Cómo personalizar una cocina para Barbie

A estas alturas de cuarentena y aún no he cocido pan, ni ordenado el armario ni hecho limpieza de cajones, pero al menos me estoy poniendo al día con viejos proyectos de Barbie… y cuando digo viejos no exagero, porque en el año 2013 ya tenía esta cocina, con ganas de “trasnformarla” desde el minuto uno. La culpa, de mi amiga Vane, que tenía la versión más guay (inasequible ya entonces) y bueno, que fuese un poco fulerilla tampoco ayudaba demasiado a quererla tal como era 😅:

Cómo personalizar una cocina de Barbie
La susodicha, versión de stock.

Esta cocina o muy similar (rosa fundamentalmente) se encuentra aún sin demasiados problemas por Ebay y Aliexpress, incluso he leído comentarios de que también se vende en bazares tipo “Todo a cien” (toma viejunada), con un precio que ronda entre los 20 y 30 euros, más envío. Vamos, que se puede arriesgar con ella sin tener un dolor de bolsillo. Hay otra versión de Imaginarium, que tienen mis sobrinas, con mismo molde pero con una acabado infinitamente mejor, que ni necesita apaños. Como podéis ver, se compone de cuatro módulos independientes,  con un montón de piezas móviles, muy sencillas de desmontar y, aprovechando eso, con lo primero que me puse fue precisamente con los tiradores grandes rojos de los electrodomésticos. Simplemente con una capa de pintura plateada, ya os digo que el conjunto mejora exponencialmente:

Cómo personalizar una cocina de Barbie

Añado para dar más tensión a esta historia: se me agotó el bote a los dos segundos. Un disgustazo, porque no tengo otro metalizado igual de bueno, ya que cubre de manera uniforme de una pasada, seca rápido… En fin, que no cabían más lamentos, había que seguir trabajando. Lo siguiente fue cambiar el fondo de los módulos. No tiene mucha ciencia, es un cartón que sale con presionar un poco: yo lo forré en blanco y lo volví a colocar en su sitio. El fondo del horno lo quería metalizado, así que usé un poco de papel de aluminio y lo plastifiqué. Para salir del paso, bien, pero cuando vuelva a ser libre usaré cartulina plateada o le daré pintura en spray:

Cómo personalizar una cocina para Barbie

Si habéis llegado a este punto de customización y no os atrevéis a más, es más que suficiente. Ya tendrá un aspecto bastante mejor que el original y habrá perdido el aspecto “juguete” inicial, y bueno, si quitáis la pegatina de la cafetera sobre la pileta, ya ni os cuento 😁. Pero como hemos venido a jugar, yo voy a seguir un poco más. A mano en casa (y que me gustasen), tenía sólo dos opciones de color para las puertas, verde o gris. El gris en spray, lo que era una ventaja (más rápido y homogéneo en su aplicación, sin problemas de adherencia), y el verde, con el que iba a tocar usar pincel y ya veríamos cómo aguantaba. Tras una primera prueba en gris, lo descarté al momento, porque: a) las puertas quedaban muy sosas; y, b) tampoco me llegaba la pintura para todas. Que hay que ver cómo se evapora. Total, que la pintura en spray aún no seca del todo me sirvió como imprimación para pintar luego con la verde y así aproveché para pintar tres pares de puertas… hasta que, como os estaba diciendo, se me acabó el gris. Me quedaban entonces por pintar aún las blancas (motivo por el que decidí dejarlas así) y las “acristaladas”, pero eso ya lo os contaré luego.

Cómo personalizar una cocina para Barbie

Con una buena parte de la cocina pintada en verde, el estilo ya había quedado bastante definido. Ahora había que decidir combinación de mesado, tiradores y frente, puntos en los que me jugaba el realismo (bueno, igual aquí me estoy pasando de dramática) y sobre todo la estética. Tenía otro bote de pintura metalizada aún disponible, color cobre. Claro que, si estaba disponible, era precisamente porque no lo uso demasiado y es que, a diferencia del plata, sale muy aguado y hay que dar mil capas  para que quede uniforme. Para colmo, tiene una potencia de aspersión que hace que salga todo volando al aplicarlo (lo mismo manché un poco el suelo también), y al recogerlo/agarrarlo te deja los dedos perdidos. Y ni lavando 50 veces al día las manos, como hago ahora, consigo quitar la pintura que parece mugre debajo de mi uña. Pues bien, concluyendo, ese bote de pintura es el que utilicé para tiradores, asa, grifo y hasta tostadora, porque será coñazo de aplicar, pero el color combina estupendamente:

Cómo personalizar una cocina para Barbie

Siguiente punto fundamental: el revestimiento de la pared. Aquí corté un pedazo de cartón siguiendo la silueta de la pared de los tres módulos con muebles. Ojo, no os olvidéis de lijar/raspar el soporte en el que se une el asa encima del fregadero, porque sobresale un poquillo. Una vez tengáis el cartón cortado, es todo elegir el diseño que queráis pegarle. Las opciones son infinitas y, de hecho, llegué a dudar mucho con la idea de poner azulejos, pero al final ganó el terrazo, que para algo está tan de moda. Y mira que no me gustaba nada de pequeña, pero está visto que no se puede escupir al cielo. Me descargué una foto de una baldosa que encontré en internet, tras adaptarla a la medida que buscaba la imprimí en cartulina y la luego la pegué…y ahora  ya la cocina empezaba a tomar forma.

Cómo personalizar una cocina para Barbie

A estas alturas, con una sola pieza de pared uniendo los módulos, tocaba hacer lo mismo con el mesado. Y una aclaración necesaria en este punto: los módulos no encajan formando ángulos rectos perfectos, sino que si pegamos lado con lado, formarán un frente curvo (cóncavo o convexo según miréis de frente o no, tampoco sé cuál es cual, de hecho tampoco distingo izquierda y derecha y aquí estoy, escribiendo tutoriales). Así que nada de apretar, hay que dejar que ventilen un poco entre ellos. Eso no quita que con el tiempo los vaya a fijar a una “pared” trasera, pero por ahora se aguantan así. En cuanto al mesado, volviendo al tema, antes de nada, quité la cocina eléctrica original del juego para que quedasen todos los muebles a la misma altura. Que sí, muy chulas las lucecitas y el sonido… pero los hornillos eran un horror y no había forma de salvarlos y el frente de mandos era curvo.

Saqué otra vez un patrón con cartón, dejando hueco únicamente para el fregadero, que como va encajado en el mueble, decidí no cortar ni modificar, de forma que el mesado iría encima. Para darle más firmeza, además de elevar un poco el conjunto, uní tres piezas de cartón con las mismas medidas, con la salvedad de que, en la superior, dejaría un hueco más pequeño para el fregadero y así se disimularía más la unión.

Cómo personalizar una cocina para Barbie

Pegué las planchas una a una, con cola blanca, uniéndolas además con cinta de carrocero para mantener la tensión, y una vez secas, las cubrí con maderitas de tilo.

Cómo personalizar una cocina para Barbie

Y a estas alturas ya está casi todo listo. La pared la pegué sólo por un lado (el del asa), porque tengo que dejar fácil la mudanza 😅(la idea es pegarlos definitivamente cuando los fije a la pared esa de la que os acabo de hablar), y el mesado simplemente lo dejé apoyado (con idea de también pegarlo en un futuro). Como me quedaba un hueco en el módulo del horno, ahí pegué un frente de cartón, al que luego le pegué a su vez una foto que edité a medida de un horno real (plastificada, ojo, que nos tiene que durar) y, por último, pegué los mandos originales y alguna piececilla más a modo de botones:

Cómo personalizar una cocina para Barbie

La placa de inducción también es una foto, impresa a medida, de una real que descargué de internet; la forré con cinta adhesiva transparente y, una vez recortada, la pegué sobre una tarjeta de plástico ligeramente más pequeña. Así, los bordes que sobresalen se doblan ligeramente y el resultado es estupendo:

Cómo personalizar una cocina para Barbie
Me la olvidé al sol, mucho sol, y se me deformó. Que no os pase lo mismo.

Ya sólo quedan las últimas puertas. A estas alturas ya no tenía imprimación y se añadía una complicación, el material es distinto al de las otras, parece metacrilato pintado por su cara interior. Tras barajar varias opciones, al final opté por cubrirlas enteras, a juego con el mesado. Pegué con cinta de carrocero (como se despegue voy lista) unas piezas de cartón a las que pegué las tablitas. Tenía esperanzas entonces de hacer otra cosa con las tiendas abiertas, pero la verdad, me gusta bastante su acabado, así que en cualquier momento puedo fijarlas con pegamento y pista. Por cierto, la cinta de carrocero la usé para cubrir el “cajón” del fregadero, porque se puede pintar por encima estupendamente:

Cómo personalizar una cocina para Barbie

Vale que ahora no abren o cierran demasiado bien, pero tampoco lo hacían antes 😅. Y poco más que contaros de este diorama, salvo que le puse una base de centímetro y medio, para elevarla un poco y que esa base se compone de tres planchas de medio centímetro de cartón pluma pegadas, que forré con papel de fotografía blanco para que tuviesen un acabado más satinado.

Cómo personalizar una cocina para Barbie

Aún me quedan cosas por hacer, básicamente porque mi impresora me está chuleando miserablemente (imprime sólo cuando quiere, una desesperación), de hecho después de la foto anterior, aún conseguí imprimir tableros de mandos para el lavavajillas y el microondas:

Cómo personalizar una cocina para Barbie
Mesa de Minimagine y sillas de Flying Tiger

Y bueno, no pierdo la esperanza de, con infinita paciencia,  conseguir imprimir también cajas y demás botecillos para llenar los muebles de comida. Pero esa será una segunda parte del tutorial de la cocina. Por hoy creo que llega, eso sí, espero que lo hayáis disfrutado…y ahora a colgar cosas del tipo #foodporn #healthyfood #goodfood

Cómo personalizar una cocina para Barbie
Cómo molan las pijadas de Re-Ment

 

Nuevo proyecto: azulejos.

No os hacéis idea, de verdad, del tiempo que llevo queriendo preparar un diorama con azulejos. Había dado mil vueltas en mi cabeza a diseños tanto de suelos como de paredes y hasta a cómo tunear una cocina que tengo desde hace años. Sin embargo, la ocasión ideal surgió el otro día, cuando descubrí que en uno de los bazares chinos de mi ciudad empezaban a traer un montón de material para marquetería y manualidades. Esto es importante, porque desde que ya no dispongo de mi tienda habitual de maderas (se dividió el negocio y van recuperando máquinas poco a poco), conseguir bases sobre las que trabajar se me estaba haciendo bastante complicado.

Nuevo proyecto: azulejos.
Barato, barato!

Entre este material nuevo que ahora venden, hay un montón de tableros, tanto de madera de balsa como de MDF, en diferentes formatos, entre los que está el de 30×20 de la foto anterior. Mis últimos dioramas tienen ya un largo de 60 cms y, aunque los zócalos  los hago siempre con un alto de 15 cms, valía la pena probar a unir dos de esas piezas,  a ver qué tal quedaban. Así que encolé el borde y pegué, colocando un par de listones a lo largo para asegurarme de que la unión quedase más fijada:

Nuevo proyecto: azulejos.
La cola de siempre, que no falte.

Entonces, con las dos filas de listones ya fijadas, me quedaba libre un espacio de 18×60 cms para cubrir con algo. Estamos en la noche del miércoles, víspera de Jueves Santo. No iba a tener nada abierto en dos días así que decidí apañarme con lo que tenía en casa. Ser una Diógenes en potencia ayuda. Me puse a buscar diseños por libros, revistas e internet; en un principio pensé en algo clásico, un azulejo andaluz o mejor aún, portugués; al final, tras meditar sobre el estilo habitual de mis dioramas, me decidí por algo clásico, sí, pero mucho más moderno: los azulejos de Gio Ponti. Imprimí en cartulina y luego la pegué con cola sobre una lámina de cartón fino, con la misma cola de antes, extendida con pincel para que quedase uniforme. Como soy una ansias de la vida, al cuarto de hora ya estaba cortando el cartón según la línea de los azulejos y pegándolos en la base de MDF:

Nuevo proyecto: azulejos.
Sólo tengo fotos malísimas de móvil, disculpad.

Primera fase terminada. El resultado ya era muy chulo pero el color se me había distorsionado un poco con la humedad del encolado. Aquí debéis tener en cuenta que utilicé una impresora casera sobre papel cartulina normal: no va a tener la intensidad de impresión de una impresora profesional y además es un papel muy poroso y permeable. Tampoco di mucho tiempo para que secase bien, porque lo dicho, soy una ansias con muy poco tiempo libre. La ventaja: queda más realista el efecto de azulejo “pintado a mano”, con una intensidad más irregular en el acabado.

Nuevo proyecto: azulejos.
Empezó azul, pero va tendiendo al malva.

Segunda fase a la mañana siguiente: barnizado. Aquí utilicé un barniz cerámico, especial para conseguir el efecto vítreo. El dibujo original se oscureció un poco, pero mantenía su color. Leí indicaciones: entre 10 y 12 horas de secado. Ja, que voy a esperar yo tanto. A la media hora veo que va secando pero que queda mate, le echo más. Sigue mate. Hummmmmmmm. Aquí empiezo a improvisar. Imposible que yo no tenga barniz brillante en casa…Bote sin estrenar de barniz de poliuretano brillante…¿y cuando he comprado yo eso?…no importa, vamos pa’llá.

Nuevo proyecto: azulejos.
Los barnices que usé. Y aún acabo de encontrar por casa otro cerámico, para la próxima lo pruebo…

Lo aplico directamente sobre el zócalo porque no me voy a poner a buscar una bandeja, ¿no?…ay, malísima idea…palabras malsonantes en mi cabeza ¡¡¡muy malsonantes!!! ¡¡¡el barniz brillante me está humedeciendo la base de papel!!! pierde intensidad, cambia de color y encima se emborrona…no quiero ver esto. Me voy a por la salsa de tomate que se me va a quemar. Comemos. Manuel pregunta: -“¿por qué huele a disolvente la casa? ¿ya estás con tus experimentos?”…Le pongo cara de afectada y deja pasar el tema. Terminamos de comer. No me atrevo a mirar hasta pasadas horas. Está seco, sí, y algunos puntos están más descoloridos, pero no importa, porque se ve bonito, muy bonito. Respiro de alivio. Desde luego, este diseño es que lo salva todo:

Nuevo proyecto: azulejos.

Pues venga, superadas las horas de tensión, y amanecido un nuevo día, montemos diorama. Va a ser un baño por primera vez. A buscar las piezas. ¿Recordáis que os conté que en una ocasión les pinté el césped de blanco a mis padres? Fue por culpa de esta bañera. La verdad es que quedó fatal y con grumillos, pero la cámara de fotos todo lo perdona y actualizándola con dorado mejor que mejor.

Nuevo proyecto: azulejos.

Y aquí breve inciso: el dorado ya no es cani, ahora está de moda, es lo que hay. También os digo, me veo volviendo a dejarla blanca entera de nuevo en un par de años, que estas tendencias son muy efímeras. Más lata me dio el lavabo, que como no le encontraba el espejo original, decidí aprovechar el de un viejo tocador de Barbie. Resultado: no fui capaz de despegarlo, se me desgarró en la mano y ahora llevo tiritas en tres dedos. Al final, para el espejo usé una cartulina plateada y solucioné el tema:

Nuevo proyecto: azulejos.

Y aquí edito la entrada, porque me estáis preguntando mucho por los muebles de la foto. Ya os aclaro que llevan un montón de años conmigo y que  los pinté de blanco hace bastante tiempo, así que no hay fotos del proceso. No obstante, tras mucho rebuscar por google, aquí tenéis los datos de los muebles originales:

Barbie Glam bathroom furniture & Sindy Vanity Set
Que no os engañe Mattel, los grifos no son metálicos. Plastiquillo gris y a vivir…
  • La bañera es de la colección Glam de Barbie y, si no me equivoco, la compré en el Corte Inglés hace como diez años, así que sí, se vendió en España.
  • La pileta la compré en una juguetería de pueblo que liquidaba stock antiguo, también hará una década y creo que es de principios de los 90. Por lo que he visto en internet, Sindy sacó bastantes variantes de ese modelo, con cambios en el color, la grifería y algún otro detalle, por lo que, en general, es fácil de conseguir usada.
  • Y aunque no lo preguntéis, la toalla que lleva es del set de lencería Fancy Frills Fashion #2977, del año 1991, que lleva conmigo desde entonces.

Y hasta aquí por hoy, ahora ya de verdad. Me ha quedado un foto final un poco recargada de más, pero ya la mejoraré. Como también espero mejorar en el tema azulejos y, para la próxima, darle masilla en las juntas. En fin, proyectos, ya sabéis cómo van 😉 .

Diorama con chimenea. Algo así como un tutorial.

Hace ya unos años que Cristina, de Delfina’s Dolls Designs, me recomendó usar un marco de fotos cortado por la mitad para montar una chimenea escala 1/6. Pues bien, los mismos años hace que, siguiendo su consejo, me compré uno en Zara Home y se lo di a mi padre, jubileta y coleccionista de accesorios de Black and Decker, para que me lo cortara en dos…y sí, lo hizo al momento, pero los dos pedazos resultantes se fueron directos a mi armario del olvido. Lamentablemente, en ese armario las cosas no es que estén colocadas demasiado bien, más al contrario, las voy apilando así como puedo, en un equilibrio precario y mantenido muchas veces a presión, por lo que es bastante frecuente que las cosas salgan lanzadas directas al suelo, o peor, a mi cabeza. Y como ya os habréis imaginado, el otro día cayó una de las mitades y se hizo unos cuantos añicos en el suelo (no en mi cabeza, menos mal). Y esto era una señal clara de que había que ponerse con este proyecto de una vez.

Diorama con chimenea
Mi padre es un sol

En cuanto al proceso ya os avanzo que esta vez hay pocas fotos (no siempre me acuerdo de la fase tutorial) y encima malas de móvil, pero intentaré compensaros con mucho texto. Para empezar, utilicé planchas de cartón pluma de un centímetro de grosor (que como ya no tengo en tienda, consigo pegando dos de medio centímetro, esta vez con cola blanca de carpintero), siendo el tamaño total de la pared 60 cms de ancho por 50 de alto. Utilizando como referencia el ancho del marco de fotos, corté otra pieza también de un centímetro de grosor, con el mismo alto que la anterior, y recorté con un cutter lo que sería en hueco de la chimenea, manteniendo una distancia a ojo de un par de centímetros con lo que era la forma del marco y un poquito más con lo que sería el suelo.

Diorama con chimenea

A qué altura poner el marco es algo completamente subjetivo, yo quería que la chimenea llegase más o menos hasta el codo de una Barbie talla pivotal, así que iba a tener que cubrir la distancia que quedaba hasta el suelo; esto es algo de lo que, de haber elegido un marco rectangular en su diseño interior, no hubiese tenido que preocuparme, pero qué queréis que os diga, éste me pareció divino, además de recordarme muchísimo a la chimenea de Sam Spade en El Halcón Maltés. Pero antes de cubrir esa altura, siguiendo el orden de las cosas, me puse con la distancia entre el marco y el hueco que dejé en el cartón pluma:

Diorama con chimenea

Saqué para ello un molde de la forma interior del marco (donde encajaría el cristal), para que después fuese más fácil colocarlo sobre la pared una vez terminado; con este molde corté una pieza de 2 mm de grosor de cartón pluma que, tras hacerle el hueco de la chimenea, pegué sobre la base de cartón pluma. En el collage anterior podéis ver que el marco colocado sobre esa pieza encaja perfectamente y no se mueve, a falta de pegamento, claro está. Para cubrirla haciendo un efecto ladrillo, usé el cartón de la tapa de una caja de huevos, que bañé bien por ambos lados en cola blanca de carpintero:

Diorama con chimenea

Ojo, se trata de cubrir también las paredes del hueco de la chimenea, tapando así el corte de las planchas, que no queda bonito precisamente. Para ayudaros en este proceso, podéis poner algún alfiler para fijar bien la pieza de cartón y que seque bien doblada.

Diorama con chimenea

A continuación, igualé el espesor de la parte de abajo de la chimenea, a base de piezas de cartón pluma superpuestas, que cubrí finalmente con una pieza de cartón que bañé también con la cola blanca. Por cierto, fue casualidad que el cartón clavase el color de la chimenea, pero me vino estupendamente.

Diorama con chimenea

Y hasta aquí todo había ido bastante bien. Así que os voy a contar mis errores, para que no caigáis también en ellos. Cuando ya me tocaba la fase molduras, me di cuenta que no tenía bastantes. Era sábado por la tarde y la tienda en que las compro habitualmente no abre, ¿pero eso me frenó? …¡claro que no, si planificar es de flojos! ¡hay que improvisar! Así que me lancé con lo que tenía a mano, desmonté paredes viejas para conseguir más maderitas y hasta combiné unas pequeñitas que conseguí en un Todo a cien: es decir, me maté a hacer cálculos para poder completar un diseño chulo con lo poco que tenía, que además, como estaba cortado en mil trozos, me llevó la vida pegar.

Diorama con chimenea

Pero…¿aprendí de esta lección? Para nada, seguí en la mía de no esperar para comprar más cuando las tiendas especializadas estuviesen abiertas y aunque no tenía pintura suficiente, empecé a mezclar lo que tenía por casa. Craso error, no me llegó ni para la mitad del diorama…¿y me paré? Ja! en eso vi un bote en spray gris, y sin probar ni nada, le di por encima. Apestaba. No había manera de ver la peli de la noche tranquilos. ¿Y paré ahí? NOOOOO, porque el tono no acababa de convencerme. Domingo por la mañana, después de ir a tomar un chocolate con churros con mis sobrinas (azúcar a tope en el organismo, atención a mi euforia hiperglucémica), me encontré con el bazar chino abierto…y había otro spray distinto más clarito, que como total, dudar es de cobardes, pa’la saca. Como había quedado para comer fuera, sólo tenía un momento para aplicarlo, ahora o nunca, que con suerte ya estaba seco al volver (mente malévola, ¿por qué me haces esto?)…y sí, tal como ya estáis imaginando, fue una idea pésima. Este spray aún apestaba más que el anterior, además, aunque su color era muy bonito empezó como a disolver el de la anterior capa (estas cosas debería grabarlas), y salieron burbujitas/cuarteados por todas partes. Para colmo, la pintura era sumamente pegajosa, no había forma de quitarla: herví agua y metí las manos, me eché lavavajillas, corté las uñas a ras…y aún así llegué a comer con las manos hechas un desastre, cubiertas de pintura gris y un disgusto de narices. Otro fallo evidente, no usé guantes porque no tenía. Menos mal que el disgusto se me pasó comiendo…

Y al volver ¿qué me encuentro? que mi casa sigue oliendo a rayos y que la pintura parece que se desconcha con facilidad, pero en vez de retirarla con cuidado, no, le di con un trapo. En fin, una desfeita de la que no hay imágenes porque no estaba yo para fotos. Afortunadamente, retiré con una cuchilla bastante del sobrante así como los grumillos de pintura más evidentes, y ya con la tienda de manualidades abierta pude comprar pintura en condiciones (mismo tipo que la del diorama azul), en un color gris paloma que pega perfectamente con el original del marco. De cerca aún se aprecian grumos pero hasta quedan bien, dan un efecto “pared antigua” muy chulo. Afortunadamente, no hay que tirarlo a la basura:

Diorama con chimenea

Bueno, después de contaros todo el proceso, voy a hacer un poco de penitencia, que ya me toca (véase volver a pasar la aspiradora para acabar con las virutas de pintura),  y de paso prometerle a Manuel que no lo volveré a hacer más (angelico, es que es tan pulcro y ordenado que con estas cosas lo pasa fatal). Pero antes de despedirme, información de esta última foto: mi muñeca lleva top de The Scissors Madrid y pantalones de Dress Aitor López Antxia, y los bustos forman parte de uno de los divinísimos conjuntos decorativos de Marcia Harrys.

Nueva pared para diorama: azul y madera

Hace años, mi buena amiga Raquel me advirtió seriamente diciéndome esto: “notarás los 30 en que adelgazar ya no es tan fácil”. Ahora que me acerco a los 40 añado de mi propia cosecha: “los notaré en que dejaré de ser inmune a los catarros”. Vale que siguen sin tumbarme y que no necesito quedarme una semana en cama para sobrellevarlos, pero cierto también que desde este otoño no me separo de los mocos, la tos y el dolor de garganta. Así que para romper con esta relación nociva de una vez, y para poder seguir chuleándome de salud de hierro de nuevo (que sí, que hasta este año yo daba bastante asquito en este tema), me he propuesto no moverme de casa hasta que mi voz regrese a su tono de pito original y mi respiración deje de parecer la de Darth Vader.

Nueva pared para diorama: azul y madera
Las fotos del proceso son bastante malas, cámara sin batería, lo siento.

Pero como quedarse en casa no es sinónimo de no hacer nada, este fin de semana he empleado el tiempo en lo que fue mi objetivo incumplido de Navidad, que no es otro que prepararme un nuevo diorama, algo que, con toda la trapallada que acumulo por casa, podía conseguir sin ni siquiera salir a por nada: pared de cartón pluma (esta vez más grande, de 50×60, con 1 cm de grosor), palitos de diferentes tipos, tijeras para cortarlos, pintura, pincel y cola de carpintero; y como extras no imprescindibles, lápiz y regla (llevaba la mitad hecha cuando conseguí encontrar una cinta métrica) y un poco de lija para algún pequeño ajuste. No os voy a mentir, por no variar fui decidiendo el diseño sobre la marcha, así que la foto de material inicial que hice ayer no sirve para nada, ya que más que planificación fue pura improvisación, acompañada, eso sí, de buen cine:

Nueva pared para diorama: azul y madera
John McTiernan, ¡vuelve!.

Si os fijáis en esta foto, además de salir un desconcertado  Schwarzenegger (¿pero quién está matando a sus hombres uno por uno?), se ve que la base de cartón pluma se compone de dos piezas. A ver qué tal me sale el invento, pero como no encuentro ya con tanta facilidad el grosor de un centímetro, me decidí a pegar dos planchas de 0,5 cms, y así me evito que todo este esfuerzo se vaya a la porra por un poco de humedad o frío 😉 .

Nueva pared para diorama: azul y madera

Con unas primeras piezas cortadas, estuve haciendo pruebas de posibles diseños. Al final, opté por una malla regular, distribuyendo los palitos de madera de forma uniforme, para lo que me ayudé de una pieza que usé de patrón (la que veis en la foto del medio) para asegurarme de que las diferentes piezas estaban más o menos a la misma distancia. Los palitos no son exactos en ancho, así que dejarlos bien centrados fue lo que me llevó más tiempo…y es que no podía rezagarme, que la siguiente peli era un coñazo (Sentido y sensibilidad…y eso que soy muy fan de Emma Thomson, pero ese papel no era para ella).

Nueva pared para diorama: azul y madera

Corté los palitos al límite, esto es, dejé fuera sólo la parte curva, aprovechando al máximo su largo. Y una vez pegados, me encontré con que el espacio que quedaba por cubrir excedía del ancho de dos, pero no llegaba al de tres. Tras darle vueltas a distintas opciones, decidí usar los más finos. Habían sido mi opción original hasta que comprobé que la mayoría estaban demasiado torcidos, pero quedaban estupendos para salvar el hueco libre que quedaba, y así puede hacer un rodapié más trabajado.

Nueva pared para diorama: azul y madera

Y el último paso fue pintar. La cola es bastante rápida, así que una ansias como yo no tiene mucho que esperar. Entre que se hace un poco de tiempo mientras se recogen las virutillas que han salido disparadas al cortar, ya podemos ponernos con el pincel. Tenía dos opciones de pintura, pero probada la primera ya no necesité ver cómo quedaba la segunda. Ojo, el tipo de la que usé es bastante líquida, así que no necesité diluirla en agua (que pude estropear el cartón pluma) y seca bastante rápido. Una vez seca la superficie, le puse un libraco encima para hacer peso y que la pared se mantuviese plana, y ya esta mañana he repasado las partes en que no había quedado bien cubierta…y me he puesto a disfrutarlo. Ya os enseñaré las fotos, pero mientras, una para que podáis verlo bien, al igual que el vestido con el que os felicité la Navidad, que sin abrigo es una locura de bonito:

Nueva pared para diorama: azul y madera

Nuevo diorama, reciclando muebles viejos

Confieso que tenía un mono de dioramas que no me aguantaba y que ya estaba más que aburrida de los de siempre, que con tanto usarlos esto ya clamaba al cielo un “renovarse o morir”. Y he ahí que me encontraba ordenando armarios pre-mudanza (que a este paso va a ser más larga que la marcha del desierto), con un festivo inesperado en medio de la semana, cuando se iluminó una lucecita en mi cabeza.

Nuevo diorama reciclando muebles viejos
Foto spoiler, para mantener vuestro interés en el rollo que os voy a colar.

Pero sigamos un relato ordenado de los hechos: empecé con la pared ya el víspera de Difuntos, por la noche. La idea era tener trabajo avanzado para el diorama que iba a probar la mañana siguiente, pero topé con el inconveniente de no tener remota idea del tono real final, porque la esquina en la que pinté (a salvo de volver a manchar suelo o la mesa de madera y evitar así dramas caseros innecesarios) tiene muy poca luz.


El efecto rugoso se consigue con pinceladas de pintura espesa, poco aguada, como explico aquí.

La cosa es que por la mañana, ya con plena visibilidad, aproveché para dar los últimos retoques, corrigiendo aquellos puntos donde había saltado la pintura o no había quedado del tono adecuado. Esto era necesario porque para dar un leve efecto estuco había mezclado dos colores, y en algunos puntos estaba mal repartido. Y aún estaba con el pincel en la mano, cuando me acordé del mueble que estaba estorbando por el armario. El mítico mueble miniatura, en pino sin pintar, que  venden en los “Todo a 100” tirado de precio. Lo siento, no hay foto previa, que las expectativas de éxito eran casi nulas. Y tras quitarle los tiradores de metal que traía, me puse en faena:

Nuevo diorama, reciclando muebles viejos

Y aquí breve inciso: lo suyo sería tapar los huecos de los tiradores con masilla especial, aplicar un tapaporos (goma laca es ideal para este fin), pintar, lijar, volver a pintar, volver a lijar, aplicar barniz para acabado perfecto…etc. Pero si tengo muy poco tiempo libre en general, menos aún para estas pijadas en particular, y a este problemilla de disponibilidad hay que añadir que además de ansias soy un poco vaga. Así que, salvo alguna pasada de lija sobre defectos demasiado evidentes, le pasé el pincel cargado con la pintura malva (ya sin blanco como en la pared) y a vivir.

Nuevo diorama, reciclando muebles viejos

Y una vez pintado, el último paso que quedaba era el de los tiradores. Evidentemente los originales no eran una opción si quería un resultado decente, así que al ser festivo y no tener otra opción de adquisición, decidí hacerlos yo misma. Para ello, corté una moldura lisa cuadrada, pinté los pedacitos de dorado y una vez secos los pegué con adhesivo cianoacrilato:

Nuevo diorama reciclando muebles viejos

Y sí, lo confieso, me vine arriba con el dorado y pinté también la base de la cómoda. Vamos, que no la pinté entera de dorado porque tenía que ir a comer…y menos mal, porque lo mismo quedaba un poco excesivo. Total, que en un momento mueble preparado, con pared a juego y lista para disfrutar y sacar muchas fotos:

Nuevo diorama, reciclando muebles viejos

En ésta, mi cómoda renovada la he combinado con el biombo de Marcia Harrys, con la Eames Plastic Armchair RAR de Vitra, y mi Tropi-Cutie tuneada, vestida de ElenPriv. Una de las cosas que más me gusta de su color, es que según la luz varía muchísimo, de un malva apagado a un rosa intenso, tonalidades con las que se puede jugar aún más en la edición de la foto:

Nuevo diorama, reciclando muebles viejos

Esta vez posa mi Night Out OOak, vestida con un modelazo de NOVA. Y me despido ya, que aún queda puente para disfrutar y pienso hacerlo 😉

Nuevo diorama, reciclando muebles viejos

 

Mi sofá verde

No hay que ser demasiado sagaz para apreciar que hay muebles que repito mucho más que otros en mis fotos. El motivo suele depender de varios factores evidentes, como son la facilidad de combinarlo y lo mucho que me gusten, pero también muy especialmente, lo a mano que los tenga, que soy de vagancia práctica. Pues bien, uno de los que más me gustan por lo fácil que es de combinar, y que además tengo bastante a mano, porque se quedó en la estantería desde el principio, es el sofá verde de hoy. En su día lo fabriqué para uno de los retos típicos que nos ponemos los coleccionistas en facebook, y aunque entonces puse los pasos para hacerlo, al desaparecer el grupo en que publiqué se perdieron para siempre…o no. Porque hoy repasando archivos me acabo de encontrar algunas fotos del proceso y me parece un momento estupendo para compartirlas otra  vez por aquí:

Relax at home. Citrus Obsession Barbie.
Foto que también repito mucho, porque es de mis prefes

Me inspiré para hacerlo en el tutorial que compartió Foxy Belle (grabaros a fuego la dirección de esta galería de Flickr, porque tiene unas ideas interesantísimas), quien a su vez se había basado en el tutorial del blog MitchiMoo Miniatures, otro link para no perder de vista. Utilicé las medidas del patrón que compartió Foxy Belle, usando planchas de cartón pluma de un centímetro de grosor, que luego cubrí con tela que empapé en cola blanca, acribillándola a alfileres para asegurarme de que nada se moviera de su sitio. De hecho, dejé muchos de ellos asegurando para siempre las uniones de las diferentes piezas:

Como en los tutoriales está muy bien explicado (además de que si saqué fotos de esa parte, ya no las tengo), me voy a centrar en lo que yo hice diferente, empezando por el capitoné, que para algo soy una pureta en camino de convertirme en señorona. Tomé la medida del respaldo, y utilicé un cartón pluma muy fino, creo recordar que de unos 3 mm (ha pasado mucho tiempo, disculpad). Por un lado puse espuma, como la del relleno de almohadas o para hacer guateados, y luego, con un pedazo de tela encima, marqué con alfileres la altura a la que pondría los botones que al final deseché, porque francamente, simplemente pasando el hilo muy tensionado, me gustó el resultado. Me quedó un poco chapuza por detrás, donde usé tiras de tela para asegurarme de que el cartón pluma no cedía…pero como eso iba a ir pegado al respaldo y tampoco contaba con que años más tarde tendría un blog resultón, me dio un poco igual:

A diferencia del modelo original, no reforcé haciendo más gruesa la parte de asiento. Ya no recuerdo en qué estaba pensando, pero sí que cuando coloqué el respaldo, ya no podía hacer el asiento alto, porque lo taparía, así que utilizando el cartón pluma fino de antes, seguí el mismo proceso de ponerle espumilla y luego cubrirlo con tela pero ya sin capitoné, con lo que no quedaba tapado el respaldo.


Probando cómo iba quedando mi sofá vudú.

Ya para compensar lo fino que quedaba, coloqué otras piezas debajo del asiento para ensancharlo. Lo bonito sería haberlo hecho de una pieza, pero me quedaba poca tela y tuve que aprovechar pequeños recortes.

De hecho, había pensado hacerle cojines, pero fui dejándolo y ahora sí que estoy segura de que no les queda más en la tienda, porque sufrió un devastador incendio. También había pensado en hacerme más sofás…pero hasta hoy. Creo que estas Navidades a los Reyes Magos les voy a pedir más tiempo libre, a ver si se portan 😉 Por cierto, con unos tacos de madera pintados en dorado hice las patas, y aunque el sofa entero me dio chollo (que pasado tanto tiempo ya he olvidado) la verdad es que le he sacado un partidazo…

Ooak Traveling Incognito Poppy Parker

Esta vez he vuelto a usar los cojines y mesitas de café de Marcia Harrys y la mesa de cristal es de Tiger. Poppy Parker Traveling Incognito viste Fashion Collectibles #1907, de 1980, y zapatos de Best Models on Location Monte Carlo. Por cierto, hablando de Poppy, aprovecho para presentaros mi último retoque:

Ooak Traveling Incognito Poppy Parker

Paredes para dioramas: behind the scenes

Hoy toca título de flipada total, pero es que en la Convención de Barbie 2016 pude comprobar que algunos puntos del montaje del diorama rápido de fotos no habían quedado del todo claros, así que, después de haberme tomado mi tiempo (el primer borrador de esta entrada tiene ya más de un año e incluso ya ha pasado otra Convención, así que puedo confirmar sin que me tiemble el pulso que la inmediatez no está entre mis cualidades como redactora de blog), me he propuesto subsanarlo…siguiendo la máxima de que más vale tarde que nunca. Cuando empecé por aquí, uno de los primeros temas que traté precisamente fue el de los tutoriales de dioramas. Evidentemente, cada coleccionista debe adaptarse a dos factores básicos, que son sus necesidades y sus posibilidades. En mi caso, como en el de muchos, las necesidades son casi infinitas y las posibilidades limitadas, o lo que es lo mismo, me encanta cambiar de decorado en las fotos de interior pero vivo en un piso pequeño y no puedo (o al menos no debo) llenarlo de trapalladas.

Tutorial de paredes para dioramas: behind the scenes
Las planchas están sobre la mesa IKEA PS 2012, con superficie que también sirve de suelo, aunque la he manchado un poco de pintura verde, por no protegerla debidamente. No lo volveré a hacer más.

Pues bien, para conseguir satisfacer los dos factores anteriores, como ya os he contado muchas veces, me sirvo de planchas que voy combinando para montar suelos, paredes y zócalos.

Tutorial de paredes para dioramas: behind the scenes

Ya os expliqué en su día (y seguro que me he repetido muchas veces más) que tanto suelos como zócalos, los vengo montando sobre una base de madera de balsa de 3 milímetros de grosor, porque soporta perfectamente el encolado y posterior pintado y/o barnizado sin deformarse al tiempo que se presenta como un material duradero y de más calidad (hay que rentabilizar el esfuerzo), mientras que las paredes las suelo utilizar de cartón pluma, tema en el que me voy a centrar hoy.

Tutorial de paredes para dioramas: behind the scenes

El cartón pluma básico (que también lo hay reforzado) tiene un montón de ventajas: es muy barato y sencillo de conseguir (lo suelen tener en cualquier tienda de manualidades), tiene múltiples formatos para así adaptarse a nuestras necesidades y además es muy fácil trabajar con él, tanto para cortar como para atravesar con alfileres. Las dimensiones evidentemente dependen de cómo de grande sea el diorama que queremos montar. Yo suelo utilizar siempre un largo de 60 cms (coincidiendo con mis zócalos) y de alto sobre 42 cms, de forma que mis muñecas escala 1/6 pueden posar en pié perfectamente, sin sobrepasar nunca la pared.

Tutorial de paredes para dioramas: behind the scenes

En cuanto al grosor, a la hora de optar por un formato de los habituales, no recomiendo el de 3 mm, ya que es demasiado fino, lo que implica que deja pasar luz y se deforma con facilidad, sobre todo en dimensiones grandes (y terrazas húmedas gallegas, no tanto por el clima como por constructores chapuceros). Ahora bien, no usarlo de fondo no descarta que en ese pequeño grosor se utilice para ornamentos, marcos de ventanas y puertas, y en general cualquier otra forma de poner relieves a la pared.

A Room With a View
En esta foto antigua, las claridades en la pared se deben a que transluce

Para mis primeras paredes utilicé principalmente un grosor de 1 cm, porque me parecía más resistente, sobre todo a la hora de aplicarles pintura, pero las últimas que estoy usando son de 0,5 cm y la verdad es que responden estupendamente y aguantan sin estropearse ni deformarse, pintura y todo (ojo, guardándalos en posición horizontal). Ya en cuanto a la forma de unir las partes, no os voy a descubrir nada, porque es más simple que el mecanismo de una peonza: un sujetalibros y un poco de cinta de carrocero (marcada con la flecha roja) para evitar disgustos (que las corrientes de aire las carga el diablo 😉 ).

Tutorial de paredes para dioramas: behind the scenes

Y si en nuestra foto queremos una perspectiva oblicua en vez de frontal, nada más fácil de conseguir con un par de alfileres:

Tutorial de paredes para dioramas: behind the scenes
Uy, se me ha roto una tablita, mecachissss.

Y aquí aprovecho para destacar otra ventaja del formato de medio centímetro y es que queda mejor si queréis montarle ventanas o puertas móviles como la de la esta foto:


Para info de ventana y muebles, pinchad aquí

Hasta aquí, relato de paredes básicas, pero algo que me pregunta mucho la gente es por las paredes de papel pintado que uso. Pues bien, las primeras grandes que usé, con un tamaño compatible con el formato DIN A 2, esto es 42 x 59,4 centímetros, las preparé con un programa gráfico en el ordenador, y las llevé a imprimir a una copistería. Inconvenientes: además de manejarte con los programas, encontrar una copistería que imprima a ese tamaño y que además te lo haga al momento.

Tutorial de paredes para dioramas: behind the scenes
Ocupa toda la superficie y con un poco de cinta adhesiva por los bordes, la pared aguanta años, salvo por los malditos lepisma saccharina,que se lo han empezado a comer por abajo.

Así que pronto me pasé a la segunda opción, mucho más cómoda, que es imprimir en casa. Y para eso fue clave tener ya hechos los zócalos. Un folio no llega a los 30 centímetros en su extremo más largo, así que es evidente que no cubre los más de 40 centímetros de alto de la pared, pero gracias al zócalo de 15 cms de alto, salvo esa dificultad, y con tres folios tengo de sobra. Inconvenientes de esta opción: hacer cálculos para que casen bien las uniones de los folios y, sobre todo, el pastizal en que salen los cartuchos de tinta de impresora…¡más de 100 euros me dejé el otro día! En fin, dramas económicos al margen, los tres folios que necesito para mis paredes, unidos con cinta adhesiva por detrás, quedan tal que así:

Tutorial de paredes para dioramas: behind the scenes

Y para sujetarlos con un par de alfileres tenemos de sobra, ya que una vez se pone el zócalo y se sujeta con un par de pinzas queda completamente fijado:

Tutorial de paredes para dioramas: behind the scenes

Más fácil no puede ser. Por cierto, que ayer me olvidé de incluir una recomendación, y eso que tenía las fotos listas y todo, así que aquí va actualización de entrada. Por mucho que me guste cambiar de fondos, hay algunos que uso muchísimo, así que esos los he impreso en folios adhesivos, y los he pegado directamente en la plancha de cartón pluma, de forma que montarlos es aún más rápido, como el de la foto, que es de lo más básico y combinable que hay:

Dioramas tutorial.
Aprovecho también: la muñeca viste camisa y pantalones de Clear-lan (agotados), camiseta de Euphoria Dolls, sombrero de Encarna Olivas, gafas y deportivas de Barbie.

En cuanto a otras dudas frecuentes, como ¿de dónde saco los diseños? pues de revistas de decoración (me dejo una pasta considerable en AD, entre otras), buscando mucho en internet, sobre todo en webs especializadas en venta de papel pintado que suelen compartir muestras descargables. También algunas me las invento yo misma, partiendo de diseños geométricos básicos. En cualquier caso, siempre que utilizo un papel “real”, intento poner su diseñador o marca, en especial en la primera publicación que le dedico, porque no olvido que detrás de cada uno hay un esfuerzo real que debemos respetar. Desde luego, hay más opciones, como utilizar cartulinas, telas o papeles estampados como los de regalo, debiendo en este último caso, procurar que no sean demasiado satinados, porque entonces brillarán y estropearán bastante la foto. También hay papeles en venta en tiendas especializadas en casas a escala, pero tened presente en este último caso, que el formato habitual es el de la escala 1/12, y Barbie es 1/6, el doble de grande, así que le quedará corto. Con el truco del zócalo se solventa fácil, pero utilizad diseños compatibles. Esto último también es aplicable a los prints que podéis encontrar en google o cualquier otro buscador de internet.

Diorama Marcia Harrys / Jonathan Adler

A la espera de más dudas, me despido aprovechando para publicar un diorama que aún no había compartido por aquí (por despiste más que nada). El papel de pared es de los primeros que preparé en su día, ya que su diseñador, Jonathan Adler, tuvo su propia Barbie y muebles que la acompañaban y a los que saqué fotos hasta hartarme. Suelo y zócalo los tenéis en los tutoriales. El mueble es de Marcia Harrys, las sillas de Tiger y la alfombra es un salvamanteles. Libros, revistas, cuadros y plantas, también están en tutoriales y por último, pero no menos importante, la muñeca lleva vestido de Dress, top blanco de Kosucas y sandalias de Malibú Barbie by Trina Turk. Y ahora ya me despido, menuda chapa…Venga, disfrutad del finde.

 

 

Una bici molona para Barbie

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Foto-spoiler para convenceros de seguir leyendo

Supongo que todos (a excepción, claro, de Catuxa, mi maravillosa y súper-cuqui sobrina de seis años), habréis tenido alguna vez este pensamiento con los complementos de Barbie: ¿con lo chulos y logrados que están…por qué los habrán hecho en rosa?

Yo, que fui coleccionista hardcore desde finales de los 80 hasta mediados de los noventa, casi no llegué a tiempo de la psicodelia colorista de la colección de Ensueño (Dream Furniture para los que no convivieron con Congost), así que salvo la casa y una cocina que conseguí mucho más tarde, todos mis muebles de esa época son de color rosa, de la colección llamada, entre el público anglosajón, Living Pretty. Ante tamaña cursilería, desde el primer momento le di vueltas a cómo transformarlos en un color más realista, pero era pequeña, inexperta y sin un duro para comprar pintura, así que mi afán normalizador no pasó de rayada mental. Con la adolescencia, todos estos muebles se fueron con sus cajas al trastero (cuestión de espacio más que de madurez) y me olvidé del asunto hasta que, años después, internet llegó a mi vida. En Flickr podían encontrarse un montón de muebles antiguos customizados y actualizados, así que me propuse recuperar esa idea inicial. Pero en mi empresa me topé con una serie de obstáculos inesperados:

  • Los muebles estaban guardados en un trastero al que no habíamos ido en años y que había pasado por al menos una inundación.
  • Allí se había hecho fuerte una araña y no estaba dispuesta a que estropeáramos su casa. Os parecerá una cobardía, pero teníais que haber estado allí y mirarla a sus ocho ojos.
  • Faltaban un montón de cajas…pero mi madre no las había visto.

Y aquí un inciso importante: si hubiese una patología opuesta al síndrome de Diógenes esa sería la que padece mi madre. Lo tira todo. Sistemáticamente. En mi casa si faltaba algo el primer sitio al que íbamos a buscarlo era la papelera, con un 80% de resultados positivos…y la búsqueda estaba siempre precedida de un “no me suena”, o un “no lo he visto” de mi madre. Así que cuando le dije que me faltaban un montón de cosas, entre ellas el caballo y me contestó: ¿caballo? no me suena haberlo visto ¿seguro que lo tenías?, ahí, con su herradura aún en mi mano, lo vi claro y dejé de perder el tiempo buscando. Aún me duele que mi Barbie Lady haya acabado en un vertedero, pero madre sólo hay una y hay que quererla igual.

Tesoros del desván!
Cosas que sí encontré. Fijaos en los nombres alternativos en Europa para la colección rosa. Aquí Gran Salón.

De modo que con un porcentaje muy mermado de mi anterior patrimonio inmobiliario me puse manos a la obra y la cagué ampliamente (no temáis, nada de la foto anterior quedó afectado). El resultado fue un desastre, la pintura o no se adhería bien o formaba grumos y encima manché el suelo de casa y parte del jardín (esto no importaba tanto, que el césped volvía a crecer pero mis padres no lo vieron igual), así que los experimentos quedaron descartados por largo tiempo otra vez…hasta hace un par de semanas. Con un viaje a Holanda a la vista y siendo impensable la posibilidad de llevar la bici Roadmaster Luxury Liner, porque se rompe sólo con soplarle un poco, tuve que buscar una opción para hacer más frikis aún si cabe mis fotos allí.

Made to Move AA Barbie, with Bike Roadmaster Luxury Line.
Con la Roadmaster, una preciosidad de bici

Y nada mejor para conseguirlo que la última bici de Barbie, que se encuentra en cualquier juguetería por unos 10 eurillos, una gangaza, aunque claro, rosa y con un cesto ridículo no me pegaba nada con mis ooaks, había que customizarla sí o sí:

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Esta vez los de Mattel sí clavaron el prototipo.

El proceso es sencillo, mucho, y sólo hace falta un pelico de paciencia. Yo ya no tengo demasiada de serie y para colmo, tenía que tomar un vuelo en unas horas, así que con las prisas incumplí todos los consejos que os voy a dar ahora y que espero que sigais, por vuestro propio bien:

  • Preparad una habitación bien ventilada, protegiendo adecuadamente los muebles para no mancharlos.
  • Desmontad cuidadosamente la bicicleta, sin forzar engranajes y sacad fotos del proceso para saber cómo montarla luego de nuevo. Como es nueva no hace falta limpiarla, pero con piezas más usadas puede ser necesario.
  • Aplicad la pintura a distancia, para que no se formen sobrecargas y grumos.
  • Separad bien las piezas según los colores que le vayáis a poner para evitar que se manchen entre sí.
  • Tomaros el tiempo necesario con cada tipo de pintura, siguiendo las indicaciones del fabricante, respetando siempre los tiempos de secado. Porque le deis con el dedito no seca antes y además deja huella.
  • No la volváis a montar antes de que esté bien seca. Es muy importante, ya que además de embadurnar los colores al apretar, pueden quedar pegadas y fijas partes móviles.
  • Utilizad máscara protectora y guantes.
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Cosas mal: manos sin protección, no hay fotos del despiece, pinté sin casi separación por colores…

No me puedo creer que no me haya salido la foto final con las piezas desmontadas listas ya para pintar…en fin, que no estaba para fijarme mucho en lo que hacía ni mucho menos agarrar bien la cámara. Por cierto, agua jabonosa y fricciones con crema hidratante es lo mejor para quitar la pintura de la piel. Pasad del estropajo salvo que sea con idea de penitencia por no haberme hecho caso. Y muy importante, la pintura que usé es esta:

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Seca muy pronto (más que otra que tengo por casa, más bonita de color pero que descarté por las prisas) y se adhiere bien sin necesidad de imprimación previa y sin dejar marcas, es más, si no hubiese tenido que dar varias capas para quitar marcas de dedos, indecisiones iniciales de color, caídas al suelo o manchas de pintura por echar spray indiscriminadamente, hubiese quedado menos pastoso y mucho más fino el acabado, así que seguid bien los consejos y recordad que todas estas advertencias no quitan que luego haya que seguir teniendo precauciones de uso; pensad que unas gafas oficiales de Integry Toys, que valen una pasta, también destiñen y manchan muñecas…Pero dramas fuera, que ya casi hemos acabado y falta sólo el detalle final, para que quede ideal, que es ponerle un cestito:

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La cosí de cualquier manera por las prisas, ya la mejoraré, no lo tengáis en cuenta

Aquí hay muchas opciones, según lo que tengáis a mano (bendita cestería de la Zona Vieja), pero si no encontráis nada parecido siempre podéis recurrir a vuestra propia habilidad, haciendo una cajita forrada con hilo de cuerda fino enrollado, de la que hay miles de tutoriales en pinterest. A estas alturas ya tenéis bici buena, bonita y barata, así que a disfrutarla y a sacar muchas fotos…además, es tan ligera que ni la notaréis en la mochila:

Aclaración final: pasé del casco. Se supone que hay como 600.000 bicicletas en Amsterdam y no vi absolutamente a nadie que lo llevase.

Barbie Alvin Ailey American Dance Theater: tutorial para modificar sus pies.

La muñeca a la que va dedicada la entrada de hoy, Barbie Alvin Ailey American Dance Theater, salió a la venta en 2008, para conmemorar el cincuenta aniversario de la mitiquísima compañía de danza moderna Alvin Ailey, como podéis ver en el link al que se accede pinchando en su nombre; por cierto, me encanta la aclaración que ponen: “Doll cannot dance”, hace que piense en la pobre personilla que llamó diciendo “oye, que no se mueve…no hace nada” (si ponéis la vocecilla de David Broncano hace más gracia).

Barbie Alvin Ailey American Dance Theater: tutorial para modificar sus pies.
Foto que saqué en el 2009…no da la calidad para ponerla en color.

Volviendo al tema, con un molde Mbili y un maquillaje sobrio, a la vista está que nos encontramos ante una muñeca monísima; pero hay algo más que la hace especial, y que es el tono de su “piel” (o más bien plástico, aunque así la cosa la verdad es que pierde encanto).

Barbie Alvin Ailey American Dance Theater: tutorial para modificar sus pies.

Mattel, que pasa ampliamente de los coleccionistas adultos y se la trae al pairo nuestra ansia de articular con estilo, va sacando cuerpos pivotal a cuentagotas y en muy pocos tonos, lo que hace muy complicado conseguir a un precio razonable cuerpos para todas esas cabecitas sueltas que tenemos. Y precisamente, con el tono de esta muñeca, al menos que yo tenga noticia, sólo hay ésta.

Barbie Alvin Ailey American Dance Theater: tutorial para modificar sus pies.

El problema, además de intentar conseguirla a estas alturas sin pagar una fortuna, está en sus pies en punta, al menos, si tenéis pensado calzarla, tal como lo he hecho en la foto que precede. Total, que como ya me ha preguntado bastante gente cómo dejárselos compatibles con zapatos (los dos últimos hoy, chicos esto va por vosotros) esta vez publico post y así espero no tener que repetirlo más 😉

Barbie Alvin Ailey American Dance Theater: tutorial para modificar sus pies.
A mi también se me ha quemado, así que sin presión…lo importante es que le quepan los zapatos.

No tengo fotos del proceso y si las tuve algún día, ya hace mucho que las borré, porque así como fueron llegando a mi casa, las transformé. Sí, tengo dos, que ya me daba a mi el cuerpo que no sacaban más. Utilicé calor para ablandar el material…y como soy muy de pueblo y muy bruta, para acabar antes tiré de mechero. Precauciones:

  • 1) como ya sabréis muchos y no quiero meterme en vuestras aficiones, si se tiene mucho tiempo encendido el mechero, luego la ruedita de encendido quema, así que ojito si volvéis a encerlo casi de inmediato.
  • 2) No es fácil que arda, pero puede hacerlo, así que tampoco se trata de pegarlo demasiado a la llama. No obstante, aunque se queme (os daréis cuenta porque salen como burbujitas en medio de una llama azul con pinta de tóxica), siempre podréis lijar o raspar la parte quemada, y por muy mal que quede, el color oscuro disimula bastante; además, va a quedar tapado por los zapatos.
  • 3) Un vez caliente es fácilmente deformable, pero se enfría casi al instante volviendo a si rigidez inicial, así que hay que ser muy rápido con el moldeado. Un truco que a mi me sirvió de lujo es calzarlo casi inmediatamente en una sandalia cerrada, para que se adapte a su forma y asegurarme así que luego le van a servir los zapatos. Usé una como la de la foto que sigue, cortada en la abertura, para no tardar nada en calzarla.

Barbie Alvin Ailey American Dance Theater: tutorial para modificar sus pies.

Y hasta aquí lo que recuerdo…que a lo tonto han pasado ya más de siete años y voy teniendo una edad! Eso sí, ya que estamos, despido la entrada con una foto en condiciones:

Barbie Alvin Ailey American Dance Theater: tutorial para modificar sus pies.

Lleva la ropa de Barbie City Shine Lace Dress, zapatos de Esme de Crepúsculo y pendientes de Parfois. El mobiliario es de Marcia Harrys y las figuras de Re-Ment.

Tiffany & Co. Nuevos prints y tutorial de broches.

Tiffany & Co. Nuevos prints y tutorial de broches.
Ya me he vuelto a pasar con los brillos otra vez…

Como siempre, o al menos como casi siempre en esta última época, tengo que empezar pidiendo disculpas por lo parado que anda el blog, pero es que últimamente el trabajo me deja poco respiro. Entre eso y que los días tienen menos horas de sol, los momentos libres para ponerme con muñecas son casi inexistentes. En fin, que como con lamentaciones sólo pierdo más de ese valioso tiempo que no tengo, hoy espero compensaros con un tutorial de lo más coqueto y que tenía muchas ganas de intentar desde que conseguí mis primeros broches de Integrity Toys, y comprobé lo bien que va el sistema de imanes.

Tiffany & Co. Nuevos prints y tutorial de broches.
Modelo Mattel tradicional, frente a modelo IT de la que he sacado la idea .

Y aquí un pequeño inciso: así como prefiero sin dudar las “joyas” de la línea Silkstone de Mattel, de mucha mejor calidad que las #enloqueparpadeasdosvecesyameheoxidado de IT, sus broches o vienen cosidos o se sujetan en la ropa con una púa de alfiler, en sí bastante frágil, y que además puede estropear el tejido sobre el que se  engancha. Aclarado esto, y con el gusanillo en el cuerpo por el sistema IT, después de mucho tiempo dándole vueltas, hace unos meses me puse a buscar opciones por internet. Al final, la solución más económica la encontré en Amazon (dale a clik para verlo)…y tras un mes y pocos días, por fin ayer llegaron a mi casa. No sé porqué se me había metido en la cabeza que la tienda era del Reino Unido, pero lo cierto es que llegaron de China, de ahí la tardanza:

Tiffany & Co. Nuevos prints y tutorial de broches.
Imanes de lo más cuqui

Aunque las críticas de los compradores no eran demasiado buenas, han resultado ser justo lo que buscaba: pequeñitos, de sólo 3mm de diámetro y 1 mm de grosor, y con fuerza suficiente para que no se caigan cuando se coloquen en prendas gruesas, como abrigos. Los “ingredientes”, una vez conseguidos los imanes, son de lo más básico: pendientes planos, alicates, lija y pegamento rápido (cianoacrilato). El proceso no tiene mucha ciencia: cortar el enganche del pendiente con un alicates, lijar luego para evitar enganches y, finalmente, pegar una de las piezas de imán el pegamento. Eso sí, ojo que con la fuerza magnética se puede mover según la composición del pendiente, pasad de pinzas metálicas y usad un mondadientes o cualquier otra pieza de madera para presionar:

Tiffany & Co. Nuevos prints y tutorial de broches.
Basiquísimo.

Por cierto, volví a tirar de las gangazas de Parfois, y no puedo dejar de dar las gracias a la dependienta, que me atendió de lujo. De verdad, tiene narices que atiendan mejor que en muchas tiendas de tirarse el rollo…

Tiffany & Co. Nuevos prints y tutorial de broches.
El vestido al que le queda todo bien es The Scissors Madrid

Ahora que tenemos los broches, toca completar la presentación, y nada mejor, con esta obsesión marquitis que tengo con mis muñecas, que hacerlo con las mitiquísimas cajas de Tiffany & Co. Hay dos opciones de impresión: yo lo he hecho con cartulina de color, para que me aguanten mejor las aristas sin desconcharse, pero por si preferís usar cartulina blanca os dejo dos archivos, uno en el que sólo se dibuja la silueta a recortar, y otro en el que además aparece rellenado el diseño con su icónico color. He metido también una bolsa en el archivo, para completar mejor el conjunto:

Los consejos generales, pinchando aquícon la salvedad que ya os he dicho respecto al papel. En cuanto a los específicos de las cajas, podréis comprobar al imprimir que no están marcadas las aristas por donde hay que doblar (al final siempre se nota y queda feo), pero no os preocupéis, una vez recortado todo el contorno, ya cae de cajón por dónde van. De todos modos, en el siguiente collage he marcado por dónde habría que doblar, por si os queda alguna duda:

Tiffany & Co. Nuevos prints y tutorial de broches.

Una vez montada, taparemos la base con una o dos planchas de goma eva de color blanco; esto va al gusto del consumidor, que ha de tener en cuenta qué quiere meter dentro de la caja, ya sean los broches u otras piezas que tengáis por casa:

Tiffany & Co. Nuevos prints y tutorial de broches.

Y finalmente, con el lacito blanco ya habremos terminado! Me muero por saber qué dicen mis sobrinas!

Tiffany & Co. Nuevos prints y tutorial de broches.