Dioramas de dormitorios

Si ayer os explicaba cómo preparar una nueva pared para nuestros dioramas (dos entradas en dos días, ufff…lo que tiene estar encerrada en casa), hoy os voy a enseñar sus posibles usos, teniendo muy presente la ventaja que supone que sea más grande que mis paredes habituales. La verdad es que después de probar todos mis sofás y darme cuenta de que fui a elegir el color de pared que peor les iba, me acordé de las camas…en especial de una que el año pasado me dejaron los Reyes en casa y que por problemas de espacio no tuvo su sesión de fotos en condiciones. Y es que meter una cama en un diorama y que encima quepa en la foto, es complicado; por eso, cada vez que me preguntáis sobre este tema, os recomiendo que preparéis paredes y suelos muy grandes, ya que siempre es mejor que sobre que tener que remendar fotos luego en el ordenador.

Dioramas de dormitorios

La cama en cuestión es esta maravilla de Marcia Harrys, que sigue su estilo tan característico en dorados y líneas orientales, a la que, para combinar mejor con el fondo, he puesto un paño de Zara Home a modo de colcha (son rebajas, es el momento de buscar tesorillos, ahí lo dejo) y luego he añadido los cojines grises del sofá rosa de Minimagine. La verdad, ya me veo comprando cojines y telas ahora que por fin tengo diorama a su altura (literal y figurado):

Dioramas de dormitorios
Viste la bata de Barbie Octopussy.

Por cierto, mis suelos habituales tampoco son suficientes para el tamaño de las camas, por eso en estas fotos lo que veis es el bambú de la superficie de la mesa IKEA PS 2012, que da el pego estupendamente. Otra opción rápida, barata y que desde luego ocupa menos sitio, es usar una plancha de goma EVA, a modo de moqueta.  Pero volviendo al mundo cama, hace unas semanas os enseñé en la FanPage de Facebook un palé que acababa de conseguir y que creía que de cabecero estaría fenomenal; pues aquí lo tenéis de nuevo:

Dioramas de dormitorios

Completa el conjunto la mesilla y lámpara de Jonathan Adler para Barbie, de nuevo un paño de Zara Home a modo de colcha, los cojines grises de Minimagine con dos mostaza de Marcia Harrys, un mantel individual a modo de alfombra y ya cerámica miniatura de origen muy variado, como el par de Sargadelos que cuelgan de la pared. El albornoz tan mono es parte del conjunto vintage Singing In The Shower #988.

Dioramas de dormitorios

Y ahora ya sí me despido. Que me toca trabajar un poco…que por culpa de tanto catarro ni os digo lo que se me ha acumulado :/

Reedito y actualizo la entrada, por petición popular, porque al parecer muchos no sabéis cómo hacer la segunda cama. Reconozcamos que enseñar esta foto es como mostrar la faja que va debajo de un vestido de gala, pero como una imagen vale más que mil palabras, así nos ahorraremos mucho tiempo:

Dioramas de dormitorios
No, no tiene más ciencia

Se compone de una caja sobre la tapa de otra. La altura y tamaño va al gusto del consumidor; yo quería que la “colcha” tocase suelo, pero que no arrastrase y esta combinación era la que mejor me iba. Luego “forré” la caja superior con una camiseta blanca de algodón con algo de elástico, bien ceñida con alfileres; a continuación apoyé el palé y cubrí con cojines y paño. Sencillo, ¿eh? Pues ya sabéis, no tiréis cajas de colonia de las Navidades 😉 .

 

 

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Nueva pared para diorama: azul y madera

Hace años, mi buena amiga Raquel me advirtió seriamente diciéndome esto: “notarás los 30 en que adelgazar ya no es tan fácil”. Ahora que me acerco a los 40 añado de mi propia cosecha: “los notaré en que dejaré de ser inmune a los catarros”. Vale que siguen sin tumbarme y que no necesito quedarme una semana en cama para sobrellevarlos, pero cierto también que desde este otoño no me separo de los mocos, la tos y el dolor de garganta. Así que para romper con esta relación nociva de una vez, y para poder seguir chuleándome de salud de hierro de nuevo (que sí, que hasta este año yo daba bastante asquito en este tema), me he propuesto no moverme de casa hasta que mi voz regrese a su tono de pito original y mi respiración deje de parecer la de Darth Vader.

Nueva pared para diorama: azul y madera
Las fotos del proceso son bastante malas, cámara sin batería, lo siento.

Pero como quedarse en casa no es sinónimo de no hacer nada, este fin de semana he empleado el tiempo en lo que fue mi objetivo incumplido de Navidad, que no es otro que prepararme un nuevo diorama, algo que, con toda la trapallada que acumulo por casa, podía conseguir sin ni siquiera salir a por nada: pared de cartón pluma (esta vez más grande, de 50×60, con 1 cm de grosor), palitos de diferentes tipos, tijeras para cortarlos, pintura, pincel y cola de carpintero; y como extras no imprescindibles, lápiz y regla (llevaba la mitad hecha cuando conseguí encontrar una cinta métrica) y un poco de lija para algún pequeño ajuste. No os voy a mentir, por no variar fui decidiendo el diseño sobre la marcha, así que la foto de material inicial que hice ayer no sirve para nada, ya que más que planificación fue pura improvisación, acompañada, eso sí, de buen cine:

Nueva pared para diorama: azul y madera
John McTiernan, ¡vuelve!.

Si os fijáis en esta foto, además de salir un desconcertado  Schwarzenegger (¿pero quién está matando a sus hombres uno por uno?), se ve que la base de cartón pluma se compone de dos piezas. A ver qué tal me sale el invento, pero como no encuentro ya con tanta facilidad el grosor de un centímetro, me decidí a pegar dos planchas de 0,5 cms, y así me evito que todo este esfuerzo se vaya a la porra por un poco de humedad o frío 😉 .

Nueva pared para diorama: azul y madera

Con unas primeras piezas cortadas, estuve haciendo pruebas de posibles diseños. Al final, opté por una malla regular, distribuyendo los palitos de madera de forma uniforme, para lo que me ayudé de una pieza que usé de patrón (la que veis en la foto del medio) para asegurarme de que las diferentes piezas estaban más o menos a la misma distancia. Los palitos no son exactos en ancho, así que dejarlos bien centrados fue lo que me llevó más tiempo…y es que no podía rezagarme, que la siguiente peli era un coñazo (Sentido y sensibilidad…y eso que soy muy fan de Emma Thomson, pero ese papel no era para ella).

Nueva pared para diorama: azul y madera

Corté los palitos al límite, esto es, dejé fuera sólo la parte curva, aprovechando al máximo su largo. Y una vez pegados, me encontré con que el espacio que quedaba por cubrir excedía del ancho de dos, pero no llegaba al de tres. Tras darle vueltas a distintas opciones, decidí usar los más finos. Habían sido mi opción original hasta que comprobé que la mayoría estaban demasiado torcidos, pero quedaban estupendos para salvar el hueco libre que quedaba, y así puede hacer un rodapié más trabajado.

Nueva pared para diorama: azul y madera

Y el último paso fue pintar. La cola es bastante rápida, así que una ansias como yo no tiene mucho que esperar. Entre que se hace un poco de tiempo mientras se recogen las virutillas que han salido disparadas al cortar, ya podemos ponernos con el pincel. Tenía dos opciones de pintura, pero probada la primera ya no necesité ver cómo quedaba la segunda. Ojo, el tipo de la que usé es bastante líquida, así que no necesité diluirla en agua (que pude estropear el cartón pluma) y seca bastante rápido. Una vez seca la superficie, le puse un libraco encima para hacer peso y que la pared se mantuviese plana, y ya esta mañana he repasado las partes en que no había quedado bien cubierta…y me he puesto a disfrutarlo. Ya os enseñaré las fotos, pero mientras, una para que podáis verlo bien, al igual que el vestido con el que os felicité la Navidad, que sin abrigo es una locura de bonito:

Nueva pared para diorama: azul y madera

Maceteros con plantas en 30 segundos…y de paso presento a mi última Ooak

Estos últimos fines de semana fueron muy productivos en tema miniaturas, con dos muebles estupendos, rápidos, sencillos, baratos y muy aparentes. Pero la racha se me terminó. Tengo uno amarillo a medias, porque necesito más material para acabarlo y no he tenido tiempo de conseguirlo (maldito trabajo absorbente) y por otra parte, mi idea de cabecero de cama, ese del que os hablé en la fanpage de Facebook, aunque marcha estupendamente, resulta que es tan grande que no me cabe en el diorama y hasta que me mude al piso grande no monto uno nuevo, es lo que hay. Así que para no perder la buena costumbre de publicar con frecuencia, aquí os dejo hoy unos consejillos para haceros rápidamente con maceteros para vuestros dioramas, sin pasar por el esfuerzo de hacer las plantas de forma más artesanal.

Maceteros sencillísimos de hacer y mi última Ooak

Se necesita poco: id a una floristería, tienda de cosas de casa o mismo chino, y pillad una planta tipo boj de plástico, en miniatura. La forma da igual, lo importante es que forme pequeñas ramas acumulables con hojas pequeñas. Luego id a un establecimiento en el que vendan menaje (lo mismo os sirve la misma tienda de antes) y comprad los servilleteros que más os gusten. Et voilà! ya tenéis todo.

Maceteros sencillísimos de hacer y mi última Ooak

Los pasos son tan básicos, que hasta creo que sobra toda explicación: se van sacando los “brotes”, se unen unos con otros, y se meten en el servilletero. La propia forma elástica impide que se salgan sin necesidad de pegarlos, y así podréis combinarlos las veces que queráis:

Maceteros sencillísimos de hacer y mi última Ooak

Mejor resultado con menos esfuerzo, imposible. Y decoran un montón. No me ha dado tiempo a montar algo más elaborado, porque he tenido sólo cinco minutos de claridad antes de que la tormenta volviera a cerrar el cielo, pero para que veáis las posibilidades, creo que llega (lo mismo mañana por la mañana repito foto, también os lo digo):


Y sí, foto cambiada por la mañana 😉

Y ella, que ya os lo anunciaba en el título, es mi última Ooak, con cara completamente repintada de la Fashionistas #93, y cuerpo de The Barbie Look: Night Out. Como digo, me he quedado sin buena luz natural, así que espero sacarle mejores fotos otro día.

Maceteros sencillísimos de hacer y mi última Ooak

Por cierto, el vestidazo es de DRESS aitor lopez antxia y la estantería de la foto es una miniatura original de Ikea. Y os dejo ya, que hoy tengo cena y toca arreglarme 😉 .

Sigo personalizando muebles: cómoda en negro y dorado

Soy muy fan del éxito fácil. Muy, muy fan de conseguir buenos resultados con un esfuerzo mínimo, porque para mi no importa lo que te ofrece el camino, sino llegar pronto a la meta. Para que me entendáis, me encanta la pintura de secado rápido y acabado uniforme, que disimula defectos de la madera y encima se limpia con agua. Por tanto, tengo claro que la cómoda de hoy no ha sido de mis mejores ocurrencias (aunque me consuelo pensando que para la próxima vez ya le habré pillado el truco)…pero antes mejor si empiezo por el principio:

Sigo personalizando muebles: cómoda en negro y dorado

Después del mueble de la semana pasada, me vine tan arriba que decidí ir a por otro (tengo un montón en el armario, lo confieso). Así que con un fin de semana con previsión de lluvias torrenciales, el plan casero me pareció estupendo. Lo malo es que tan rebosante de ánimo estaba, que cuando fui a la ferretería a por más material, me lancé a por un bote de esmalte laca de poliuretano porque ¿quién no es capaz de lacar en cinco minutos? Y aunque realmente noté cierto reparo en mi ferretero habitual (¿seguro que quieres esto?, ¿sabes cómo se aplica?), estaba tan decidida que pasé de todo. Así que después de lijar poco y mal:

Sigo personalizando muebles: cómoda en negro y dorado
Hay que quitar bien la cola, para que cubra la pintura

Empecé a pintar y sólo cuando ya estaba en faena, me di cuenta que evitar los grumos no era fácil y además el secado tardaba unos tres días. Ya íbamos mal: ¡TRES DÍAS  para secar y encima con grumos! Y si no llegaba con eso, cada gota que me caía era peor que el chapapote: tan grasa que limpiarla era un rollo, porque se iba extendiendo por ropa, muebles y piel. Y quien dice gota, dice el polvillo del lijado, un horror. Lo dicho, para la próxima vez ya sé que la superficie tiene que estar limpia y perfectamente pulida, que hay que revolver muy bien la pintura, aplicar capas finas y con pincel especial y tener mucha paciencia. Muchísima paciencia. A ver de dónde la saco.

Sigo personalizando muebles: cómoda en negro y dorado

Mi idea original era hacer un diseño geométrico, combinando blanco y negro, en los frentes de los cajones. Pero el tiempo de secado y que las piezas en origen eran algo irregulares, me hicieron descartar la idea. Lo mismo un primer intento desastroso también contribuyó un poco, jejeje. Así que pulí de nuevo, y pinté de negro como el resto del mueble, con idea de poner adornos dorados en piezas independientes adheridas con pegamento (pintar directamente en dorado, tampoco era una opción, comprobado).

Sigo personalizando muebles: cómoda en negro y dorado
Las de la semana pasada eran un pelín más grandes, aunque no se aprecie en la comparativa, sólo el caos.

Como los cajones quedan muy salidos de la estructura, primero puse cuatro piezas de moldura de esquinas cuadradas previamente pintados en dorado, rodeándolos. Otra pieza de la misma moldura en la parte superior de cada cajón y, por último, para los tiradores combiné dos piezas, una plana rectangular y encima nuevamente la cuadrada, aunque esta vez fui un poco más torpe con la pintura dorada :/  Vamos, que voy a tener que comprar, para la próxima vez. En fin, que el mueble de cerca no es ninguna maravilla, pero en foto cuela bastante…

Sigo personalizando muebles: cómoda en negro y dorado
Colgado en la pared un mantel individual de Zara Home, sillas de Marcia Harrys.

Y la verdad, para maravilla, ya tengo este vestido de lentejuelas de Elenpriv, que es de lo que realmente me apetece fardar, así que aunque al terminar el mueble la luz ya escaseaba, espero que sirva de muestra:

Sigo personalizando muebles: cómoda en negro y dorado

Me encanta, quería esperar hasta Navidades para enseñarlo, pero no me he aguantado:

Sigo personalizando muebles: cómoda en negro y dorado

Por cierto, el mueble aún no está seco del todo, pero gracias al deshumidificador, con mucho cuidado…y ella creo que es la primera vez que la enseño por aquí, fue la alternativa que preparé como donación en la Subasta Solidaria de la SDC, que descarté porque se parecía demasiado a la del año pasado. Usé una Grand Entrance, con un pelazo estupendo al que el negro le queda de lujo 😉

Nuevo diorama, reciclando muebles viejos

Confieso que tenía un mono de dioramas que no me aguantaba y que ya estaba más que aburrida de los de siempre, que con tanto usarlos esto ya clamaba al cielo un “renovarse o morir”. Y he ahí que me encontraba ordenando armarios pre-mudanza (que a este paso va a ser más larga que la marcha del desierto), con un festivo inesperado en medio de la semana, cuando se iluminó una lucecita en mi cabeza.

Nuevo diorama reciclando muebles viejos
Foto spoiler, para mantener vuestro interés en el rollo que os voy a colar.

Pero sigamos un relato ordenado de los hechos: empecé con la pared ya el víspera de Difuntos, por la noche. La idea era tener trabajo avanzado para el diorama que iba a probar la mañana siguiente, pero topé con el inconveniente de no tener remota idea del tono real final, porque la esquina en la que pinté (a salvo de volver a manchar suelo o la mesa de madera y evitar así dramas caseros innecesarios) tiene muy poca luz.


El efecto rugoso se consigue con pinceladas de pintura espesa, poco aguada, como explico aquí.

La cosa es que por la mañana, ya con plena visibilidad, aproveché para dar los últimos retoques, corrigiendo aquellos puntos donde había saltado la pintura o no había quedado del tono adecuado. Esto era necesario porque para dar un leve efecto estuco había mezclado dos colores, y en algunos puntos estaba mal repartido. Y aún estaba con el pincel en la mano, cuando me acordé del mueble que estaba estorbando por el armario. El mítico mueble miniatura, en pino sin pintar, que  venden en los “Todo a 100” tirado de precio. Lo siento, no hay foto previa, que las expectativas de éxito eran casi nulas. Y tras quitarle los tiradores de metal que traía, me puse en faena:

Nuevo diorama, reciclando muebles viejos

Y aquí breve inciso: lo suyo sería tapar los huecos de los tiradores con masilla especial, aplicar un tapaporos (goma laca es ideal para este fin), pintar, lijar, volver a pintar, volver a lijar, aplicar barniz para acabado perfecto…etc. Pero si tengo muy poco tiempo libre en general, menos aún para estas pijadas en particular, y a este problemilla de disponibilidad hay que añadir que además de ansias soy un poco vaga. Así que, salvo alguna pasada de lija sobre defectos demasiado evidentes, le pasé el pincel cargado con la pintura malva (ya sin blanco como en la pared) y a vivir.

Nuevo diorama, reciclando muebles viejos

Y una vez pintado, el último paso que quedaba era el de los tiradores. Evidentemente los originales no eran una opción si quería un resultado decente, así que al ser festivo y no tener otra opción de adquisición, decidí hacerlos yo misma. Para ello, corté una moldura lisa cuadrada, pinté los pedacitos de dorado y una vez secos los pegué con adhesivo cianoacrilato:

Nuevo diorama reciclando muebles viejos

Y sí, lo confieso, me vine arriba con el dorado y pinté también la base de la cómoda. Vamos, que no la pinté entera de dorado porque tenía que ir a comer…y menos mal, porque lo mismo quedaba un poco excesivo. Total, que en un momento mueble preparado, con pared a juego y lista para disfrutar y sacar muchas fotos:

Nuevo diorama, reciclando muebles viejos

En ésta, mi cómoda renovada la he combinado con el biombo de Marcia Harrys, con la Eames Plastic Armchair RAR de Vitra, y mi Tropi-Cutie tuneada, vestida de ElenPriv. Una de las cosas que más me gusta de su color, es que según la luz varía muchísimo, de un malva apagado a un rosa intenso, tonalidades con las que se puede jugar aún más en la edición de la foto:

Nuevo diorama, reciclando muebles viejos

Esta vez posa mi Night Out OOak, vestida con un modelazo de NOVA. Y me despido ya, que aún queda puente para disfrutar y pienso hacerlo 😉

Nuevo diorama, reciclando muebles viejos

 

Vamos avanzando con la reforma

Mejor traduzco el título de la entrada de hoy, que como es habitual en mi, igual me paso de optimista: ya hemos vaciado el piso y ya hemos encargado el diseño a gente que sabe de esto, que tampoco es cosa de improvisar en temas tan serios. Por lo demás, sigue con los mismos elementos estructurales y un poco más de polvo.

Total, que en mis momentos de procrastinación cotidiana me he dado cuento de que todas las blogers e influencers (me da la risa mientras lo escribo) dedican tiempo a enseñar su casa; y aún más, mi venerada AD dedica también artículos a pisos de instagramers (a lo que hemos llegado). Así que mientras veía sus apasionantes vídeos en los que deciden si ponen una hoja de palmera en la cocina o en el baño (o en ambos, ya que está de moda) he pensado…¿y si hago lo mismo? No lo de la planta, que a mi los baños a lo selva no me van (al menos por ahora, supongo que por tema de espacio y tener que limpiar, más que nada), sino lo de retransmitir el proceso de reforma.


Unas semanitas de observación, y ya le he cogido cariño al verde de los azulejos 😉

Luego pensé, déjate de tonterías Sandra, que tienes estudios y trabajo fijo y ahora tus compis ya saben de esto y los cafés pueden ser duros…pero nada, que ahí seguía el gusanillo. Así que ante una más que evidente falta de inspiración en los últimos tiempos (o para ser más exacta, pocas ganas de editar fotos, que no veáis los testamentos que tengo medio listos en borradores), me metí una muñe en el bolso y me puse a representar cómo va la cosa esta de reformar un piso antiguo.

Porque lo dicho, mucha medida y mucho estudio de plano, para decidir qué se queda y qué se cambia, y sobre todo dónde va a ir cada cosa. Y si no fijaos en esta estantería, que iba directa para la chimenea de mis padres, hasta que midiendo me di cuenta que su tamaño es perfecto para poner muñecas. Ahora falta que el carpintero nos confirme que puede ponerle puertas (además de cambiarle el color) y así tendrá un puesto asegurado en la final; si no se puede, nominada y a la calle:

Porque definitivamente, el carpintero va a tener mucho trabajo. Y no, éstas de aquí abajo ya no son para Barbie, que en el piso va a vivir más gente y tampoco me puedo pasar 😉 :

En fin, que con cuatro fotos chorris (la cámara de mi móvil está definitivamente desfasadísima), al tiempo de que os hago partícipes de lo que es mi monotema en los últimos tiempos, dejo lista una entrada nueva, con la esperanza puesta en recuperar el ritmo de una vez…que tengo muchas novedades y Convenciones de Barbie que contar. Por cierto, y antes de despedirme, gracias también a la entrada de hoy publico la ropa que aún tenía por enseñar, y es que mi pelirroja de pelos locos llevaba ya meses vestida monísima esperando una buena ocasión para lucirse:

Y sí, lleva jersey de Karine’S, pantalones de The Scissors Madrid (Javi, por favor vuelve, que te echamos de menos), botas de Momoko, gafas de The Teacher Silkstone Barbie, móvil de Mattel, y revistas y planos hechos por mi. He repasado y no me queda nada más por comentar, sólo despedirme y desearos un gran fin de semana.

Mi sofá verde

No hay que ser demasiado sagaz para apreciar que hay muebles que repito mucho más que otros en mis fotos. El motivo suele depender de varios factores evidentes, como son la facilidad de combinarlo y lo mucho que me gusten, pero también muy especialmente, lo a mano que los tenga, que soy de vagancia práctica. Pues bien, uno de los que más me gustan por lo fácil que es de combinar, y que además tengo bastante a mano, porque se quedó en la estantería desde el principio, es el sofá verde de hoy. En su día lo fabriqué para uno de los retos típicos que nos ponemos los coleccionistas en facebook, y aunque entonces puse los pasos para hacerlo, al desaparecer el grupo en que publiqué se perdieron para siempre…o no. Porque hoy repasando archivos me acabo de encontrar algunas fotos del proceso y me parece un momento estupendo para compartirlas otra  vez por aquí:

Relax at home. Citrus Obsession Barbie.
Foto que también repito mucho, porque es de mis prefes

Me inspiré para hacerlo en el tutorial que compartió Foxy Belle (grabaros a fuego la dirección de esta galería de Flickr, porque tiene unas ideas interesantísimas), quien a su vez se había basado en el tutorial del blog MitchiMoo Miniatures, otro link para no perder de vista. Utilicé las medidas del patrón que compartió Foxy Belle, usando planchas de cartón pluma de un centímetro de grosor, que luego cubrí con tela que empapé en cola blanca, acribillándola a alfileres para asegurarme de que nada se moviera de su sitio. De hecho, dejé muchos de ellos asegurando para siempre las uniones de las diferentes piezas:

Como en los tutoriales está muy bien explicado (además de que si saqué fotos de esa parte, ya no las tengo), me voy a centrar en lo que yo hice diferente, empezando por el capitoné, que para algo soy una pureta en camino de convertirme en señorona. Tomé la medida del respaldo, y utilicé un cartón pluma muy fino, creo recordar que de unos 3 mm (ha pasado mucho tiempo, disculpad). Por un lado puse espuma, como la del relleno de almohadas o para hacer guateados, y luego, con un pedazo de tela encima, marqué con alfileres la altura a la que pondría los botones que al final deseché, porque francamente, simplemente pasando el hilo muy tensionado, me gustó el resultado. Me quedó un poco chapuza por detrás, donde usé tiras de tela para asegurarme de que el cartón pluma no cedía…pero como eso iba a ir pegado al respaldo y tampoco contaba con que años más tarde tendría un blog resultón, me dio un poco igual:

A diferencia del modelo original, no reforcé haciendo más gruesa la parte de asiento. Ya no recuerdo en qué estaba pensando, pero sí que cuando coloqué el respaldo, ya no podía hacer el asiento alto, porque lo taparía, así que utilizando el cartón pluma fino de antes, seguí el mismo proceso de ponerle espumilla y luego cubrirlo con tela pero ya sin capitoné, con lo que no quedaba tapado el respaldo.


Probando cómo iba quedando mi sofá vudú.

Ya para compensar lo fino que quedaba, coloqué otras piezas debajo del asiento para ensancharlo. Lo bonito sería haberlo hecho de una pieza, pero me quedaba poca tela y tuve que aprovechar pequeños recortes.

De hecho, había pensado hacerle cojines, pero fui dejándolo y ahora sí que estoy segura de que no les queda más en la tienda, porque sufrió un devastador incendio. También había pensado en hacerme más sofás…pero hasta hoy. Creo que estas Navidades a los Reyes Magos les voy a pedir más tiempo libre, a ver si se portan 😉 Por cierto, con unos tacos de madera pintados en dorado hice las patas, y aunque el sofa entero me dio chollo (que pasado tanto tiempo ya he olvidado) la verdad es que le he sacado un partidazo…

Ooak Traveling Incognito Poppy Parker

Esta vez he vuelto a usar los cojines y mesitas de café de Marcia Harrys y la mesa de cristal es de Tiger. Poppy Parker Traveling Incognito viste Fashion Collectibles #1907, de 1980, y zapatos de Best Models on Location Monte Carlo. Por cierto, hablando de Poppy, aprovecho para presentaros mi último retoque:

Ooak Traveling Incognito Poppy Parker

Paredes para dioramas: behind the scenes

Hoy toca título de flipada total, pero es que en la Convención de Barbie 2016 pude comprobar que algunos puntos del montaje del diorama rápido de fotos no habían quedado del todo claros, así que, después de haberme tomado mi tiempo (el primer borrador de esta entrada tiene ya más de un año e incluso ya ha pasado otra Convención, así que puedo confirmar sin que me tiemble el pulso que la inmediatez no está entre mis cualidades como redactora de blog), me he propuesto subsanarlo…siguiendo la máxima de que más vale tarde que nunca. Cuando empecé por aquí, uno de los primeros temas que traté precisamente fue el de los tutoriales de dioramas. Evidentemente, cada coleccionista debe adaptarse a dos factores básicos, que son sus necesidades y sus posibilidades. En mi caso, como en el de muchos, las necesidades son casi infinitas y las posibilidades limitadas, o lo que es lo mismo, me encanta cambiar de decorado en las fotos de interior pero vivo en un piso pequeño y no puedo (o al menos no debo) llenarlo de trapalladas.

Tutorial de paredes para dioramas: behind the scenes
Las planchas están sobre la mesa IKEA PS 2012, con superficie que también sirve de suelo, aunque la he manchado un poco de pintura verde, por no protegerla debidamente. No lo volveré a hacer más.

Pues bien, para conseguir satisfacer los dos factores anteriores, como ya os he contado muchas veces, me sirvo de planchas que voy combinando para montar suelos, paredes y zócalos.

Tutorial de paredes para dioramas: behind the scenes

Ya os expliqué en su día (y seguro que me he repetido muchas veces más) que tanto suelos como zócalos, los vengo montando sobre una base de madera de balsa de 3 milímetros de grosor, porque soporta perfectamente el encolado y posterior pintado y/o barnizado sin deformarse al tiempo que se presenta como un material duradero y de más calidad (hay que rentabilizar el esfuerzo), mientras que las paredes las suelo utilizar de cartón pluma, tema en el que me voy a centrar hoy.

Tutorial de paredes para dioramas: behind the scenes

El cartón pluma básico (que también lo hay reforzado) tiene un montón de ventajas: es muy barato y sencillo de conseguir (lo suelen tener en cualquier tienda de manualidades), tiene múltiples formatos para así adaptarse a nuestras necesidades y además es muy fácil trabajar con él, tanto para cortar como para atravesar con alfileres. Las dimensiones evidentemente dependen de cómo de grande sea el diorama que queremos montar. Yo suelo utilizar siempre un largo de 60 cms (coincidiendo con mis zócalos) y de alto sobre 42 cms, de forma que mis muñecas escala 1/6 pueden posar en pié perfectamente, sin sobrepasar nunca la pared.

Tutorial de paredes para dioramas: behind the scenes

En cuanto al grosor, a la hora de optar por un formato de los habituales, no recomiendo el de 3 mm, ya que es demasiado fino, lo que implica que deja pasar luz y se deforma con facilidad, sobre todo en dimensiones grandes (y terrazas húmedas gallegas, no tanto por el clima como por constructores chapuceros). Ahora bien, no usarlo de fondo no descarta que en ese pequeño grosor se utilice para ornamentos, marcos de ventanas y puertas, y en general cualquier otra forma de poner relieves a la pared.

A Room With a View
En esta foto antigua, las claridades en la pared se deben a que transluce

Para mis primeras paredes utilicé principalmente un grosor de 1 cm, porque me parecía más resistente, sobre todo a la hora de aplicarles pintura, pero las últimas que estoy usando son de 0,5 cm y la verdad es que responden estupendamente y aguantan sin estropearse ni deformarse, pintura y todo (ojo, guardándalos en posición horizontal). Ya en cuanto a la forma de unir las partes, no os voy a descubrir nada, porque es más simple que el mecanismo de una peonza: un sujetalibros y un poco de cinta de carrocero (marcada con la flecha roja) para evitar disgustos (que las corrientes de aire las carga el diablo 😉 ).

Tutorial de paredes para dioramas: behind the scenes

Y si en nuestra foto queremos una perspectiva oblicua en vez de frontal, nada más fácil de conseguir con un par de alfileres:

Tutorial de paredes para dioramas: behind the scenes
Uy, se me ha roto una tablita, mecachissss.

Y aquí aprovecho para destacar otra ventaja del formato de medio centímetro y es que queda mejor si queréis montarle ventanas o puertas móviles como la de la esta foto:


Para info de ventana y muebles, pinchad aquí

Hasta aquí, relato de paredes básicas, pero algo que me pregunta mucho la gente es por las paredes de papel pintado que uso. Pues bien, las primeras grandes que usé, con un tamaño compatible con el formato DIN A 2, esto es 42 x 59,4 centímetros, las preparé con un programa gráfico en el ordenador, y las llevé a imprimir a una copistería. Inconvenientes: además de manejarte con los programas, encontrar una copistería que imprima a ese tamaño y que además te lo haga al momento.

Tutorial de paredes para dioramas: behind the scenes
Ocupa toda la superficie y con un poco de cinta adhesiva por los bordes, la pared aguanta años, salvo por los malditos lepisma saccharina,que se lo han empezado a comer por abajo.

Así que pronto me pasé a la segunda opción, mucho más cómoda, que es imprimir en casa. Y para eso fue clave tener ya hechos los zócalos. Un folio no llega a los 30 centímetros en su extremo más largo, así que es evidente que no cubre los más de 40 centímetros de alto de la pared, pero gracias al zócalo de 15 cms de alto, salvo esa dificultad, y con tres folios tengo de sobra. Inconvenientes de esta opción: hacer cálculos para que casen bien las uniones de los folios y, sobre todo, el pastizal en que salen los cartuchos de tinta de impresora…¡más de 100 euros me dejé el otro día! En fin, dramas económicos al margen, los tres folios que necesito para mis paredes, unidos con cinta adhesiva por detrás, quedan tal que así:

Tutorial de paredes para dioramas: behind the scenes

Y para sujetarlos con un par de alfileres tenemos de sobra, ya que una vez se pone el zócalo y se sujeta con un par de pinzas queda completamente fijado:

Tutorial de paredes para dioramas: behind the scenes

Más fácil no puede ser. Por cierto, que ayer me olvidé de incluir una recomendación, y eso que tenía las fotos listas y todo, así que aquí va actualización de entrada. Por mucho que me guste cambiar de fondos, hay algunos que uso muchísimo, así que esos los he impreso en folios adhesivos, y los he pegado directamente en la plancha de cartón pluma, de forma que montarlos es aún más rápido, como el de la foto, que es de lo más básico y combinable que hay:

Dioramas tutorial.
Aprovecho también: la muñeca viste camisa y pantalones de Clear-lan (agotados), camiseta de Euphoria Dolls, sombrero de Encarna Olivas, gafas y deportivas de Barbie.

En cuanto a otras dudas frecuentes, como ¿de dónde saco los diseños? pues de revistas de decoración (me dejo una pasta considerable en AD, entre otras), buscando mucho en internet, sobre todo en webs especializadas en venta de papel pintado que suelen compartir muestras descargables. También algunas me las invento yo misma, partiendo de diseños geométricos básicos. En cualquier caso, siempre que utilizo un papel “real”, intento poner su diseñador o marca, en especial en la primera publicación que le dedico, porque no olvido que detrás de cada uno hay un esfuerzo real que debemos respetar. Desde luego, hay más opciones, como utilizar cartulinas, telas o papeles estampados como los de regalo, debiendo en este último caso, procurar que no sean demasiado satinados, porque entonces brillarán y estropearán bastante la foto. También hay papeles en venta en tiendas especializadas en casas a escala, pero tened presente en este último caso, que el formato habitual es el de la escala 1/12, y Barbie es 1/6, el doble de grande, así que le quedará corto. Con el truco del zócalo se solventa fácil, pero utilizad diseños compatibles. Esto último también es aplicable a los prints que podéis encontrar en google o cualquier otro buscador de internet.

A la espera de más dudas, me despido aprovechando para publicar un diorama que aún no había compartido por aquí (por despiste más que nada). El papel de pared es de los primeros que preparé en su día, ya que su diseñador, Jonathan Adler, tuvo su propia Barbie y muebles que la acompañaban y a los que saqué fotos hasta hartarme. Suelo y zócalo los tenéis en los tutoriales. El mueble es de Marcia Harrys, las sillas de Tiger y la alfombra es un salvamanteles. Libros, revistas, cuadros y plantas, también están en tutoriales y por último, pero no menos importante, la muñeca lleva vestido de Dress, top blanco de Kosucas y sandalias de Malibú Barbie by Trina Turk. Y ahora ya me despido, menuda chapa…Venga, disfrutad del finde.

 

 

Una bici molona para Barbie

https://bonequea.com/2017/08/16/una-bici-molona-para-barbie/
Foto-spoiler para convenceros de seguir leyendo

Supongo que todos (a excepción, claro, de Catuxa, mi maravillosa y súper-cuqui sobrina de seis años), habréis tenido alguna vez este pensamiento con los complementos de Barbie: ¿con lo chulos y logrados que están…por qué los habrán hecho en rosa?

Yo, que fui coleccionista hardcore desde finales de los 80 hasta mediados de los noventa, casi no llegué a tiempo de la psicodelia colorista de la colección de Ensueño (Dream Furniture para los que no convivieron con Congost), así que salvo la casa y una cocina que conseguí mucho más tarde, todos mis muebles de esa época son de color rosa, de la colección llamada, entre el público anglosajón, Living Pretty. Ante tamaña cursilería, desde el primer momento le di vueltas a cómo transformarlos en un color más realista, pero era pequeña, inexperta y sin un duro para comprar pintura, así que mi afán normalizador no pasó de rayada mental. Con la adolescencia, todos estos muebles se fueron con sus cajas al trastero (cuestión de espacio más que de madurez) y me olvidé del asunto hasta que, años después, internet llegó a mi vida. En Flickr podían encontrarse un montón de muebles antiguos customizados y actualizados, así que me propuse recuperar esa idea inicial. Pero en mi empresa me topé con una serie de obstáculos inesperados:

  • Los muebles estaban guardados en un trastero al que no habíamos ido en años y que había pasado por al menos una inundación.
  • Allí se había hecho fuerte una araña y no estaba dispuesta a que estropeáramos su casa. Os parecerá una cobardía, pero teníais que haber estado allí y mirarla a sus ocho ojos.
  • Faltaban un montón de cajas…pero mi madre no las había visto.

Y aquí un inciso importante: si hubiese una patología opuesta al síndrome de Diógenes esa sería la que padece mi madre. Lo tira todo. Sistemáticamente. En mi casa si faltaba algo el primer sitio al que íbamos a buscarlo era la papelera, con un 80% de resultados positivos…y la búsqueda estaba siempre precedida de un “no me suena”, o un “no lo he visto” de mi madre. Así que cuando le dije que me faltaban un montón de cosas, entre ellas el caballo y me contestó: ¿caballo? no me suena haberlo visto ¿seguro que lo tenías?, ahí, con su herradura aún en mi mano, lo vi claro y dejé de perder el tiempo buscando. Aún me duele que mi Barbie Lady haya acabado en un vertedero, pero madre sólo hay una y hay que quererla igual.

Tesoros del desván!
Cosas que sí encontré. Fijaos en los nombres alternativos en Europa para la colección rosa. Aquí Gran Salón.

De modo que con un porcentaje muy mermado de mi anterior patrimonio inmobiliario me puse manos a la obra y la cagué ampliamente (no temáis, nada de la foto anterior quedó afectado). El resultado fue un desastre, la pintura o no se adhería bien o formaba grumos y encima manché el suelo de casa y parte del jardín (esto no importaba tanto, que el césped volvía a crecer pero mis padres no lo vieron igual), así que los experimentos quedaron descartados por largo tiempo otra vez…hasta hace un par de semanas. Con un viaje a Holanda a la vista y siendo impensable la posibilidad de llevar la bici Roadmaster Luxury Liner, porque se rompe sólo con soplarle un poco, tuve que buscar una opción para hacer más frikis aún si cabe mis fotos allí.

Made to Move AA Barbie, with Bike Roadmaster Luxury Line.
Con la Roadmaster, una preciosidad de bici

Y nada mejor para conseguirlo que la última bici de Barbie, que se encuentra en cualquier juguetería por unos 10 eurillos, una gangaza, aunque claro, rosa y con un cesto ridículo no me pegaba nada con mis ooaks, había que customizarla sí o sí:

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Esta vez los de Mattel sí clavaron el prototipo.

El proceso es sencillo, mucho, y sólo hace falta un pelico de paciencia. Yo ya no tengo demasiada de serie y para colmo, tenía que tomar un vuelo en unas horas, así que con las prisas incumplí todos los consejos que os voy a dar ahora y que espero que sigais, por vuestro propio bien:

  • Preparad una habitación bien ventilada, protegiendo adecuadamente los muebles para no mancharlos.
  • Desmontad cuidadosamente la bicicleta, sin forzar engranajes y sacad fotos del proceso para saber cómo montarla luego de nuevo. Como es nueva no hace falta limpiarla, pero con piezas más usadas puede ser necesario.
  • Aplicad la pintura a distancia, para que no se formen sobrecargas y grumos.
  • Separad bien las piezas según los colores que le vayáis a poner para evitar que se manchen entre sí.
  • Tomaros el tiempo necesario con cada tipo de pintura, siguiendo las indicaciones del fabricante, respetando siempre los tiempos de secado. Porque le deis con el dedito no seca antes y además deja huella.
  • No la volváis a montar antes de que esté bien seca. Es muy importante, ya que además de embadurnar los colores al apretar, pueden quedar pegadas y fijas partes móviles.
  • Utilizad máscara protectora y guantes.
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Cosas mal: manos sin protección, no hay fotos del despiece, pinté sin casi separación por colores…

No me puedo creer que no me haya salido la foto final con las piezas desmontadas listas ya para pintar…en fin, que no estaba para fijarme mucho en lo que hacía ni mucho menos agarrar bien la cámara. Por cierto, agua jabonosa y fricciones con crema hidratante es lo mejor para quitar la pintura de la piel. Pasad del estropajo salvo que sea con idea de penitencia por no haberme hecho caso. Y muy importante, la pintura que usé es esta:

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Seca muy pronto (más que otra que tengo por casa, más bonita de color pero que descarté por las prisas) y se adhiere bien sin necesidad de imprimación previa y sin dejar marcas, es más, si no hubiese tenido que dar varias capas para quitar marcas de dedos, indecisiones iniciales de color, caídas al suelo o manchas de pintura por echar spray indiscriminadamente, hubiese quedado menos pastoso y mucho más fino el acabado, así que seguid bien los consejos y recordad que todas estas advertencias no quitan que luego haya que seguir teniendo precauciones de uso; pensad que unas gafas oficiales de Integry Toys, que valen una pasta, también destiñen y manchan muñecas…Pero dramas fuera, que ya casi hemos acabado y falta sólo el detalle final, para que quede ideal, que es ponerle un cestito:

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La cosí de cualquier manera por las prisas, ya la mejoraré, no lo tengáis en cuenta

Aquí hay muchas opciones, según lo que tengáis a mano (bendita cestería de la Zona Vieja), pero si no encontráis nada parecido siempre podéis recurrir a vuestra propia habilidad, haciendo una cajita forrada con hilo de cuerda fino enrollado, de la que hay miles de tutoriales en pinterest. A estas alturas ya tenéis bici buena, bonita y barata, así que a disfrutarla y a sacar muchas fotos…además, es tan ligera que ni la notaréis en la mochila:

Aclaración final: pasé del casco. Se supone que hay como 600.000 bicicletas en Amsterdam y no vi absolutamente a nadie que lo llevase.

Empezamos el año con imprimibles: nuevas revistas para Barbie

Llevo tanto atasco, con tantas cosas que quiero publicar, que aún no tengo muy claro por dónde empezar…pero como a este ritmo que llevo, estas revistas se me van a pasar demasiado de fecha y es bueno tener entretenimiento para pasar mejor la cuesta de enero, me parece que el tema de hoy puede ser un buen comienzo:

 Barbie Magazine covers
Además de las últimas AD, hoy toca Vogue y Monocle

Siempre que comparto prints, os remito al primer tutorial de revistas que compartí, y que podéis releer otra vez pinchando en el siguiente link:

https://bonequea.com/2015/03/15/imprimibles-de-revistas-tutorial/

Pero esta vez os traigo una novedad (que nos os exime de repasar el tutorial original) que me recomendó mi amiga Carmen, de Victoria Barbie Designs. Este nuevo consejo es rellenar la revista con goma eva, que en su tamaño estándar casa perfectamente con el grosor del lomo y es mucho más sencilla de cortar y de pegar, sin olvidar que, las cosas como son, con tener un par de revistas que se puedan abrir, nos sobra para nuestras fotos. Además, con este sistema (como con el del cartón pluma) se pueden apilar fenomenal:

 https://bonequea.com/?p=7207
Silla de Minimagine que merece entrada propia. Detrás, mesa de Marcia Harrys y estantería IKEA

Por lo tanto, el material necesario es el que podéis ver en la siguiente foto, el imprimible de las revistas (pincha para descargar), unas tijeras grandes, goma eva, cinta de embalar transparente y pegamento:

 https://bonequea.com/?p=7207

Ya en el primer tutorial, os comentaba la opción de forrar las revistas. La verdad es que si no vais a sacarlas de paseo, por lo general, el esfuerzo sobra. Pero si les vais a dar trote y además os pasa que, como ocurre con mi impresora, la tinta se desconcha fácilmente en la doblez, la mejor opción es protegerlas. Yo uso cinta de embalar transparente, recomendada por mi ferretero, ya que queda mucho más adherida al papel que el forro normal de libros, sin necesidad de calentar. Debéis pegarlo con cuidado antes de doblar, así preservaréis mejor la impresión antes de darle forma. Y como ya os dije, el momento clave es el de marcar el lomo. Así que os repito, esa fase es quizá la más delicada, porque si no se dobla por el punto exacto, o se roza mucho al presionar, se puede estropear la impresión. Un truco es serviros de una regla o un objeto con arista en 90 grados para seguir la línea , y una vez que esté más o menos marcada, pasar “el rodillo”:

 https://bonequea.com/?p=7207

A continuación, basta con tomar la medida y cortar la goma eva (esto no necesita foto, de verdad). Yo lo pego con el pegamento rápido (cianoacrilato) que os he enseñado en la foto de materiales, que también me recomendó mi ferretero (qué sería de mi sin él), pero Carmen usa silicona líquida, producto indicado especialmente para pegar goma eva. Uséis lo que uséis, la verdad es que en un momento revistas hechas:

https://bonequea.com/?p=7207
También podéis encontrar los prints de los libros en el blog

Y a disfrutar de fotos:

 https://bonequea.com/?p=7207
A lo tonto…ya llevamos hechos un montón de imprimibles!

O de vídeos:

Barbie, behind the scenes

Un buen comienzo de año, ¿no os parece? 😉