué, colocando un par de listones a lo largo para asegurarme de que la unión quedase más fijada:

Nuevo proyecto: azulejos.
La cola de siempre, que no falte.

Entonces, con las dos filas de listones ya fijadas, me quedaba libre un espacio de 18×60 cms para cubrir con algo. Estamos en la noche del miércoles, víspera de Jueves Santo. No iba a tener nada abierto en dos días así que decidí apañarme con lo que tenía en casa. Ser una Diógenes en potencia ayuda. Me puse a buscar diseños por libros, revistas e internet; en un principio pensé en algo clásico, un azulejo andaluz o mejor aún, portugués; al final, tras meditar sobre el estilo habitual de mis dioramas, me decidí por algo clásico, sí, pero mucho más moderno: los azulejos de Gio Ponti. Imprimí en cartulina y luego la pegué con cola sobre una lámina de cartón fino, con la misma cola de antes, extendida con pincel para que quedase uniforme. Como soy una ansias de la vida, al cuarto de hora ya estaba cortando el cartón según la línea de los azulejos y pegándolos en la base de MDF:

Nuevo proyecto: azulejos.
Sólo tengo fotos malísimas de móvil, disculpad.

Primera fase terminada. El resultado ya era muy chulo pero el color se me había distorsionado un poco con la humedad del encolado. Aquí debéis tener en cuenta que utilicé una impresora casera sobre papel cartulina normal: no va a tener la intensidad de impresión de una impresora profesional y además es un papel muy poroso y permeable. Tampoco di mucho tiempo para que secase bien, porque lo dicho, soy una ansias con muy poco tiempo libre. La ventaja: queda más realista el efecto de azulejo “pintado a mano”, con una intensidad más irregular en el acabado.

Nuevo proyecto: azulejos.
Empezó azul, pero va tendiendo al malva.

Segunda fase a la mañana siguiente: barnizado. Aquí utilicé un barniz cerámico, especial para conseguir el efecto vítreo. El dibujo original se oscureció un poco, pero mantenía su color. Leí indicaciones: entre 10 y 12 horas de secado. Ja, que voy a esperar yo tanto. A la media hora veo que va secando pero que queda mate, le echo más. Sigue mate. Hummmmmmmm. Aquí empiezo a improvisar. Imposible que yo no tenga barniz brillante en casa…Bote sin estrenar de barniz de poliuretano brillante…¿y cuando he comprado yo eso?…no importa, vamos pa’llá.

Nuevo proyecto: azulejos.
Los barnices que usé. Y aún acabo de encontrar por casa otro cerámico, para la próxima lo pruebo…

Lo aplico directamente sobre el zócalo porque no me voy a poner a buscar una bandeja, ¿no?…ay, malísima idea…palabras malsonantes en mi cabeza ¡¡¡muy malsonantes!!! ¡¡¡el barniz brillante me está humedeciendo la base de papel!!! pierde intensidad, cambia de color y encima se emborrona…no quiero ver esto. Me voy a por la salsa de tomate que se me va a quemar. Comemos. Manuel pregunta: -“¿por qué huele a disolvente la casa? ¿ya estás con tus experimentos?”…Le pongo cara de afectada y deja pasar el tema. Terminamos de comer. No me atrevo a mirar hasta pasadas horas. Está seco, sí, y algunos puntos están más descoloridos, pero no importa, porque se ve bonito, muy bonito. Respiro de alivio. Desde luego, este diseño es que lo salva todo:

Nuevo proyecto: azulejos.

Pues venga, superadas las horas de tensión, y amanecido un nuevo día, montemos diorama. Va a ser un baño por primera vez. A buscar las piezas. ¿Recordáis que os conté que en una ocasión les pinté el césped de blanco a mis padres? Fue por culpa de esta bañera. La verdad es que quedó fatal y con grumillos, pero la cámara de fotos todo lo perdona y actualizándola con dorado mejor que mejor.

Nuevo proyecto: azulejos.

Y aquí breve inciso: el dorado ya no es cani, ahora está de moda, es lo que hay. También os digo, me veo volviendo a dejarla blanca entera de nuevo en un par de años, que estas tendencias son muy efímeras. Más lata me dio el lavabo, que como no le encontraba el espejo original, decidí aprovechar el de un viejo tocador de Barbie. Resultado: no fui capaz de despegarlo, se me desgarró en la mano y ahora llevo tiritas en tres dedos. Al final, para el espejo usé una cartulina plateada y solucioné el tema:

Nuevo proyecto: azulejos.

Y aquí edito la entrada, porque me estáis preguntando mucho por los muebles de la foto. Ya os aclaro que llevan un montón de años conmigo y que  los pinté de blanco hace bastante tiempo, así que no hay fotos del proceso. No obstante, tras mucho rebuscar por google, aquí tenéis los datos de los muebles originales:

Barbie Glam bathroom furniture & Sindy Vanity Set
Que no os engañe Mattel, los grifos no son metálicos. Plastiquillo gris y a vivir…
  • La bañera es de la colección Glam de Barbie y, si no me equivoco, la compré en el Corte Inglés hace como diez años, así que sí, se vendió en España.
  • La pileta la compré en una juguetería de pueblo que liquidaba stock antiguo, también hará una década y creo que es de principios de los 90. Por lo que he visto en internet, Sindy sacó bastantes variantes de ese modelo, con cambios en el color, la grifería y algún otro detalle, por lo que, en general, es fácil de conseguir usada.
  • Y aunque no lo preguntéis, la toalla que lleva es del set de lencería Fancy Frills Fashion #2977, del año 1991, que lleva conmigo desde entonces.

Y hasta aquí por hoy, ahora ya de verdad. Me ha quedado un foto final un poco recargada de más, pero ya la mejoraré. Como también espero mejorar en el tema azulejos y, para la próxima, darle masilla en las juntas. En fin, proyectos, ya sabéis cómo van 😉 .

Dressing Barbie

Dressing Barbie

Esta semana me ha llegado a casa un libro estupendo, titulado Dressing Barbie, escrito por la aún más estupenda Carol Spencer, una de las diseñadoras más míticas de Barbie…porque sí, desde que la contrataron en 1963, esta buena señora estuvo más de treinta y cinco años diseñando vestidos y looks para nuestra muñeca favorita y, como ya podréis suponer con semejante curriculum, está detrás de muchos de sus modelos más icónicos.

Carol Spencer. New York Post.
Foto del New York Post, cuyo artículo podéis leer pinchando aquí.

Ya os anticipo que el libro es una delicia, una edición muy cuidada y de gran calidad, con unas fotos  preciosas en las que se refleja la evolución de la muñeca durante los años que trabajó para Mattel…y, sobre todo, en el que nos cuenta su propia experiencia, historia viva de Barbie contada por una de sus protagonistas, lectura obligada para cualquier coleccionista que quiera tirarse el rollo.

Dressing Barbie

Y ahora, como soy una batallitas y no pienso esperar a contároslo a cuando os escriba lo que viví en la National Barbie® Doll Collectors Convention (que a este paso no va a ser este año, porque no actualizo el Blog ni que me maten), dejadme que presuma bien de que ¡¡¡la conocí en persona!!! (o casi). Estaba yo en el baño junto a de uno de los salones del hotel en que se celebraba la cena/evento, cuando se me acercó una señora mayor encantadora para felicitarme por ir vestida en blanco y negro, como imponía la etiqueta de esa noche. Le dí las gracias con una sonrisa de oreja a oreja (comida, cocktails y Barbies, imaginaos mi felicidad en ese momento) pero como soy una empanada, simplemente me quedé pensando en qué señora más enrollada, pero no caí en quién era…hasta que fuera ya del baño veo que la gente hacía cola para hacerse fotos con ella.

Mátame camión, conozco a una estrella del mundo Barbie y ni me doy cuenta. De la que se libró la pobre, mi chapa hubiese sido monumental…

Metiendo en cintura mis MTM Barbie

Croacia, un país maravilloso y al que siempre quedan ganas de volver, suele tener unos cartelitos, en la subida a sus torres, que nos hicieron muchísima gracia en su día: “at your own risk”. Véase que con ellos ya te iban avisando de que, si querías subir, lo hicieses, pero como te cayeses de ahí y te rompieses la crisma (cosa muy probable viendo el estado de algunas escaleras y barandillas), era cosa tuya. Para que me creáis, aquí foto que he encontrado de uno de los más completos (y era de pago, imaginad los gratis):

Metiendo en cintura mis MTM Barbie
Nadie les puede reprochar que no hayan avisado…

Toda esta introducción viene a que el tutorial de hoy es como una torre croata, vamos, que si queréis seguirlo, lo seguís pero bajo vuestra propia responsabilidad;  si os sale mal, qué se le va a hacer, la vida es dura y ya sois mayores, no quiero lloros. Si sois gente sensible, os parece una aberración antiestética o un atentado iconoclasta…pues no sigáis leyendo, aquí os dejo el link de HOLA y tenéis entretenimiento para un rato. Pero si sois mentes inquietas, estáis contra el establishment y, sobre todo, queréis que vuestras Barbies Made To Move (MTM) tengan más cintura, no despeguéis el ojo de la pantalla, que vamos allá.

Para evitar adanismos absurdos, ya os anticipo que la idea de este tutorial no es mía: hace bastante tiempo que me encontré por Instagram cuerpos modificados y, desde entonces, no paré hasta descubrir la forma en que lo habían conseguido. Así que las fuentes originales y de las que debéis beber son éstas:

  • melaninbarbie_ish: el link os remite directamente al vídeo en el que explica, en inglés, cómo transformar la cintura.
  • babbsfangirl: el link os remite esta vez a una fotografía, en cuyos comentarios se explica, nuevamente en inglés, el proceso y da consejos prácticos para conseguirlo.

Y ahora que ya sabéis cómo, os cuento mi experiencia y, sobre todo, mis errores para que no caigáis en ellos.

Metiendo en cintura mis MTM Barbie
Jugadora de Baloncesto, Mattel FXP06

La necesidad imperiosa de reducir cintura se me presentó en cuanto llegó a casa el cuerpo de mi primera MTM Tall, la jugadora de baloncesto.

Metiendo en cintura mis MTM Barbie
Comparativa entre los MTM bodies disponibles actualmente

Recta como una tabla de planchar, las iba a pasar canutas para vestirla, así que, como ya tenía el gusanillo de probar esta técnica, era viernes y Manuel se había echado a dormir la siesta (esto era clave, porque se pone muy nervioso con mis experimentos, pobre, es tan ordenado…), me dije, ahora o nunca. Desmonté la muñeca hasta quedarme sólo con su tronco, puse una goma del pelo tensa en su cintura (el clip es prescindible aunque para mi resulta cómodo) y en cuanto el agua empezó a hervir la deposité en el cazo.

Metiendo en cintura mis MTM Barbie

Al principio fui muy poco a poco, como cuando se calienta el pelo: la metía y sacaba rápido, aprovechando para tensar manualmente la goma. Pero aquello no avanzaba. Cada vez la dejaba más tiempo y al final la tuve como unos 10 minutos en agua hirviendo, de un tirón, antes de sacarla definitivamente. Y la verdad, quitando un par de quemaduras leves en mis dedos (sustos, más que nada) el resultado fue estupendo:

Metiendo en cintura mis MTM Barbie

Evidentemente, visto el éxito, me vine arriba y el entusiasmo me pudo, así que a la mañana siguiente, tras comprar más gomas del pelo, me fui al armario a por MTM normales. Seguí el mismo proceso del día anterior: goma apretada en la cintura, que como eran nuevas aún quedaron más tensas, y una vez colocadas, directas al agua caliente, esta vez de dos en dos, que había mucho que reducir…

Metiendo en cintura mis MTM Barbie

Y aquí mis grandes errores: me pasé con la goma (tanto en cantidad como en tensión) y me confié por los tiempos del día anterior,  con lo que el resultado estético, esta vez, fue un poquillo horroroso:

Metiendo en cintura mis MTM Barbie
Un despiste…

Porque una MTM normal se deforma muchísimo más rápido y el tope de reducción es mucho más pequeño, vamos que os despistáis un poco y se puede poner un reloj (1/6) en su cintura, como podéis ver:

Metiendo en cintura mis MTM Barbie
Otro despiste…

Así que os aconsejo: no más de tres o cuatro minutos en el agua y la goma tensa, pero no a reventar; es preferible tener que intentarlo varias veces hasta alcanzar el punto óptimo, que pasarse a la primera. La goma deja marcas (se nota en la foto anterior), así que evitad las que traigan estrías muy marcadas y si las encontráis (yo fui con prisas), mejor blancas; la verdad, no sé si es impresión mía pero me parece que una de las negras que usé dejó una marca algo oscura, como si se hubiese desteñido. De todos modos, estos defectillos, así como brillo excesivo, con una lija fina o una lima especial de las de acabados en manicura, se solucionan. Y a disfrutar de cuerpo “nuevo”:

Metiendo en cintura mis MTM Barbie

Con todo, si habéis visto el documental de Netflix sobre Barbie, recordaréis lo que contaban sobre el cuerpo de dimensiones exageradas (y tan criticadas) de las vintage, que en el fondo era una necesidad para que la ropa a una escala tan pequeña sentase bien…quiero con esto decir, que aún cuando os quede una cintura horrible, la ropa además de quedar estupenda, lo va a disimular todo 😉

Metiendo en cintura mis MTM Barbie

Y ya a modo de despedida, además de desearos pericia y mucha suerte si lo intentáis, los datos de la ropa de las fotos: el conjunto de lencería negro es de la Fashion Royalty Ombres Poétique Mademoiselle Jolie. En esta última foto, los pantalones rosas son de DRESS, el suéter de Clear-lan y el pañuelo de Victoria Barbie Designs.

Ya me contaréis 😉

Barbie Fashionistas #104

Barbie_Fashionistas_Doll_104_h__01476.jpg

No voy a volver a contaros otra vez lo que me gustan las nuevas Fashionistas, sólo os diré, para que os hagáis mejor idea de mis sentimientos hacia ellas, que tengo en casa desde hace meses la colección Sweetheart de Poppy, pero a la que voy a dedicarle una entrada es una muñeca que cuesta sobre 10 eurillos y que resulta de lo más aprovechable, gracias a un proceso de reconversión que llena de satisfacciones, logrando así cumplidamente su objetivo de hacernos disfrutar del tiempo que pasaremos con ella. Más de seis renglones y ni un punto: ayer tuve cena con colegas, perdonad si aún no estoy muy centrada.

Problemas narrativos al margen, lo cierto es que lo que me decidió a comprarla fueron sus gafas. Ya os digo que sólo por ellas vale la pena el desembolso, tienen solidez, grosor y (oh, sorpresa) hasta vienen bien pintadas.  Lo cierto es que tenía ganas de ellas desde que las vi en @barbiestyle, pero estaba dispuesta a esperar a que llegara a tiendas, porque con estas muñecas es más que conveniente poder elegir lo que se viene a casa. Sin embargo, tardaba en aparecer en las estanterías y, la que tenía en seguimiento en Amazon, un día dejó de estar disponible, luego se puso con precio loco y finalmente reapareció con su precio habitual, con lo que me dije, ahora o nunca, que lo mismo algún desaprensivo se ha propuesto traficar con sus gafas y las ha comprado todas. Por favor, decidme que también os dan de estas chaladuras.

En fin, que después de encargarla llegó bastante pronto, pero con pinta de haber tenido fiesta por el camino:

Barbie Fashionistas #104

Pero lo que a mi me importaba, las gafas, perfectas. Con lo demás ya me pondría luego:

Gafas de Barbie Fashionistas #104
Lo mona que va por dos durillos con el romper de la Fashionistas #74

Y efectivamente, vale la pena no sólo por sus gafas. Últimamente ando bastante desencantada con los complementos de Integrity Toys. La primera vez que ves unos zapatos tan maravillosos te convences de que son lo mejor del mundo y te sientes coleccionista pro. Pero pasados los años, los tacones se caen, la suela se despega y la piel sintética se cuartea, entonces piensas: bendito plástico pintado. Y sí, llevo ya muchísimo tiempo intentando pintar zapatos de Barbie, con un resultado desastroso las mayoría de las veces (no consigo que se fije bien), con la sola excepción de cuando me limito a dar pequeños toques con pintura metalizada. Creo que eso tocará explicarlo con detalle mejor otro día, pero fijaos en cómo ganan estas sandalias con unas hebillas plateadas:

Barbie Fashionistas #104 shoes

Y utilizando la falda también, en combinación con uno de los vestidos de la Basics Collection y un pañuelo de Victoria Barbie Designs, el resultado no puede ser mejor (atención que a estas alturas ya hemos aprovechado de la muñeca gafas, zapatos y falda…y lo que nos queda):

Barbie Look Chic Pool wearing Fashionistas #104 outfit

Y aquí con bolso de plástico también “metalizado” artesanalmente:

Barbie Look Chic Pool wearing Fashionistas #104 outfit
La artesa sobre la que descansa es de Sacando Virutas 

El top es muy mono, pero las costuras son un desastre, así que tener tiempo para repasarlas va a ser más complicado, con lo que eso (y su foto) lo dejaré para otro día. Pero volviendo a la muñeca, cierto que el maquillaje no tenía intensidad, cierto también que venía muy mal peinada…pero pese a esos defectillos, lo bueno es que el pelo es de un color muy chulo (unas mechitas claras estupendas) y con la suficiente espesura en puntos claves para que, bien distribuido en un recogido, no queden calvas. Así que me puse a ello.

Barbie Fashionistas #104, restyled.
Foto chungui de móvil. Intenté un vídeo del recogido completo, pero tengo tembleque.

Después de un par de días secando, me gustó lo suficiente como para intentarlo con su cara. Para practicar repaint es estupenda, porque no se trata de pintar de cero, sólo repasar para dar más viveza al color. De hecho, borrar sólo borré la boca, el resto pinté por encima. Por último le puse el vestido de Barbie Vera Wang y la coloqué a posar en mi último diorama, que aún me queda mucho por amortizar:

Barbie Fashionistas #104, restyled, wearing Vera Wang clothes.

No hay fotos del proceso de peinado, porque si ya no me llegaban mis dos manos para hacer las trenzas y mantenerlas tensas, os contaré como para encima sujetar la cámara, pero vamos, son dos trenzas de raíz, del revés, que se juntan en una coleta trasera lateral con la que ya hice el moño. Para asegurar el peinado, utilicé aguja e hilo con los que cosí la trenza a la cabeza. La verdad, así escrito suena peor de lo que fue, creedme:

Barbie Fashionistas #104, restyled

Por cierto, recapitulando lo que he escrito hasta aquí…esta muñeca de hoy, cuesta unos 10 eurillos, ¿recordáis? 😉

Barbie Fashionistas #104, wearing Vera Wang dress.

Diorama con chimenea. Algo así como un tutorial.

Hace ya unos años que Cristina, de Delfina’s Dolls Designs, me recomendó usar un marco de fotos cortado por la mitad para montar una chimenea escala 1/6. Pues bien, los mismos años hace que, siguiendo su consejo, me compré uno en Zara Home y se lo di a mi padre, jubileta y coleccionista de accesorios de Black and Decker, para que me lo cortara en dos…y sí, lo hizo al momento, pero los dos pedazos resultantes se fueron directos a mi armario del olvido. Lamentablemente, en ese armario las cosas no es que estén colocadas demasiado bien, más al contrario, las voy apilando así como puedo, en un equilibrio precario y mantenido muchas veces a presión, por lo que es bastante frecuente que las cosas salgan lanzadas directas al suelo, o peor, a mi cabeza. Y como ya os habréis imaginado, el otro día cayó una de las mitades y se hizo unos cuantos añicos en el suelo (no en mi cabeza, menos mal). Y esto era una señal clara de que había que ponerse con este proyecto de una vez.

Diorama con chimenea
Mi padre es un sol

En cuanto al proceso ya os avanzo que esta vez hay pocas fotos (no siempre me acuerdo de la fase tutorial) y encima malas de móvil, pero intentaré compensaros con mucho texto. Para empezar, utilicé planchas de cartón pluma de un centímetro de grosor (que como ya no tengo en tienda, consigo pegando dos de medio centímetro, esta vez con cola blanca de carpintero), siendo el tamaño total de la pared 60 cms de ancho por 50 de alto. Utilizando como referencia el ancho del marco de fotos, corté otra pieza también de un centímetro de grosor, con el mismo alto que la anterior, y recorté con un cutter lo que sería en hueco de la chimenea, manteniendo una distancia a ojo de un par de centímetros con lo que era la forma del marco y un poquito más con lo que sería el suelo.

Diorama con chimenea

A qué altura poner el marco es algo completamente subjetivo, yo quería que la chimenea llegase más o menos hasta el codo de una Barbie talla pivotal, así que iba a tener que cubrir la distancia que quedaba hasta el suelo; esto es algo de lo que, de haber elegido un marco rectangular en su diseño interior, no hubiese tenido que preocuparme, pero qué queréis que os diga, éste me pareció divino, además de recordarme muchísimo a la chimenea de Sam Spade en El Halcón Maltés. Pero antes de cubrir esa altura, siguiendo el orden de las cosas, me puse con la distancia entre el marco y el hueco que dejé en el cartón pluma:

Diorama con chimenea

Saqué para ello un molde de la forma interior del marco (donde encajaría el cristal), para que después fuese más fácil colocarlo sobre la pared una vez terminado; con este molde corté una pieza de 2 mm de grosor de cartón pluma que, tras hacerle el hueco de la chimenea, pegué sobre la base de cartón pluma. En el collage anterior podéis ver que el marco colocado sobre esa pieza encaja perfectamente y no se mueve, a falta de pegamento, claro está. Para cubrirla haciendo un efecto ladrillo, usé el cartón de la tapa de una caja de huevos, que bañé bien por ambos lados en cola blanca de carpintero:

Diorama con chimenea

Ojo, se trata de cubrir también las paredes del hueco de la chimenea, tapando así el corte de las planchas, que no queda bonito precisamente. Para ayudaros en este proceso, podéis poner algún alfiler para fijar bien la pieza de cartón y que seque bien doblada.

Diorama con chimenea

A continuación, igualé el espesor de la parte de abajo de la chimenea, a base de piezas de cartón pluma superpuestas, que cubrí finalmente con una pieza de cartón que bañé también con la cola blanca. Por cierto, fue casualidad que el cartón clavase el color de la chimenea, pero me vino estupendamente.

Diorama con chimenea

Y hasta aquí todo había ido bastante bien. Así que os voy a contar mis errores, para que no caigáis también en ellos. Cuando ya me tocaba la fase molduras, me di cuenta que no tenía bastantes. Era sábado por la tarde y la tienda en que las compro habitualmente no abre, ¿pero eso me frenó? …¡claro que no, si planificar es de flojos! ¡hay que improvisar! Así que me lancé con lo que tenía a mano, desmonté paredes viejas para conseguir más maderitas y hasta combiné unas pequeñitas que conseguí en un Todo a cien: es decir, me maté a hacer cálculos para poder completar un diseño chulo con lo poco que tenía, que además, como estaba cortado en mil trozos, me llevó la vida pegar.

Diorama con chimenea

Pero…¿aprendí de esta lección? Para nada, seguí en la mía de no esperar para comprar más cuando las tiendas especializadas estuviesen abiertas y aunque no tenía pintura suficiente, empecé a mezclar lo que tenía por casa. Craso error, no me llegó ni para la mitad del diorama…¿y me paré? Ja! en eso vi un bote en spray gris, y sin probar ni nada, le di por encima. Apestaba. No había manera de ver la peli de la noche tranquilos. ¿Y paré ahí? NOOOOO, porque el tono no acababa de convencerme. Domingo por la mañana, después de ir a tomar un chocolate con churros con mis sobrinas (azúcar a tope en el organismo, atención a mi euforia hiperglucémica), me encontré con el bazar chino abierto…y había otro spray distinto más clarito, que como total, dudar es de cobardes, pa’la saca. Como había quedado para comer fuera, sólo tenía un momento para aplicarlo, ahora o nunca, que con suerte ya estaba seco al volver (mente malévola, ¿por qué me haces esto?)…y sí, tal como ya estáis imaginando, fue una idea pésima. Este spray aún apestaba más que el anterior, además, aunque su color era muy bonito empezó como a disolver el de la anterior capa (estas cosas debería grabarlas), y salieron burbujitas/cuarteados por todas partes. Para colmo, la pintura era sumamente pegajosa, no había forma de quitarla: herví agua y metí las manos, me eché lavavajillas, corté las uñas a ras…y aún así llegué a comer con las manos hechas un desastre, cubiertas de pintura gris y un disgusto de narices. Otro fallo evidente, no usé guantes porque no tenía. Menos mal que el disgusto se me pasó comiendo…

Y al volver ¿qué me encuentro? que mi casa sigue oliendo a rayos y que la pintura parece que se desconcha con facilidad, pero en vez de retirarla con cuidado, no, le di con un trapo. En fin, una desfeita de la que no hay imágenes porque no estaba yo para fotos. Afortunadamente, retiré con una cuchilla bastante del sobrante así como los grumillos de pintura más evidentes, y ya con la tienda de manualidades abierta pude comprar pintura en condiciones (mismo tipo que la del diorama azul), en un color gris paloma que pega perfectamente con el original del marco. De cerca aún se aprecian grumos pero hasta quedan bien, dan un efecto “pared antigua” muy chulo. Afortunadamente, no hay que tirarlo a la basura:

Diorama con chimenea

Bueno, después de contaros todo el proceso, voy a hacer un poco de penitencia, que ya me toca (véase volver a pasar la aspiradora para acabar con las virutas de pintura),  y de paso prometerle a Manuel que no lo volveré a hacer más (angelico, es que es tan pulcro y ordenado que con estas cosas lo pasa fatal). Pero antes de despedirme, información de esta última foto: mi muñeca lleva top de The Scissors Madrid y pantalones de Dress Aitor López Antxia, y los bustos forman parte de uno de los divinísimos conjuntos decorativos de Marcia Harrys.

Dioramas de dormitorios

Si ayer os explicaba cómo preparar una nueva pared para nuestros dioramas (dos entradas en dos días, ufff…lo que tiene estar encerrada en casa), hoy os voy a enseñar sus posibles usos, teniendo muy presente la ventaja que supone que sea más grande que mis paredes habituales. La verdad es que después de probar todos mis sofás y darme cuenta de que fui a elegir el color de pared que peor les iba, me acordé de las camas…en especial de una que el año pasado me dejaron los Reyes en casa y que por problemas de espacio no tuvo su sesión de fotos en condiciones. Y es que meter una cama en un diorama y que encima quepa en la foto, es complicado; por eso, cada vez que me preguntáis sobre este tema, os recomiendo que preparéis paredes y suelos muy grandes, ya que siempre es mejor que sobre que tener que remendar fotos luego en el ordenador.

Dioramas de dormitorios

La cama en cuestión es esta maravilla de Marcia Harrys, que sigue su estilo tan característico en dorados y líneas orientales, a la que, para combinar mejor con el fondo, he puesto un paño de Zara Home a modo de colcha (son rebajas, es el momento de buscar tesorillos, ahí lo dejo) y luego he añadido los cojines grises del sofá rosa de Minimagine. La verdad, ya me veo comprando cojines y telas ahora que por fin tengo diorama a su altura (literal y figurado):

Dioramas de dormitorios
Viste la bata de Barbie Octopussy.

Por cierto, mis suelos habituales tampoco son suficientes para el tamaño de las camas, por eso en estas fotos lo que veis es el bambú de la superficie de la mesa IKEA PS 2012, que da el pego estupendamente. Otra opción rápida, barata y que desde luego ocupa menos sitio, es usar una plancha de goma EVA, a modo de moqueta.  Pero volviendo al mundo cama, hace unas semanas os enseñé en la FanPage de Facebook un palé que acababa de conseguir y que creía que de cabecero estaría fenomenal; pues aquí lo tenéis de nuevo:

Dioramas de dormitorios

Completa el conjunto la mesilla y lámpara de Jonathan Adler para Barbie, de nuevo un paño de Zara Home a modo de colcha, los cojines grises de Minimagine con dos mostaza de Marcia Harrys, un mantel individual a modo de alfombra y ya cerámica miniatura de origen muy variado, como el par de Sargadelos que cuelgan de la pared. El albornoz tan mono es parte del conjunto vintage Singing In The Shower #988.

Dioramas de dormitorios

Y ahora ya sí me despido. Que me toca trabajar un poco…que por culpa de tanto catarro ni os digo lo que se me ha acumulado :/

Reedito y actualizo la entrada, por petición popular, porque al parecer muchos no sabéis cómo hacer la segunda cama. Reconozcamos que enseñar esta foto es como mostrar la faja que va debajo de un vestido de gala, pero como una imagen vale más que mil palabras, así nos ahorraremos mucho tiempo:

Dioramas de dormitorios
No, no tiene más ciencia

Se compone de una caja sobre la tapa de otra. La altura y tamaño va al gusto del consumidor; yo quería que la “colcha” tocase suelo, pero que no arrastrase y esta combinación era la que mejor me iba. Luego “forré” la caja superior con una camiseta blanca de algodón con algo de elástico, bien ceñida con alfileres; a continuación apoyé el palé y cubrí con cojines y paño. Sencillo, ¿eh? Pues ya sabéis, no tiréis cajas de colonia de las Navidades 😉 .

 

 

Nueva pared para diorama: azul y madera

Hace años, mi buena amiga Raquel me advirtió seriamente diciéndome esto: “notarás los 30 en que adelgazar ya no es tan fácil”. Ahora que me acerco a los 40 añado de mi propia cosecha: “los notaré en que dejaré de ser inmune a los catarros”. Vale que siguen sin tumbarme y que no necesito quedarme una semana en cama para sobrellevarlos, pero cierto también que desde este otoño no me separo de los mocos, la tos y el dolor de garganta. Así que para romper con esta relación nociva de una vez, y para poder seguir chuleándome de salud de hierro de nuevo (que sí, que hasta este año yo daba bastante asquito en este tema), me he propuesto no moverme de casa hasta que mi voz regrese a su tono de pito original y mi respiración deje de parecer la de Darth Vader.

Nueva pared para diorama: azul y madera
Las fotos del proceso son bastante malas, cámara sin batería, lo siento.

Pero como quedarse en casa no es sinónimo de no hacer nada, este fin de semana he empleado el tiempo en lo que fue mi objetivo incumplido de Navidad, que no es otro que prepararme un nuevo diorama, algo que, con toda la trapallada que acumulo por casa, podía conseguir sin ni siquiera salir a por nada: pared de cartón pluma (esta vez más grande, de 50×60, con 1 cm de grosor), palitos de diferentes tipos, tijeras para cortarlos, pintura, pincel y cola de carpintero; y como extras no imprescindibles, lápiz y regla (llevaba la mitad hecha cuando conseguí encontrar una cinta métrica) y un poco de lija para algún pequeño ajuste. No os voy a mentir, por no variar fui decidiendo el diseño sobre la marcha, así que la foto de material inicial que hice ayer no sirve para nada, ya que más que planificación fue pura improvisación, acompañada, eso sí, de buen cine:

Nueva pared para diorama: azul y madera
John McTiernan, ¡vuelve!.

Si os fijáis en esta foto, además de salir un desconcertado  Schwarzenegger (¿pero quién está matando a sus hombres uno por uno?), se ve que la base de cartón pluma se compone de dos piezas. A ver qué tal me sale el invento, pero como no encuentro ya con tanta facilidad el grosor de un centímetro, me decidí a pegar dos planchas de 0,5 cms, y así me evito que todo este esfuerzo se vaya a la porra por un poco de humedad o frío 😉 .

Nueva pared para diorama: azul y madera

Con unas primeras piezas cortadas, estuve haciendo pruebas de posibles diseños. Al final, opté por una malla regular, distribuyendo los palitos de madera de forma uniforme, para lo que me ayudé de una pieza que usé de patrón (la que veis en la foto del medio) para asegurarme de que las diferentes piezas estaban más o menos a la misma distancia. Los palitos no son exactos en ancho, así que dejarlos bien centrados fue lo que me llevó más tiempo…y es que no podía rezagarme, que la siguiente peli era un coñazo (Sentido y sensibilidad…y eso que soy muy fan de Emma Thomson, pero ese papel no era para ella).

Nueva pared para diorama: azul y madera

Corté los palitos al límite, esto es, dejé fuera sólo la parte curva, aprovechando al máximo su largo. Y una vez pegados, me encontré con que el espacio que quedaba por cubrir excedía del ancho de dos, pero no llegaba al de tres. Tras darle vueltas a distintas opciones, decidí usar los más finos. Habían sido mi opción original hasta que comprobé que la mayoría estaban demasiado torcidos, pero quedaban estupendos para salvar el hueco libre que quedaba, y así puede hacer un rodapié más trabajado.

Nueva pared para diorama: azul y madera

Y el último paso fue pintar. La cola es bastante rápida, así que una ansias como yo no tiene mucho que esperar. Entre que se hace un poco de tiempo mientras se recogen las virutillas que han salido disparadas al cortar, ya podemos ponernos con el pincel. Tenía dos opciones de pintura, pero probada la primera ya no necesité ver cómo quedaba la segunda. Ojo, el tipo de la que usé es bastante líquida, así que no necesité diluirla en agua (que pude estropear el cartón pluma) y seca bastante rápido. Una vez seca la superficie, le puse un libraco encima para hacer peso y que la pared se mantuviese plana, y ya esta mañana he repasado las partes en que no había quedado bien cubierta…y me he puesto a disfrutarlo. Ya os enseñaré las fotos, pero mientras, una para que podáis verlo bien, al igual que el vestido con el que os felicité la Navidad, que sin abrigo es una locura de bonito:

Nueva pared para diorama: azul y madera

¡Feliz Año Nuevo 2019!

¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!

Brindemos por un 2019 en el que nuestros sueños se cumplan, en el que sigamos disfrutando de la vida, de la familia, de los amigos y del amor; en el que sigamos jugando y divirtiéndonos; en el que VIVAMOS, así en mayúsculas.

¡Feliz Año Nuevo 2019!

Y sobre todo en el que intentemos SER FELICES, porque es algo que, como ir al baño, nadie puede hacer por nosotros 😉😉