
Aún no tengo muy claro cuándo fue el día que los conceptos de «collector» y «playline» llegaron a mi vida. Cuando yo era pequeña, las Barbies para mi simplemente eran caras o baratas; es más, llegué a pensar que como las de los brazos estirados llevaban ropa más sencilla de poner, como bañadores, por ello eran las baratas, mientras que las de los brazos flexionados siempre eran más caras. Luego llegó la Saint Tropez, de bañador y brazos flexionados y mi teoría se fue al garete.
El siguiente punto de inflexión fue cuando Congost dejó de producir Barbie. Tampoco era muy consciente de lo que ocurría…pero sí percibí que Barbie empezaba ya (por fin) a parecerse algo más a la del catálogo, mientras que paralelamente, los modelos que salían a la venta cada año se multiplicaban exponencialmente. Ahí empecé a hacer otra clasificación, por un lado, la de Barbies de supermercado, que eran tipo best sellers, mientras que por el otro estaban las de las jugueterías de toda la vida, más especiales (temáticas, históricas, de diseñadores…) y siempre de caja grande.
Y así pasaron los años sin mucha preocupación, seguía comprando un par de muñecas al año, a veces ni eso; Barbie iba evolucionando, le cambiaban el cuerpo, la cara, la ropa se volvía más rosa…hasta que por fin aparecieron las Silkstone, que ya eran «otra cosa», y ahí volví con fuerza al coleccionismo y me espabilé en serio, porque o se compraban fuera de España o eran una ruina (descubrí flickr, ebay, paypal, dollpage…).
Y mientras eso pasaba, Barbie se polarizaba, por un lado la sofisticación de model muse, por otro unos cuerpos aniñados y cabezones hechos a granel, de calidad muy discutible. Por el medio, seguían estando las «de siempre», como las DOTW y sus series y las de acabado más cuidado con cuerpos aún contundentes. Esto es una gran simplificación, ya lo sé, pero era la sensación que me llegaba durante todo este tiempo.
¿Las baratillas, las compraba? Sí. Siempre se necesita un chutecillo rápido en la espera desesperada a la que nos somete Integrity mientras no reparte lo que anunció meses antes. Es más, las fashionistas fueron mis conejillos de indias en muchos experimentos poco recomendables. Se aprovechaba poco de ellas, pero algo es algo.
Hoy, sin embargo, me he llevado una alegría. Han reconducido la tendencia cabezona y las nuevas playlines son baratas y bonitas. Lo de buenas ya se verá. Por ahora, la nueva cara de Barbie, que es protagonista del instagram de @barbiestyle, me encanta.
